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domingo, 13 de octubre de 2024

635. Más cine...

 Como hace tiempo que no traigo ningún título al blog, aunque veo más cine que nunca, quiero destacar tres películas que me han gustado. Por su naturalidad, detalles y delicadeza, intriga y forma de afrontar acontecimientos y la última porque te levanta el ánimo. 

Àma Gloria, segundo largometraje de Marie Amachoukeli que buscó actrices no profesionales para adaptar su propia historia: su vínculo con la niñera que la crió y el dolor a los siete años por la separación. Me quedé prendada de Cleo, la niña que con seis años es de una naturalidad que cautiva. Sensibilidad y delicadeza es lo que desprende también al mezclar imágenes que representan emociones y fantasías.

Perfect days.

Qué decir del cine de Wim Wenders, uno de mis directores preferidos. Perfectos desconocidos es una película japonesa. El actor, Kōji Yakusho, personaje principal ama la lectura y la música, pero se dedica a limpiar urinarios públicos (hay que decir que son de distintos diseños y ya quisieran muchas viviendas ser parecidas a ellos), además, el oficio es para él como un ritual de limpieza y pulcritud. Lentitud y gusto por el detalle es lo que se desprende. Me recordó a Una pastelería en Tokio, película del director Naomi Kawse.


Franz, del director François Ozon, es el novio de la protagonista Paula Beer al que cada día visita en el cementerio. Un día, Anna ve a alguien al pie de la tumba y ahí comienza la intriga para averiguar quién es Adrien, el otro personaje interpretado por Pierre Niney. 

Película en blano y negro fue seleccionada para el León de oro en el Festival de Venecia, también tuvo en 2017 once nominaciones a los premios Cesar.


Y por último: 

En corps (Un paso adelante), cine francés y película de aprendizaje donde la danza es protagonista. 

Esta cinta despierta y anima a quien se haya quedado “grogui”. 

viernes, 27 de mayo de 2022

587. Desesperada

 

Cuando encendí la televisión el fin de semana pasado lo primero que apareció en pantalla fue el rostro de Naomi Watts. En la película su expresión mostraba que estaba pasando el duelo por la muerte de su marido y luchaba con su hijo adolescente para que se levantara y acudiera a sus clases.

Como esta actriz es una de mis preferidas me quedé a verla y a pesar del tema (por algo su título que no conocía es “Desesperada”) me quedé sufriendo en el sillón. Ya había sufrido con pelis de ella como “ 21 gramos” o “Lo imposible” y disfrutado con otras de su extensa filmografía, pero quise ver como afrontaba este papel.

No es lo mismo correr por placer como empieza su costumbre diaria, que angustiada por lo que puede ocurrir con su hijo, y es tremendo, porque se muestra el cuestionamiento de una madre en una de las matanzas que una vez y otra ocurre en los colegios de Estados Unidos. La película también aborda las posibles causas de estos hechos que se repiten en el tiempo y que son varias, además del problema de las armas.

Y para que no olvidemos que la realidad supera a la ficción esta semana ha vuelto a ocurrir, si cabe, aún con más virulencia. Es un horror porque siguen muriendo inocentes mientras los culpables siguen mandando y ganando sumas vergonzosas de dinero.



domingo, 13 de diciembre de 2020

551. Dos pelis en blanco y negro

 Pero no os vayáis que os cuento:

El tráiler atraía cuando la 2 de tve anunció la peli de ayer sábado: Cold War. La presentaba una voz conocida (ahora no recuerdo el nombre) del programa Días de Cine con su peculiar síntesis y entrevista al director. Por ella supe que era el mismo director de Ida, también en blanco y negro que vi hace tiempo y me gustó mucho.

Paweł Aleksander Pawlikowski, que así se llama este director y guionista, dijo en la entrevista que se la dedicaba a sus padres que tuvieron una relación tormentosa como la que quiso impregnar en la película, aunque no fue la misma. 

Las películas en blanco y negro tienen para mí una atmósfera especial impregnada de intimidad y misterio. Como en Ida, aunque en Cold War es muy diferente en su comienzo. Las voces que cantan me recordaron a la primera vez que escuché las voces búlgaras. La música en esta cinta une y desune a esta pareja que se ama desesperadamente. 

