viernes, 24 de enero de 2020

523. 3 libros 3


Dos de ellos son de primera lectura y el de en medio, segunda. Leídos casi de un tirón, como se suele decir, pero voy por partes porque son muy distintos.


De “Un detalle menor” me gustó el título, la portada, la sinopsis de la contraportada, el tema y lo que leí de la autora que no conocía, y sí, no tardé en leerlo. Primero porque tiene 151 páginas y segundo porque tenía la esperanza de encontrar más emoción en un relato tremendo, pero narrado con frialdad. El día a día, que acomete la joven Ramala en la segunda parte, se hace algo lento por la dificultad que implica desplazarse e investigar en Palestina bajo la ocupación militar israelí. Pero un final abierto hace que se una todo el relato y que se abra paso impactante en la mente del lector.


Del color de la leche” lo leí hace años y me apetecía leerlo de nuevo. Con el lenguaje particular y sencillo de quien se está iniciando en la escritura, su protagonista, Mary, nos va mostrando su situación día a día, su experiencia y su insistencia en dejar constancia de ello. Además de la dignidad con que afronta el ambiente desfavorable donde vive: la Inglaterra rural de 1830, nos viene a demostrar que no están tan lejanas las actitudes machistas y dictatoriales a través de siglos. Contagia esa rebelión suya que la autora de este libro, Nell Peyshon insufla a su protagonista hasta en su destino final. Este es un libro que no te deja indiferente.


La mujer en la ventana” es un thriller que se estrenará pronto en la gran pantalla y que está basado en el libro de A. J. Finn, seudónimo de Dan Mallory. Este editor de profesión vino a España a presentarlo en abril de 2018 y según sus palabras habla mucho de la soledad y de lo difícil que es conectar con la gente y que te malinterpreten y malinterpretar a los otros. Y esto es verdad. También hay que decir que lo escribió después de ser diagnosticado de un trastorno bipolar. El libro es un homenaje a Alfred Hitchcock y al cine en blanco y negro. Yo no quiero contar mucho, aquí sí que dicen algo más. Son 536 páginas que, a mi manera de ver, se podrían haber resumido algo, pero eso seguro lo harán los guionistas de la película. Es un libro tan visual que parece hecho para el cine.

miércoles, 8 de enero de 2020

522. Parece...

que se va a caer,


pero nada más lejos porque está agarrado con su piel.


Añado un par de enlaces que complementan el post. 
Disculpad por la tardanza en subirlos:



sábado, 4 de enero de 2020

521. Por mis abuelos


Soy demasiado joven para haber vivido la guerra de España, incluso mis padres lo son. Sé algunas cosas por mis abuelos. Tampoco contaban mucho. 
A mi abuelo le cogió la mili en el bando equivocado. Me hablaba de los picores en todo el cuerpo en las trincheras y a la hora de dormir, quizás para no contarme cosas tristes o más dolorosas. Por eso se iba en verano y en invierno a nadar todos los días. Sobre todo cuando lo destinaron cerca de Cádiz. Allí estuvo bastante tiempo porque sabía hacer pan, uno de tantos oficios que aprendió de joven y, mira por donde, fue panadero en la guerra, mejor alimentar en vez de matar, decía. 
Era un hombre justo, de izquierdas y muy honrado. Mi abuela, una de tantas mujeres de su casa que aún cocina y me guarda tapers, también había aprendido un oficio muy necesario: costurera. Ella no tuvo que salir del pueblo. Contribuía con su trabajo a los gastos de una familia numerosa con pocos medios porque era la mayor. No quiere hablar de un tiempo de dolor, y yo nunca insisto. Pero sí los observé desde pequeño en su quehacer diario; en su amor y cuidado por las cosas bien hechas.
He comenzado a estudiar periodismo y he tenido tiempo de investigar, por eso sé que las guerras no se acaban, sobre todo las civiles, porque no se acaba el odio, ese roedor insistente que lo roe todo y deja sin humanidad ni solidaridad a los seres humanos.
Mi abuela es muy mayor, pero tiene la cabeza muy bien y su rebeldía interior intacta; no quiere ver los informativos, pero sí los debates de los políticos y dice que sigue viendo ese odio en los ojos de los que saben tan bien tergiversar la realidad de lo que le ocurre. Esos que siguen y vuelven con más brío a defender España como si fuera de su propiedad y como dice ella: pretenden seguir poniendo el pie encima de las cabezas de las buenas gentes. Yo le digo que tenga confianza, que también hay políticos que quieren cosas buenas para el pueblo. Veremos si los dejan, dice, porque según ella para que cambien de verdad las cosas, la gente tiene que cambiar y no quedarse más atrás que el culo y hay mucha gente que está acostumbrada a obedecer en este país y todavía le gusta que le den las cosas hechas. ¡Con lo bonito que es hacerlas una misma!, suspira.
Me gusta pensar, abuela, en que este año que comienza, que por sus cifras parece redondo, sea posible de verdad un cambio, hay muchas personas que han perdido su vida luchando y no debe haber más retroceso en las libertades y los derechos. Eso, mi niño, eso. Me besa en la cabeza y se sienta conmigo a ver la investidura.

