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martes, 3 de febrero de 2026

657. Invierno



Invierno


Todo es lejos en el frío. La llovizna


pasada la tormenta

que hizo

temblar las ventanas


y adentro,


como el niño

que ha llorado sin consuelo,


un querer decir.


Yolanda Pantin

jueves, 15 de enero de 2026

656. Una masa con vida propia

Ocurrió hace ya muchas navidades y en estas pasadas ha vuelto a ocurrir.

Al visitar de nuevo el pueblo y a mi amiga de la infancia, Marina, le pregunté al saludarnos si su marido, aficionado a la repostería, había hecho ya los pestiños. 

Cuando cada diciembre el padre de mi amiga sacaba la receta de los pestiños andaluces con esa letra suya tan perfecta, al hacerlos, nuestra calle se inundaba de un perfume muy especial. Recuerdo los primeros pasos, primero: freía en aceite de oliva las especias y la cáscara de naranja seca, eso sí, de su huerto; preparaba también un zumo de naranja y, sobre la harina amontonada en la mesa hacía un hueco en el centro; poco a poco iba echando el aceite, donde antes había frito las especias, ya colado y el zumo.

El juego de sus manos al amasar me extasiaba. Mi amiga me llamaba y su padre nos daba masa para jugar. Su madre era la encargada de freírlos y rebozarlos en miel. Es pensar en ellos y me viene su sabor.  

Mi amiga frunció el ceño y dijo: 

-Te pondré un café y no esperes pestiños; ha ocurrido igual, pero el resultado ha sido el contrario.

-¿El contrario, cómo? No recordaba bien aquella otra navidad.

La seguí hasta la cocina y me contó un chiste, ella lo adornaba todo así. 


-Un chico pide trabajo en la construcción y el encargado le indica que prepare el mortero que se hace con cemento, arena y agua, ¿no? Supongo, asentí mientras daba un sorbo a su buen café. Me pone un dulce en el plato y continua. 

Pues el chico va echando y alternando materiales, pero aquello no liga y como en un un estribillo va cantando “que se cree el cemento que no hay agua”. 

El encargado, que le observaba hacía rato, se acerca y le dice: ¡qué te crees tú que vas a volver mañana!


¡Pues eso mismo!, dijo Marina con énfasis. Te acordarás también que era una discusión porque Carlos, mi marido repostero (esto lo dijo con ironía), en vez de seguir la receta, siempre improvisaba intentando recordar cómo los hacía su madre…

-Sí, la interrumpí, lo que no recuerdo es que pasó entonces con la masa.

-Pues que él dejó a un lado recetas de memoria y escritas y comenzó a amasar. Todo eran ojos alrededor. Cansados nos fuimos a echar una siesta y al levantarnos sorpresa: ¡la masa era como un barco nadando en aceite! ¡Y no estaba barato, que era del bueno!


En adelante los comprábamos, menos este año que como nos íbamos a encontrar de nuevo quería sorprenderos, pero no encontraba la receta, le dije que mirara en Internet y nada.


-Y ¿qué ha pasado esta vez? Cuenta ya, insistí, y al hablar espolvoree el clásico polvorón.

-Esta navidad no quería ojos a su alrededor, así que dejamos al artista a su aire, pero la masa se rebeló de nuevo. Se quedó tan seca después de reposar que bien hubiera servido para untar ladrillos en albañilería. 

¡Menos mal que mi amiga se desahogó y calmó con unas risas! Nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y yo a hacer fotos de tréboles.

Sí, ya sé que es más difícil que encontrar la aguja en el pajar. Nunca he creído en la suerte, menos ahora, porque veo la actualidad tan mal que la vamos a necesitar.  

lunes, 6 de enero de 2025

641. El pino


Después de ver pasar los trenes en la misma dirección,



un buen día, el pino se tumbó,



pero nunca se murió.

domingo, 8 de diciembre de 2024

639. Solo para decirte...


 Solo para decirte que capté la rosa dejando jugar a sus capullos.


¿Quién llegará más alto? Bromeó el parthenocissus.
Hay mucho más placer en el camino.


Es verdad, dijo la rosa, mucho mejor disfrutar de la subida.

domingo, 25 de febrero de 2024

622. Contrastes


No sufras árbol si el último soplo de un viento fuerte mostró tu esqueleto. Tu sabia pronto brotará y lucirás como todo en esta casi primavera que se anuncia desde ya.




viernes, 26 de enero de 2024

621. L a sombra y la flor

Mi sombra se diluye entre tus flores, quiero sentirme libre como tú, Sinapis.

Vives en campos baldíos abarcando el espacio, aprendiéndolo.