¿Quién no quiere ver, a estas alturas de pandemia, una peli con una música y voces divinas? Una historia de amor tormentosa que puede, incluso, acabar bien en medio de unas imágenes bellísimas.

Y no me enrollo más. Esta ha sido mi impresión, y, como hace tiempo que no hablaba de pelis en el blog, me apetecía dejar constancia de estas dos. Para saber más, si no la habéis visto, estaréis mejor informados en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Cold_War_(pel%C3%ADcula)

https://es.wikipedia.org/wiki/Pawe%C5%82_Pawlikowski

https://es.wikipedia.org/wiki/Ida_(pel%C3%ADcula)

domingo, 15 de noviembre de 2020

549. ¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el cine?

Desde mi último post hay una especie de vacío, unos veinte días sin que se me ocurra qué escribir. En años anteriores, ese tiempo estaba lleno porque a primeros de noviembre se suele celebrar el Festival de cine de Sevilla. Las vísperas para mí eran como preparar un viaje, pero en vez de mapas y lugares a visitar, casi me estudiaba el catálogo del Festival al leer todas las sinopsis de las películas y actividades. Bien difícil era acertar por la novedad que representa ver estrenos, uno más de sus atractivos.  

Este año tenía claro que era un riesgo asistir a largas colas para coger buen sitio por cómo iba la curva de la pandemia. Ni siquiera miré la información porque me hubiera ido a sacar alguna que otra entrada. Como terminó ayer, hoy me he puesto al día. Y me topé con unos vídeos cortitos en los que hablan distintos montadores o editores de cine, un oficio que admiro como el de los traductores de libros. En otros vídeos contestaban distintos directores y directoras a preguntas como la del título de este post. A medida que los escuchaba fluían mis propios recuerdos e imágenes, el cine me ha apasionado siempre. A toda velocidad recorría pelis vistas en el cine de verano de mi pueblo: de romanos, piratas, submarinos, musicales y las de vaqueros, que no eran de mis preferidas.

Pero la imagen más poderosa y más antigua fue la de un viaje que hice con mis padres a Sevilla, de compras. Ese día nos quedamos a comer en un bar de barrio y me pasé toda la comida mirando a través de la cristalera el cine que había enfrente. Tanta lata di que al final me llevaron a ver las fotos de la película como yo quería. Esos fotogramas llenos de colorido me impresionaron tanto que los convencí para entrar a verla. Supongo que como era la hora de la siesta pensaron que me dormiría, debía tener unos cinco o seis años. Al comprobar que no caía rendida, me preguntaron varias veces si me quería salir. Yo insistía que no y seguía embobada ante la gran pantalla desde las gradas. La película era un musical que hicieron de la ópera Aida. No creo que ellos hubieran visto nunca una ópera y yo menos, pero eso daba igual, porque más tarde cuando he vuelto a escuchar el Coro de los esclavos judíos del “Nabucco” de Verdi…, esa música ha quedado en mí para siempre.  

Por si le queréis echar un vistazo al palmarés.

domingo, 3 de mayo de 2020

533. Tres miradas de cine


Cada espectador o cada lector hace una interpretación diferente de lo que ve o lee. Da igual lo que digan los críticos, es su mirada personal la que cuenta para sí mismo.
“Lo que arde con el fuego”, “La sombra del pasado” y “La buena esposa” tienen algo en común: las miradas de los protagonistas de estas tres películas dentro de las mismas, en definitiva, de sus interpretaciones.