domingo, 29 de diciembre de 2019

520. Noche naranja


En la noche más larga de este año que termina, el 21 de diciembre (solsticio de invierno), tuvo lugar un evento en el Espacio Santa Clara de Sevilla al que asistimos y resumo en este último post del año.


Al entrar vemos la instalación Injertos, en la que su autora explica detalladamente la situación actual de los cítricos de la ciudad de Sevilla. Así como los injertos que se pueden hacer de otras especies con los naranjos amargos y su resultado, todo muy visual y bien documentado.


Y al pasar al jardín bordeado de naranjos en su zona principal donde se encuentra la torre de Don Fadrique, conocida como "la torre encantada". La noche iluminada nos deslumbra con olores y sonidos en las distintas instalaciones que rodean el jardín:

naranjas que cuelgan,
naranjas que iluminan,
naranjas que se abrazan,

naranjas que portan niños y mayores y que depositan para formar la palabra Tacet (del latín tacet, "él calla", "él queda en silencio"). Silencio que interrumpe el concierto de campanas de todos los tamaños que pueblan el espacio.


Con que nos deleita Llorenç Barber, músico, compositor, teórico, musicólogo y artista sonoro español.


Y como las luces que trepan por los árboles, nos envuelven los sonidos ancestrales y los olores en una noche para el recuerdo, mágica e irrepetible.


OS DESEO UN BUEN AÑO Y QUE SE CUMPLAN VUESTROS SUEÑOS

Más información:
https://www.abfab.fun/2019/12/noche-naranja.html

sábado, 21 de diciembre de 2019

519. Las cosas difíciles


“La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas...” El perseguidor” de Julio Cortázar sobre la vida de Charlie Parker

Como la salud, que nos toque la lotería o simplemente que sepamos, sin buscar tréboles de cuatro hojas, ser felices con las pequeñas cosas de nuestras vidas.

Amplia la foto para ver mejor mis deseos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

518. Como la vida misma


El teatro no puede morir. Forma parte de la vida misma; todos somos sus Actores.
Y aunque fueran abolidos y abandonados los teatros, el teatro seguiría en la vida, insuprimible. Y siempre sería espectáculo la misma naturaleza de las cosas. Hablar de muerte del teatro en un tiempo como el nuestro, tan lleno de contrastes y, por tanto, tan rico de materia dramática, entre tanto fermento de pasiones y sucederse de casos que conmueven la vida entera de los pueblos, choque de acontecimientos e inestabilidad de situaciones y la necesidad, cada vez más perceptible, de afirmar, al final, alguna certidumbre nueva en medio de un tan angustioso ondear de dudas, es verdaderamente un contrasentido.
Luigi Pirandelo, cita de “La función por hacer”, adaptación libre de Miguel del Arco y Aitor Tejada, basada en la obra “Seis personajes en busca de autor” de Luigi Pirandelo.

Creo que cuando mejor estoy es cuando escucho. Lo que más me gusta de interpretar es escuchar. No solo en el teatro, también en el cine o las series de televisión. Soy escuchadora por naturaleza. ¿Quién construye tu personaje, sino el otro?
Blanca Portillo

El teatro es un arte colectivo y solo funciona bien cuando el grupo lo hace. Un protagonista no existe sin la mirada del resto de los personajes. Es muy difícil que un protagonista esté bien si alrededor no hay una serie de gente que esté a la altura y sepa transmitir al público la envergadura de ese personaje. Cuando un grupo funciona bien es cuando el espectador se olvida de que está viendo teatro. Las quiebras aparecen cuando uno empieza a ver que se lo sabe todo, que no hay riesgo, ni grietas, ni vértigo. Nunca nos relajamos, no nos lo permitimos. El día que empiece a pasar nos disolveremos.
Miguel del Arco

domingo, 17 de noviembre de 2019

517. Mujeres cineastas


Se acabó el Festival Europeo de Cine de Sevilla y me apetece hacer un recuento de parte de lo visto. Dentro de la amplia oferta de cine hecho por mujeres y de las retrospectivas de las directoras: Joanna Hogg y Lene Berg, asistimos a sus últimas películas, dos miradas diferentes, dos maneras de hacer cine.                                                                                                                                                       