Sinapis es un género de plantas dentro de la familia Brassicaceae.​

Una de las especies que se encuentran en este género es la mostaza blanca (S. alba). La planta silvestre, es el popular jaramago. En la zona sur de España su presencia masiva denuncia campos baldíos, jardines descuidados o escombreras. Son hierbas anuales (raramente bienales).


https://es.wikipedia.org/wiki/Sinapis


viernes, 3 de febrero de 2023

600. Mesa de camilla

Tres mujeres estaban sentadas alrededor de una mesa de camilla. Dos hablaban hasta por los codos y no me dejaban estudiar. 

La que escuchaba era mi madre que, de vez en cuando, les  decía: chittt, la niña está haciendo los deberes, pero ellas ni caso. Seguían hablando de sus hijos con el tono cada vez más alto.


La mayor comentaba que no ayudaban en casa, ni con las tareas, ni económicamente.

La más joven le decía, entre otras cosas, que los hijos no son un negocio. Al escuchar esto último la cara le cambió a la mayor. Contestó enfadada y atacando. 

¡Pero están viviendo gracias a ti: los paristes, los educastes, le das lo que necesitan! Y, cómo te responden; con el olvido, ni te llaman.

Pero no se los reprocho como tú; yo nos lo quiero hipotecar, que parece que con lo que haces por ellos les pidas intereses.


Como el tono iba subiendo mi madre zanjó la cuestión con unas preguntas:

A ver, ¿los hijos piden nacer? No, ¿verdad? Están aquí porque lo elegimos como padres y los queremos y cuidamos porque ha sido nuestra elección. Es nuestra responsabilidad. Y la mía ahora es cuidar de mi hija, que haga los deberes 

y ayudarle si lo necesita.

Se levanta para invitarles a irse, pero la mayor no conforme, me mira y le pregunta a mi madre algo indignada. 

Y, ¿crees que ella te va a ayudar cuando lo necesites?

Ese será su problema, no el mío, contesta sonriendo. 


Cuando se fueron, comenté que había cosas que no entendía.

No te preocupes, dijo mi madre poniéndose el delantal, cuando seas mayor lo comprenderás, y más aún si tienes hijos. Y ahora que se han ido a lo tuyo.


Hacer los deberes en la mesa de camilla mientras mi madre trasteaba en la cocina era mi música preferida.

viernes, 27 de enero de 2023

599. Vivir

 Vivir, ya he dicho:

Tener sobre las manos un fajo de papeles:

un lápiz, libros, dibujos, sueños.


Tomar el invierno para tejer

una mansión de lino

Vigilantes los senos,

escondidos en la piel.


Vibrar


Repasar las camisas,

acomodar los sueños,

dejar en perfecta

armonía:



los clavos, la canela,

el azúcar y los aromas... 


Mía Gallegos, parte del poema “Los Reductos del sol”

viernes, 24 de diciembre de 2021

576. Tiempo y más

 El reloj marca el tiempo, pero no la felicidad.

Sean felices, saboreen la vida, y a cuidarse y abrigarse.


domingo, 29 de diciembre de 2019

520. Noche naranja


En la noche más larga de este año que termina, el 21 de diciembre (solsticio de invierno), tuvo lugar un evento en el Espacio Santa Clara de Sevilla al que asistimos y resumo en este último post del año.


Al entrar vemos la instalación Injertos, en la que su autora explica detalladamente la situación actual de los cítricos de la ciudad de Sevilla. Así como los injertos que se pueden hacer de otras especies con los naranjos amargos y su resultado, todo muy visual y bien documentado.


Y al pasar al jardín bordeado de naranjos en su zona principal donde se encuentra la torre de Don Fadrique, conocida como "la torre encantada". La noche iluminada nos deslumbra con olores y sonidos en las distintas instalaciones que rodean el jardín:

naranjas que cuelgan,
naranjas que iluminan,
naranjas que se abrazan,

naranjas que portan niños y mayores y que depositan para formar la palabra Tacet (del latín tacet, "él calla", "él queda en silencio"). Silencio que interrumpe el concierto de campanas de todos los tamaños que pueblan el espacio.


Con que nos deleita Llorenç Barber, músico, compositor, teórico, musicólogo y artista sonoro español.


Y como las luces que trepan por los árboles, nos envuelven los sonidos ancestrales y los olores en una noche para el recuerdo, mágica e irrepetible.


OS DESEO UN BUEN AÑO Y QUE SE CUMPLAN VUESTROS SUEÑOS

Más información:
https://www.abfab.fun/2019/12/noche-naranja.html

sábado, 21 de diciembre de 2019

519. Las cosas difíciles


“La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas...” El perseguidor” de Julio Cortázar sobre la vida de Charlie Parker

Como la salud, que nos toque la lotería o simplemente que sepamos, sin buscar tréboles de cuatro hojas, ser felices con las pequeñas cosas de nuestras vidas.

Amplia la foto para ver mejor mis deseos.

viernes, 9 de febrero de 2018

463. Ya que estamos…


Con nieve, poemas y leyendo a Emily...