“Lo que arde con el fuego” muestra la extrañeza de un hijo único de 14 años introvertido y sensible ante lo que les ocurre a sus padres en el camino hacia la ruptura de su matrimonio. No juzga ni se rebela, es la mirada de comprensión primero y la pregunta después del porqué de las cosas que hacen que se pierda esa felicidad.
“La sombra del pasado” desde la mirada de la infancia, esa incomprensión de que algo terrible ocurre y queda en la memoria. Esto se ve cuando el protagonista encuentra a través del arte sus recuerdos en su búsqueda de la verdad -lo que es auténtico es bello- como le dijo su tía. La denuncia de lo ocurrido está en la verdad de la mirada desde el cuadro, es el arte quien enfrenta al culpable con sus hechos.
“La buena esposa” no tuvo buenas críticas, pero aún así es una cinta que saca de nuevo a relucir la inconformidad y el sacrificio de muchas mujeres en su matrimonio. El título no me gusta porque es demasiado explícito, pero sí la interpretación gestual de la protagonista, Glenn Close. Se actúa con el gesto y, a veces, no hace falta más.   

jueves, 23 de abril de 2020

532. De libros y cine

No, no estoy poseída, he querido poner esta foto en primer lugar porque este libro, ya familiar, me ha acompañado en los días fríos del confinamiento junto con mi manta.
“Posesión” de A. S. Byatt es una novela-romance que intercalé entre otros dos libros. Yo había visto la película hace años y me gustó, pero la novela me gusta más. Son 572 páginas y letra pequeña que me sirvieron para el enganche que pretendía; además de ser una novela-romance bien construida, con el aliciente de la investigación que lleva a cabo una pareja contemporánea. Nos descubre, la carrera de los investigadores por llegar antes a la meta propuesta: hallar las cartas de amor de un poeta victoriano, época en las que su autora, A.S.Byatt, es una especialista. Todo ello aderezado por la revisión de unos amores paralelos en el tiempo. La novela ganó el Premio Booker en 1990.

Este es un libro que no encontraba en librerías pero que por fin he podido leer. Ya conocía a Ángel Zapata, por “La practica del relato” que leí hace años durante un curso de Creación literaria.

Aquí se analizan tres relatos cortos, a cual mejor, con toda la maestría que tiene este autor. Ni que decir tiene que he disfrutado mucho con su lectura. En el último relato de Ana María Matute de 22 líneas emplea 146 páginas, un análisis completo. Un libro sin duda de aprendizaje que, con horas por delante, se aprovecha mejor.

No me acuerdo dónde leí: "El mejor libro es un libro difícil, ¿o era incómodo?" Da igual, para mí ha sido un lujo de lectura.


                                                                                                              

Este director ya me cautivó en los primeros tiempos del canal de autor que tenía Canal Plus. Grabé películas suyas en VHS que conservo para verlas de nuevo y con este libro: ¡qué mejor que repasar su vida! 

Fue un gran luchador y trabajador para llevar a término el cine independiente en el que creía y fueron muchas las dificultades a las que tuvo que hacer frente. Por citar algunas películas que quedaron en mi memoria: “Una mujer bajo la influencia” “Noche de estreno” “Gloria”, con la maravillosa Gena Rowlands, su mujer en la vida real.

Os deseo que paséis un feliz Día del Libro y no dejéis de cuidaros.

martes, 17 de marzo de 2020

528. Un domingo de cine


En estos días de encierro impuesto estoy haciendo lo que más me gusta:
Ver cine, leer libros que requieren algo más de atención, leer cosas de teatro, escribir y, como no, perder el tiempo como decía mi madre: mirando las musarañas.


Por el tema que trata PETRA podía haber sido una tragedia griega o una película dramática y sentimentaloide.

Sin embargo, su director, Jaime Rosales, como viene haciendo desde el principio de su carrera, hace un tratamiento del tema y la forma que la convierte en todo un arte. Con sólo unas pinceladas esboza lo que va ocurriendo dejando huecos al espectador para que complete la historia, en su versión de la misma. Una película que se alarga porque te deja pensando como un buen libro.

LOS AÑOS MÁS BELLOS DE NUESTRA VIDA
Llego tarde al sofá y me pongo a verla nada más empezar. Lo primero que veo es un rostro envejecido, el de Jean Louis Trintignant mucho más que en la peli “Amor”, ya viudo (recordemos que en “Amor” trata también de la eutanasia, por amor precisamente) y en una residencia de ancianos.