De la primera vi hace años ‘Archipelago’ y me sorprendió la estética, la naturalidad, los colores y el tema de la película y la última ‘The souvenir’ (El recuerdo) sigue en esa linea, pero aquí utiliza el cine dentro del cine en un bello ejercicio intimista de autoficción. Cuenta su experiencia como cineasta con 19 años, práctica que lleva a cabo mientras estudia en la escuela de Cine. Durante ese tiempo, años ochenta, transcurre también la relación tormentosa que tuvo con su pareja. Asistimos primero al coloquio y luego a un encuentro con la directora. A las preguntas, Joanna nos contó que no suele hacer ensayos con sus actores; los prepara, les plantea la escena, pero deja libertad a la hora de filmar. De hecho en sus guiones apenas hay diálogos para no encorsetarlos. Prefiere ver qué sucede en el set improvisando. Contestó que tuvo muy presente, por ser una historia personal, controlar el sentimentalismo y comentó que no quiere ver de nuevo la película para no mover el recuerdo. En la foto con sus actrices, Tilda Swinton y su hija en la vida real, Honor Swinton Byrne.

Otra forma de hacer cine es la de Lene Berg. Esta vez fuimos primero al encuentro en la librería Caótica y luego a su última película, False belief (Falsa creencia). En ella narra la experiencia negativa y kafkiana que tuvo su pareja, un editor afroamericano, por parte de su propio vecindario de Harlem con acusaciones falsas y racistas. Está contada por su principal protagonista y objeto de la persecución, con diálogos con Lene Berg y por medio de “collage” para explicar las personas que intervinieron en el juicio. Esta especie de documental viene a demostrar y denunciar el racismo y los prejuicios, instalados en las personas, además de los intereses económicos de la gentrificación que se ha instalado en las ciudades, también las nuestras, y la sociedad de “vigilancia” que nos anula.

Women Make Film, son cinco secciones y muchas lecciones de cine hecho por mujeres. Directoras en su mayoría ocultas que el director irlandés, Mark Cousins, en 14 horas de metraje y mediante trozos de películas de diferentes directoras va explicando la técnica usada en ellas. Es un viaje impresionante e instructivo, más de mil secuencias de películas rodadas a lo largo de 13 décadas.
Por problemas de horarios sólo pudimos asistir a la primera sección de unas tres horas de duración. 

Y para terminar, otro encuentro en la librería Casa Tomada con la realizadora Mamen Diaz y las actrices de la película ‘Violeta no coge el ascensor’. Fue una gozada escuchar el proceso que fue para ellas lanzarse de cabeza a hacer una peli, en Agosto y en Madrid, y experimentar disfrutando de la creación que va unida al trabajo y el esfuerzo económico que supone hacer cine con escasos medios. La foto es de la posterior presentación en la sala, mi móvil es malillo.
¿De qué va? Pues de ellas mismas, de su cotidianidad, de sus inseguridades para enfrentarse a un mundo con todo lo que se les ofrece tanto de positivo como negativo. Porque tampoco lo tienen fácil, aunque se hayan criado con más holgura que generaciones anteriores. Es una adaptación y una especie de homenaje a un film, Hannah Takes the Stairs de Joe Swanberg, (máximo exponente del cine mumblercore). El Mumblecore apuesta por la naturalidad y el realismo más absoluto, utilizan a veces actores amateurs. El guión no suele ser nada artificioso, ni contar con efectos especiales: cuanto más se parezca a la vida real mejor.
Muchos cineastas de este movimiento tienen sus primeros referentes en la Nouvelle Vague de los años 60, con Eric Rohmer y John Cassavettes, considerado el padre del cine indie, y artífice de títulos como 'Una mujer bajo la influencia' ('A Woman Under The Influence', 1974) con una Gena Rowlands, pareja de Cassavettes, maravillosa, junto a Peter Falk.

domingo, 10 de noviembre de 2019

516. "De repente, el paraíso"


