viernes, 26 de octubre de 2012

271. Tras el cristal

Así llovía hace poco. 
Y como el otoño me sigue oliendo a poemas...

 Cada uno tiene
su pedazo de tiempo
y su pedazo de espacio,
su fragmento de vida
y su fragmento de muerte.

Pero a veces los pedazos se cambian
y alguien vive con la vida de otro
o alguien muere con la muerte de otro.

Casi nadie está hecho
tan sólo con lo propio.
Pero hay muchos que son
nada más que un error:
están hechos con los trozos
totalmente cambiados.

http://amediavoz.com/juarroz.htm

lunes, 15 de octubre de 2012

270. Entre tus cosas


A veces me paseo entre lo inerte de tus cosas
y miro, toco sin alterar nada de lo que hiciste,
busco una huella, algo que me cuente,
qué me perdí en ese ir y venir...
allá donde estuviste.

Ahora que estás cerca,
que veo tu vivir pero no dentro...
leo lo que tú lees
y te presiento.

domingo, 7 de octubre de 2012

269. Del libro a la realidad

Hacía mucho que no viajaba y a últimos de septiembre fuimos a visitar a unos amigos a la costa de Var-Francia. Un viaje delicioso que sigo recordando, sobre todo por el disfrute de estar con ellos. Y, también, porque la estancia en el mar aunque sea poco tiempo, a mí me carga las pilas.

Uno de los días fuimos a Aix-en-Provence donde nació y murió Paul Cézanne. Cy R, mis amigos, también habían vivido antes allí, y después de recorrer sus calles con bastante turismo nos llevaron a la paz de los alrededores para fotografiar la montaña Sainte-Victoire que el pintor dibujó una y otra vez.
Todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono, el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera. Cézanne, 1904. 


Fue un día de sorpresas porque pasamos también por La Ciotat donde los hermanos Lumière rodaron las primeras imágenes del cinematógrafo que fue patentado el 13 fe febrero de 1894, (tres días antes rodaron la Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir), pero la llegada del tren es una imagen famosa por la profundidad del encuadre. El movimiento de la locomotora (no de ésta, claro, sino de la que muestra el enlace) provocó en la audiencia verdadero temor: se dice que los espectadores se levantaron de los asientos de un salto y se echaron hacia atrás.
 (100 años de cine (momentos clave) Ed. Blume)

viernes, 28 de septiembre de 2012

268. Transparencias

Píldoras de colores como cuentas de collar y una mano buscando dentro.
-¿Cuál le tocará ahora? -Se le escapa en un murmullo al señor sentado enfrente.
Eva busca en el bolso transparente de sus medicinas, mientras él no deja de observarla.
Saca una barra y, sin espejo, en un gesto automático perfila sus labios con su color preferido: cereza.
Él no sabe donde mirar para escapar de su sonrisa.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

267. Verano casi otoño




Mientras tendía, un vientecillo que anunciaba frescor repetía un mantra en su interior.
-¿Qué dices? -Pregunté en voz alta mientras colocaba bien estiradita su cara cuadrada.

  -No me laves tanto, que voy a perder hasta la pelusa -contestó ella sacándome la lengua.
Para Espe con cariño.

lunes, 10 de septiembre de 2012

266. 2+6+6= 14 y 1+4= 5


A veces me da por sumar números como quien cuenta escalones. Y, curioso, la suma de la entrada son los 5 años que hoy cumple este blog.
Para celebrarlo he decido cambiar la imagen del perfil y poner la mía que ha sobrevivido al naranjo y a la antigua mecedora.
Y como esto es un costurero, aunque no me guste coser; reciclo. Es genético y no lo puedo remediar.
Como también agradecer, y quiero hacerlo a quien pasa por aquí y tiene la amabilidad de dejarme su opinión, que tanto me anima, para aprender y escribir que es lo que más me gusta.

Bolso de verano de unos vaqueros blancos. El dibujo es mío
Mochila de la tela de un paraguas
Bolso de invierno de una falda.

domingo, 2 de septiembre de 2012

265. Todo un regalo

Hay una necesidad que descubres un día: escribir. Te pones a ello y te faltan herramientas. Nadie te ha enseñado a usarlas, como tantos y tantos saberes que hemos recibido sin ton ni son. Y como si fueras a una ferretería, buscas un taller que te las muestre. Y ves otra forma de aprender.