Las residencias son como cárceles, sólo se piensa en huir” dice a la protagonista, su amor de juventud, Anouk Aimée.  Claude Lelouch los dirigió en “Un hombre y una mujer” y las imágenes de los mismos protagonistas, jóvenes, amándose y envueltos por la melodía que se hizo famosa, se intercalan en blanco y negro en “Los años más bellos de nuestra vida”. 
Esta cinta mide el tiempo y lo agranda. 
A la vez que vemos la belleza física perdida, muestra la grandeza del recuerdo y la memoria que lo magnifica todo. De ahí el título de la cinta actual, en la que, quien hacía de hijo pequeño en la anterior y ahora mayor, busca a ese amor perdido de su padre para que lo visite, con objeto de que recupere o no pierda más memoria, porque es lo único que recuerda. Un mismo director para estas dos historias a cual más bella. 

EL AMOR MENOS PENSADO
No es una gran película, como alguien pudo ver la noche del domingo en Versión española. Cuando esto sucede, Cayetana se rodea de personas que hacen sustancioso el coloquio posterior como Juan José Millás y Gemma Nierga en este caso, que, dicho sea de paso, presentaron sus libros.

Es una historia más que responde al esquema: Amor, desamor, libertad, desencanto y reencuentro. Como siempre que se tocan estos temas, nos vemos interrogados, y de nuevo buscamos respuestas, incluso, en nosotros mismos.
El matrimonio está siempre al borde del abismo” comenta Millás en su tono pesimista, pero no exento de realidad. Más que comedia me pareció un drama con toques de humor irónico que sus protagonistas, Ricardo Darín y Mercedes Morán, estupendos como siempre, bordan, como también la actuación de los secundarios.

domingo, 17 de noviembre de 2019

517. Mujeres cineastas


Se acabó el Festival Europeo de Cine de Sevilla y me apetece hacer un recuento de parte de lo visto. Dentro de la amplia oferta de cine hecho por mujeres y de las retrospectivas de las directoras: Joanna Hogg y Lene Berg, asistimos a sus últimas películas, dos miradas diferentes, dos maneras de hacer cine.                                                                                                                                                       

De la primera vi hace años ‘Archipelago’ y me sorprendió la estética, la naturalidad, los colores y el tema de la película y la última ‘The souvenir’ (El recuerdo) sigue en esa linea, pero aquí utiliza el cine dentro del cine en un bello ejercicio intimista de autoficción. Cuenta su experiencia como cineasta con 19 años, práctica que lleva a cabo mientras estudia en la escuela de Cine. Durante ese tiempo, años ochenta, transcurre también la relación tormentosa que tuvo con su pareja. Asistimos primero al coloquio y luego a un encuentro con la directora. A las preguntas, Joanna nos contó que no suele hacer ensayos con sus actores; los prepara, les plantea la escena, pero deja libertad a la hora de filmar. De hecho en sus guiones apenas hay diálogos para no encorsetarlos. Prefiere ver qué sucede en el set improvisando. Contestó que tuvo muy presente, por ser una historia personal, controlar el sentimentalismo y comentó que no quiere ver de nuevo la película para no mover el recuerdo. En la foto con sus actrices, Tilda Swinton y su hija en la vida real, Honor Swinton Byrne.

Otra forma de hacer cine es la de Lene Berg. Esta vez fuimos primero al encuentro en la librería Caótica y luego a su última película, False belief (Falsa creencia). En ella narra la experiencia negativa y kafkiana que tuvo su pareja, un editor afroamericano, por parte de su propio vecindario de Harlem con acusaciones falsas y racistas. Está contada por su principal protagonista y objeto de la persecución, con diálogos con Lene Berg y por medio de “collage” para explicar las personas que intervinieron en el juicio. Esta especie de documental viene a demostrar y denunciar el racismo y los prejuicios, instalados en las personas, además de los intereses económicos de la gentrificación que se ha instalado en las ciudades, también las nuestras, y la sociedad de “vigilancia” que nos anula.