El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.

Emily Dickinson, “El viento comenzó a mecer la hierba” en Nórdica Libros, con unas bellísimas ilustraciones.

sábado, 23 de diciembre de 2017

459. Mis deseos

 
de salud, paz y felicidad. Que el viento nos sea favorable. Abrazos.

domingo, 2 de octubre de 2016

419. Golpes de pecho

Andaba yo hoy tendiendo la ropa en mi azotea y comenzaron a sonar las campanas de la iglesia llamando a misa como todos los domingos.
Y vino a mi memoria una imagen de mi niñez unida a mi extrañeza de ver cómo se golpeaban el pecho en esa fibrilación arrebatadora.


Y no pude evitar pensar que igual a muchas personas hoy les daba un infarto de felicidad, al comprobar que todo podía seguir y seguir sin cambios en el horizonte.

Firmado: Yo no soy Susanita  

sábado, 27 de febrero de 2016

400. Árboles


Así los veo
desde mis ventanales:
por la izquierda
desnudos sin pudor,
por la derecha
vestidos de triste verdor.

Yo prefiero los primeros,
me gusta ver el hueso.
Me gustan porque
no esconden nada
entre sus firmes ramas.

Tan sólo una cosa:
savia nueva
una y otra vez
en cada primavera.

jueves, 5 de febrero de 2015

367. Río congelado


Bajo la capa de hielo
el agua continúa fluyendo.
Tantos construyendo cerrojos
y tan pocos buscando llaves.

Alberto García-Teresa.Abrazando vértebras. Ed. Baile del Sol, 2013

domingo, 29 de diciembre de 2013

325. Mi regalo


No quería que terminara el año sin ofrecer unos
cardos mariano o comunmente: borriquero
para que los ministros retrógrados
al sentar cátedra se lo claven en el trasero, porque...


viernes, 20 de diciembre de 2013

324. Volver

Quisiera estar en casa
entre mis libros
mi aire mis paredes mis ventanas
mis alfombras raídas
mis cortinas caducas
comer en la mesita de bronce
oir mi radio
dormir entre mis sábanas.
Quisiera estar dormida entre la tierra
no dormida
estar muerta y sin palabras
no estar muerta
no estar
eso quisiera
más que llegar a casa.
Más que llegar a casa
y ver mi lámpara
y mi cama y mi silla y mi ropero
con olor a mi ropa
y dormir bajo el peso conocido
de mis viejas frazadas.
Más que llegar a casa un día de éstos
y dormir en mi cama.
Idea Vilariño
Os deseo felicidad, salud y todo lo demás que esperéis.
A los corruptos que se les caiga la casa encima, y todo lo que nos hayan robado, a ver si desaparecen y nos dejan vivir en paz.
La imagen está tomada de un cuadro. Autor: Manuel Alonso.

viernes, 21 de diciembre de 2012

281. Exquisiteces


Esto no es un bollo, ni siquiera una magdalena, ni tampoco me lo mandó mi madre. Es este amable comerciante queriendo vender su producto. Y yo abrumado por un día pésimo y por el anuncio de unas fiestas que no son las mías, cojo del plato el pequeño bocado grasiento que me ofrece. En el mismo instante que esa lámina suave toca mi paladar, no sólo me estremezco, sino que todo mi cuerpo tiembla. Un placer delicioso me invade. Chupar ese bocado hace que todos los sinsabores del día desaparezcan. Me aislo, pendiente de esos jugos interiores que acuden a mi boca en cascada. Darle unas vueltas con la lengua, no sólo supera el ilusorio sentir del amor. El amor no te quita el hambre, te da más. Tampoco, me temo, me la va a quitar este manjar exquisito. ¿De dónde viene y qué significa? ¿Cómo podría yo comerme, no sólo una lonchita, sino un bocadillo repleto que calme, si no mi sed de justicia, sí mi estómago? 
El comerciante viendo mi transformación me enseña la pata. Me alejo, y en vez de buscar en mi alma, busco en mis bolsillos, nada. Me grita desde dentro del mostrador: llevaté otra cosa que, ya sabes, del cerdo está bueno hasta los andares. Pero yo enfilo la calle y pienso que ya no puedo más, que estoy cansado de luchar y que sin techo, total, me da igual dejarme morir en cualquier esquina.

Texto inspirado en el pasaje de la magdalena, “En busca del tiempo perdido” Marcel Proust.

Porque muchos, cada vez más, gracias a los que especulan, roban y cambian leyes en beneficio de unos pocos, no podrán permitírse en estos días, no sólo este bocado, sino los de primera necesidad.

domingo, 9 de diciembre de 2012

279. Creer o no creer

En tu aroma de noche

el color de invierno 

en el calor de hogar

y en ti, que construyes el viento.