Y lo intentas, pero no resulta, te lees y te repelen tus propias palabras. Insistes y brota algo leve: un comienzo, una impresión que recibiste, y que tu memoria ha guardado (ese "cuarto de atrás", como ella la nombraba), ese que leías de Carmen Martín Gaite. Siempre que volvías a leer un libro suyo te decías: ¡cómo me gustaría expresarme así de sencillo y hermoso!


Vuelves otro curso, porque eres una cabezota, a ese taller, y vas conociendo, experimentando y disfrutando de ese juego tan divertido que es jugar a inventar, y con mucha ayuda comienzas una historia, siempre al revés, porque tú eres así de rebelde, y al rizar el rizo no encuentras la salida y te aburres; no tiras nada, no es lo tuyo, y menos mal.


Y es en esta casa (sí, mamá, la tuya), durante el verano pasado, una vez reformada, que retomas esa historia que dejaste hace años y, animada, sigues aprendiendo cosas que creías no tener que mostrar, pero sí, ¡cómo cambia lo que quieres contar con las acotaciones necesarias! Incluso, cosa rara en ti, la terminas ¿con ciento y pico páginas? No importa, porque has conseguido cerrar esa historia que, y eso era lo difícil, es toda inventada; de ahí tu frustración, sigues creyendo que cuando has vivido y lo cuentas, todo fluye de otro modo en la escritura. Pero no termina ahí la cosa, has intentado escribir sobre la madurez, ¡anda hija, échale por si encoge! Eso dirías, mamá, un dicho de la costurera que fuiste, ¡y además te estás enrollando! Gracias también por advertírmelo.


Y gracias a ti, Marta, por este maravilloso regalo que sigue uniendo las frases que te han gustado de "El beso de las nubes" a tus acuarelas. Ahora sí que cobran vida en mí con tus dibujos.

martes, 28 de agosto de 2012

264. Y en la tarde-noche



hay quien mira


juega o...

domingo, 19 de agosto de 2012

263. Calma chicha

Las chicharras no han parado de cantar y el cielo nublado anuncia más calor.
Hoy es uno de esos días de verano de los de calma chicha: no se mueve una hoja, que decía mi madre. Es una quietud rara, como de bochorno, aire caliente del estío, pero aquí no sopla ni caliente, y mucho menos frío.
En realidad la calma chicha es la ausencia de viento que hace desesperar a los marineros.
Mario Benedetti expresa mejor esta calma chicha, porque define una quietud más amplia, esa de la que espero que salgamos cuando pasen las calores:
Esperando que el viento
doble tus ramas

que el nivel de las aguas
llegue a tu arena

esperando que el cielo
forme tu barro

y que a tus pies la tierra
se mueva sola

pueblo
estás quieto

cómo
no sabes

cómo no sabes
todavía

que eres el viento
la marca

que eres la lluvia
el terremoto.


viernes, 10 de agosto de 2012

262. Lentitud

Su andar es igual que una mecida, primero hacia un lado y acto seguido hacia el otro. De aspecto cansino camina despacio por la acera de la izquierda mirando al suelo, ahora girará, también hacia la izquierda, como cada día. Saca un pañuelo del bolsillo y se limpia los ojos.
La mujer de rostro serio lo observa desde la ventana: a-le-ján-do-se. Parece un cómico que ensaya el alejamiento, pero no lo es. Ni tan siquiera huye de esa discusión diaria.
Ya lo ha perdido de vista a pesar de su andar lento. Cae la persiana y ella se adentra en las sombras. Sigue sin entender que lo que este hombre no soporta es el peso de “la calo”,  pero siempre elige el sol.

sábado, 4 de agosto de 2012

261. En la nube


La conversación empieza bien, por fin unos días de vacaciones entre tantas cosas que poner derechas. Saludos aquí y allá, pero sin preguntas, puede que haya alguna oveja negra familiar pasándolo mal. Todos resplandecen como etéreos y, para evadirse aún más de las últimas presiones, cada uno toma un sorbo, ora del blanco, ora del tinto. Entre tanto, ora que te ora, alguien pronuncia la palabra mágica: religión. Todos vuelan hacia la nube, allí hay acuerdo total para hacer llover chuzos de punta, provocar el diluvio y construir la embarcación, eso sí, sólo para ellos: los elegidos.

jueves, 26 de julio de 2012

260. Sin asidero



Trepas, trepas, trepas y, al final,

 
¿de qué te sirve tanto trepar? Si no sabes hacia dónde volar.

Parthenocissus tricuspidata. 
Común: Vid de doncella.