Women Make Film, son cinco secciones y muchas lecciones de cine hecho por mujeres. Directoras en su mayoría ocultas que el director irlandés, Mark Cousins, en 14 horas de metraje y mediante trozos de películas de diferentes directoras va explicando la técnica usada en ellas. Es un viaje impresionante e instructivo, más de mil secuencias de películas rodadas a lo largo de 13 décadas.
Por problemas de horarios sólo pudimos asistir a la primera sección de unas tres horas de duración. 

Y para terminar, otro encuentro en la librería Casa Tomada con la realizadora Mamen Diaz y las actrices de la película ‘Violeta no coge el ascensor’. Fue una gozada escuchar el proceso que fue para ellas lanzarse de cabeza a hacer una peli, en Agosto y en Madrid, y experimentar disfrutando de la creación que va unida al trabajo y el esfuerzo económico que supone hacer cine con escasos medios. La foto es de la posterior presentación en la sala, mi móvil es malillo.
¿De qué va? Pues de ellas mismas, de su cotidianidad, de sus inseguridades para enfrentarse a un mundo con todo lo que se les ofrece tanto de positivo como negativo. Porque tampoco lo tienen fácil, aunque se hayan criado con más holgura que generaciones anteriores. Es una adaptación y una especie de homenaje a un film, Hannah Takes the Stairs de Joe Swanberg, (máximo exponente del cine mumblercore). El Mumblecore apuesta por la naturalidad y el realismo más absoluto, utilizan a veces actores amateurs. El guión no suele ser nada artificioso, ni contar con efectos especiales: cuanto más se parezca a la vida real mejor.
Muchos cineastas de este movimiento tienen sus primeros referentes en la Nouvelle Vague de los años 60, con Eric Rohmer y John Cassavettes, considerado el padre del cine indie, y artífice de títulos como 'Una mujer bajo la influencia' ('A Woman Under The Influence', 1974) con una Gena Rowlands, pareja de Cassavettes, maravillosa, junto a Peter Falk.

domingo, 10 de noviembre de 2019

516. "De repente, el paraíso"


Primera película a la que asistimos en el Festival de Cine de Sevilla con una incidencia nunca vista: overbooking por haber vendido entradas, también al publico, en la sección de acreditados. Subsanada la cuestión, nos cambiaron a otra sala más grande y disfrutamos de la cinta.
It Must Be heaven, De repente, el paraíso, rodada en Nazaret, París y Nueva York, se llevó el premio de los críticos de la FIPRESCI y la Mención Especial del Jurado en el Festival de Cannes 2019 y fue seleccionada para representar a Palestina en los Premios Óscar de 2020.
Elia Suleiman, guionista, director y protagonista de esta película, desde la primera escena nos prepara y confunde para arrancarnos la sonrisa, a la vez que con su ironía nos irá mostrando, siempre en clave de humor, lo absurdo y temerario del mundo en que vivimos. Ese absurdo lo refleja en su entorno más cercano con las escenas que va mostrando de su Nazaret natal, pasando por París y Nueva York para buscar la financiación de su película. En su muda observación y desde su extrañeza pone de manifiesto lo más relevante y negativo para criticarlo. Una mirada sutil y aguda que dice mucho con muy poco para mostrar lo que le interesa.
Es también una narración personal y semi autobiográfica, con imágenes y canciones hermosas. Suleiman, heredero del cine mudo no habla, sólo contesta “soy palestino” a un taxista en Nueva York.

Lo que sabemos o lo que creemos afecta a cómo vemos las cosas” dice el escritor británico John Berger, cuya obra Modos de ver le abrió literalmente al mundo a Suleiman. Berger, al que le unía una larga amistad, tuvo una profunda influencia en el inicio de su recorrido profesional y le dedica el film en los títulos de créditos.

martes, 23 de abril de 2019

500. Sé que no visitaré Argentina


“¿Hace tanta falta visitar un país para conocerlo?” Se pregunta Nora mientras le da vueltas a la bola del mundo. La misma que se iluminó durante su infancia en su mesilla de noche mientras su padre le contaba un cuento.
“¿Me contaba un cuento cada noche?”, se pregunta ahora y los dedos de Nora se hunden en la bola y en ese país de ensueño. Pronuncia en voz alta la palabra Buenos Aires como si hubiera nacido allí, y, porque, además, le parece un nombre perfecto para una ciudad: limpia, relaja y esperanza. De hecho, como actriz que, pese a su timidez, le encanta ser; en un papel tuvo que hablar como una argentina y para pronunciar con esa cadencia, volvió a ver las películas de Adolfo Aristarain. “Un gustazo”, piensa.
Tiene a mano los Aguafuertes Patagónicos de Roberto Artl que imprimió de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en los que se incluye el texto sobre Patagones que leyó en una novela.
“Para escribir sobre Patagones hay que ponerse una mano sobre el corazón y entornar dulcemente los ojos. Y no tener miedo del ridículo al afirmar que es diez veces más bonito que Bahía Blanca… Silencio, paz, el viento eterno que pasa y lima el ladrillo y redondea los médanos y riza el agua.”
Busca los lugares que aparecen en la novela, esos que no verá nunca. Este escritor, que admiraban Piglia, Bolaño y que Cortázar consideraba su maestro, describe algunos paisajes con la ironía del periodista que fue, pero de forma tan poética que si los visitara, puede que se sintiera defraudada.
Porque Nora, que no ha salido apenas de su ciudad, es una soñadora como la autora de la novela que tiene entre sus libros, y le hubiera gustado, justo después de leerla, preguntarle si había visitado Argentina. Puede que no, que igual que ella busca lugares una y otra vez, hasta que los va conociendo. O que, como ella, lee a los mismos autores y más de una noche ha soñado que entra y sale de las librerías de Buenos Aires con varios libros bajo el brazo. Porque Nora sabe que no irá nunca a ese país soñado. 
Pero no le importa demasiado, porque cada noche sentada en su cama, abre su portátil y pasea por esos países o por otros antes imaginados, como hacía de pequeña con los cuentos. Ahora, además de soñar, puede contemplarlos. Y porque sabe cual es su “lugar en el mundo” el título de la primera película que vio de Adolfo Aristarain.
En ese “lugar”, el de Nora, siempre han tenido mucha importancia los libros.

FELIZ DÍA DEL LIBRO


domingo, 18 de noviembre de 2018

488. Cine, cine, cine...


Cine, cine, cine…
Lo difícil en un Festival de Cine es escoger película, porque no solo hay que estar muy documentada de lo que se va a proyectar, también hay que combinar los días y horas que puedes dedicar al cine, etc. A veces aciertas y otras no, pero si te gusta el cine y quieres ver algo distinto de lo que se muestra en pantallas, un festival es el lugar idóneo; siempre hay algo que te gusta, algo que aprendes de directores noveles, sus historias y cómo las expresan. No soy crítica ni nada parecido, lo que he visto en ellas lo expongo de manera subjetiva. Una mirada más, la mía.

Non-Fiction”, Olivier Assayas
Comedia de enredo, crisis de los cuarenta, con el fondo de una industria cambiante son las líneas por las que transcurre la película. Ese futuro-pasado de si la edición de libros en papel podrá seguir competiendo con todo lo nuevo que Internet ofrece. Buenas interpretaciones con diálogos rápidos y suculentos. Las relaciones de pareja y tertulias entre ellos me recuerdan las pelis de Woody Allen. Al ser la película que abrió el Festival de Cine y acabarse las entradas, antes incluso de sus proyecciones, hace que se cree una expectación influida por su protagonista asidua al Festival, Juliette Binoche, y un director, Olivier Assayas, que decepciona si no está a la altura.
Al término de la película, mientras bajaba las escaleras de la sala; a mi lado y protegido por la oscuridad, un joven le decía a su pareja:
-¡Vaya dos horas más perdías! Porque digo yo que la Julí, bueno, está bien, pero no es pa tanto, porque ¡vamos!, mensaje, yo no he captao ninguno, lo que sí tengo es ¡un colocón con los letreros que pa qué!

Touch Me Not”, Adina Pintilie. Adina, su directora, al presentarla dijo: «esta película es una investigación y pretende establecer un diálogo con el espectador» Su rostro es el primero que aparece justo detrás de la cámara, y es para preguntarse ella misma por las cuestiones que expone; para que nos reconozcamos en su personal extrañeza, cómo ocultamos nuestra intimidad y nuestra sexualidad, y dónde nos situamos; bien porque no nos conocemos o no queremos que nos conozcan los otros, incluso, las personas con las que convivimos. Lo que viene después es blanco (el color que predomina en las imágenes) y piel, la piel de los otros, los cuerpos, algunos deformes, los que no son patrones griegos de belleza como nos muestran continuamente para conseguir vendernos lo inimaginable. La relación con el cuerpo, cómo vivimos y viven personas diferentes por discapacidad o no, y su sexualidad es lo que nos plantea su directora. En un contraste de planos secuencia con los sonidos bien ajustados al tema, vamos pasando por los distintos espacios que muestra. No todas las imágenes son agradables, pero creo que las escenas sí son necesarias al guión. Tampoco se ve la linea entre realidad y ficción, lo que sí se aprecia es: la naturalidad, la sensibilidad y la dificultad para mostrar lo diferente con esa desnudez y por supuesto el amor, porque al final esa es la cuestión cómo amamos y nos aman.

Scary mother, Ana Urushadze, autora asimismo del guion.
El entorno en el que vive esta familia es una ciudad abandonada a su suerte con edificios grises que parecen abandonados, fruto de una posible tiranía institucional. La protagonista, Nato Murvanidze, Manana en la ficción, es una persona con una imaginación desbordante. La casi claustrofóbica manera de escribir un libro, su propio marido le busca espacio y la anima a terminarlo, tiene como resultado el conflicto principal. Con cantidad de temores se decide a leerlo a todos y la familia va mostrando su desconcierto porque se ve retratada en el libro en el que Manana parece vampirizar a quien cree que la vampiriza. Inspirada en un sueño recurrente: teme convertirse en Manananggal, una criatura mítica de las Filipinas que adquiere la forma de una mujer que, a su vez, se convierte en un monstruo de una noche a otra.
Con la obsesión de encontrar un final para su novela y ante la desaprobación del marido que la desautoriza a publicarla, elige el ofrecimiento de la única persona que cree en ella, el librero de enfrente, pero eso será otra vuelta de tuerca a su origen y las consecuencias que se derivan.

La casa de verano, Valeria Bruni-Tedeschi.
Comienza con el detonante que es el conflicto principal de la protagonista: el abandono de su pareja que además actúa en la película que ella dirige (una vez más cine dentro del cine). Él no piensa ir con ella a la casa de verano donde la espera su disparatada familia que solo se preocupa de divertirse mientras que una servidumbre, más que harta, siga sometida a sus caprichos. Una magnífica interpretación arropa la película, demasiado larga para mi gusto.

Something is Happening, Anne Alix – Guion: Anne Alix, Alexis Galmot.
Todo viaje es transformador y este más porque transforma radicalmente a sus protagonistas.
Una reportera, Lola Dueñas, prepara una guía turística gay-friendly. Al comienzo de la película salva a una mujer búlgara del suicidio y se la lleva de compañera por las marismas de la Camarga francesa, un paisaje para nada parecido a la Costa Azul que muestra “La casa de verano”, pero nada deprimente. No hay desesperanza, sino la lucha por salir adelante de las distintas personas de razas diferentes que han tenido que abandonar su país sin posibilidad de regreso al mismo y cómo dan prioridad a lo verdaderamente importante. Lola Dueñas, con su interpretación pone la sal en este periplo, además de conseguir las imágenes que buscaba para su guía gay-friendly.

All good, Eva Trobisch.
La directora alemana pone de manifiesto en este primer largo, “Todo bienque la negación de un hecho, tan lacerante para una mujer como es la violación, pasa factura. Y más cuando quien la viola después de una fiesta, pasa a ser un nuevo compañero de trabajo de la protagonista. Un papel lleno de contención y difícil porque el rostro de Janne (Aenne Schwarz), ocupa la pantalla casi todo el tiempo. La insatisfacción hace mella en ella, no solo por la violación y su negación interior, sino por cómo son los afectos a su alrededor por parte de su compañero y su madre.

Border, Ali Abbasi. Basada en una novela corta de John Ajvide Lindqvist, Border me remitió a cómo debieron ser los primeros homínidos, con caras diferentes a las nuestras, con capacidades olfativas para oler hasta los sentimientos... 
Es lo que le ocurre a Tina, guarda fronteriza que detecta contrabando, etc. Su día a día es el de una persona normal, exceptuando los rasgos de su rostro. Hasta que aparece Vore, muy parecido a ella del que se enamora, pero que no ha recibido la educación de Tina ni ha crecido en el mismo entorno. Como si de un error genético de esa raza se tratara, Vore es un depredador, condición que él mismo critica en los humanos.

Sunset, Laszlo Nemes. Una puesta en escena impecable. Budapest, 1913. La protagonista, con 20 años y una infancia de orfanato ha aprendido un oficio: sombrerera y busca trabajo en la fábrica que fue de su familia. Una búsqueda, la de su hermano, le lleva por los entresijos del poder y la revolución contra el mismo en vísperas de la primera guerra mundial. Su director, László Nemes, nos aconsejó antes de la proyección dejarnos llevar. Es difícil no hacerlo con el ritmo trepidante que tiene la película, tanto que ni me di cuenta de su duración, 144 minutos.

Palmarés aquí: http://festivalcinesevilla.eu/noticias/palmares-15o-festival-de-sevilla-2018

martes, 13 de noviembre de 2018

487. Buen cine, por favor


Hace tiempo que no hablo de las películas que veo y es que son tantas… Y aún más con las nuevas plataformas de cine y series en Internet. Aunque a mí lo que más me gusta e ilusiona es verlo en pantalla grande, pero sobre todo asistir cada año al Festival de Cine Europeo de Sevilla.
No cité nada del último, pero sí anoté las películas que vi y quiero reflejadas en mi blog antes de que termine el Festival de este año en el que estoy inmersa. Al hacerlo con retraso ya se sabe el recorrido que tuvieron en pases por la gran pantalla, premios, etc. No me detendré porque puede que la hayáis visto. Título, directora y poco más.
-Verano 1993, Carla Simón. Contada desde el punto de vista de Frida, una niña, que cuenta el verano que pasa con su nueva familia tras la muerte de su madre. Nada de drama, fue un gozo ver un ejercicio de buen cine y todos los premios que le dieron son bien merecidos.
-Zama, Lucrecia Martel. Un obra maestra basada en la novela de Di Benedetto. Una obra a mi modo de ver inabarcable que con gran maestría de su directora pudo llevar a cabo. Me gusta como Lucrecia la define: “En el fondo está la idea de que cualquier persona que se resiste perece. Los huracanes a los árboles rígidos los arranca de raíz, mientras que las palmeras se doblan pero sobreviven. Sólo queda lo flexible. La mejor forma de oponerse a algo malo que te toca vivir es la flexibilidad. Y no creerse tanto algo, porque mutar es la acción más vital posible. No hay que resistir, sino mutar”, dijo Martel a la agencia Télam.
-Un bello sol interior, Claire Denis. Denis que debutó como directora con la película “Chocolat”, tiene en esta cinta a Juliette Binoche y Valeria Bruni Tedeschi, dos grandes actrices. Si, además, la directora rompe con los modos y los clichés de la búsqueda del amor de su protagonista, Juliette Binoche, es un atractivo más.
-El taller de escritura, Laurent Cantet. El título ya me atraía, mi libro en el que estaba enfrascada esos días del Festival del año pasado, y que no me impid ir al cine, otra de mis pasiones, se gestó en un taller de escritura.
El taller de la película reúne a un grupo de alumnos con distintos objetivos o la ausencia de ellos, que han sido seleccionados para escribir un thriller policiaco con ayuda de una famosa novelista. Pronto se deja entrever la dificultad de entendimiento y el deseo de violencia de un compañero, Antoine, de ahí el conflicto. El taller está impartido en un jardín. Es verano está situado en La Ciotat, sur de Francia.