Primera película a la que asistimos en el Festival de Cine de Sevilla con una incidencia nunca vista: overbooking por haber vendido entradas, también al publico, en la sección de acreditados. Subsanada la cuestión, nos cambiaron a otra sala más grande y disfrutamos de la cinta.
It Must Be heaven, De repente, el paraíso, rodada en Nazaret, París y Nueva York, se llevó el premio de los críticos de la FIPRESCI y la Mención Especial del Jurado en el Festival de Cannes 2019 y fue seleccionada para representar a Palestina en los Premios Óscar de 2020.
Elia Suleiman, guionista, director y protagonista de esta película, desde la primera escena nos prepara y confunde para arrancarnos la sonrisa, a la vez que con su ironía nos irá mostrando, siempre en clave de humor, lo absurdo y temerario del mundo en que vivimos. Ese absurdo lo refleja en su entorno más cercano con las escenas que va mostrando de su Nazaret natal, pasando por París y Nueva York para buscar la financiación de su película. En su muda observación y desde su extrañeza pone de manifiesto lo más relevante y negativo para criticarlo. Una mirada sutil y aguda que dice mucho con muy poco para mostrar lo que le interesa.
Es también una narración personal y semi autobiográfica, con imágenes y canciones hermosas. Suleiman, heredero del cine mudo no habla, sólo contesta “soy palestino” a un taxista en Nueva York.

Lo que sabemos o lo que creemos afecta a cómo vemos las cosas” dice el escritor británico John Berger, cuya obra Modos de ver le abrió literalmente al mundo a Suleiman. Berger, al que le unía una larga amistad, tuvo una profunda influencia en el inicio de su recorrido profesional y le dedica el film en los títulos de créditos.

domingo, 3 de noviembre de 2019

515. De silencios


Existen dos tipos de silencio. Uno que se produce cuando no se pronuncia ni una sola palabra. El otro se hace notable cuando se está hablando demasiado. Esta abundancia verbal trasluce un lenguaje que fluye por debajo. 
El discurso que oímos incesantemente es un aviso del que no está siendo pronunciado. Este segundo silencio oculto es una elusión permanente, una falsa astucia, una fingida cortina de humo que oculta la verdad de quien habla tanto. 
Cuando el verdadero silencio se produce, nos sobra hasta el eco, pero a la par quedamos completamente desnudos. Una manera de analizar ese discurso verborreico, es preguntándonos, si no será una estrategia del orador incansable, para evitar quedarse desnudo ante los otros.

Harold Pinter

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se adentra en ninguno de estos territorios dado que la mayoría de los políticos, según las evidencias de que disponemos, no están interesados en la verdad sino en el poder y en conservar ese poder.

Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia, que las gentes vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las cuales nos alimentamos.

Harold Pinter. 

domingo, 13 de octubre de 2019

514. Madres


De mis lecturas de este verano, he escogido estos cuatro libros porque sus protagonistas cuentan sus historias a partir de la relación con su madre. Me resultó curioso que en los tres escritos por mujeres hay algo en común: esos roces entre madres e hijas, que pueden llegar a cierta ferocidad como resalta uno de los títulos.
El más suave es el de Soledad Puértolas, “Con mi madre”. Ese “con” es un no querer separarse del todo después de su muerte. En el duelo que conlleva la recuerda y va desgranando desde su niñez momentos vividos que van y vienen de su madre a ella y viceversa. Y esas reflexiones en las que expresa tan bien lo que sentimos cuando se van.

No recuerdo bien lo que me dijo por teléfono, pero me dolió y le contesté “eres de piedra”.
Saber lo que hay en la ausencia. Vivir sabiendo que nunca conoceré del todo a mi madre y que sus motivaciones más profundas le pertenecen exclusivamente a ella.

Jenn Díaz entra de lleno con su título, “Madre e hija”, en las relaciones entre ellas y esos pasadizos oscuros que hay en las familias. Con una prosa sencilla y cuidada se pregunta y afirma: ¿Por qué una madre tendría que esperar algo de una hija? La decepción no te deja ver nada, es un sentimiento de tracción, se te mete en las venas y te pasa por todo el cuerpo; es como una infección que te deja sin fuerzas.


El título que más intriga: “Apegos feroces” son las memorias de Vivian Gornick. Caminar por las calles de Manhattan con su madre conduce directamente a los reproches entre ambas. Vivian, desde su niñez, describe su entorno más próximo, las vecinas de su madre:

Astutas, irascibles, iletradas o tan feroces como mi madre. Nunca hablaban como si supiesen. La charla no dejaba títere con cabeza. No había dulzura en ninguna parte. En la cocina había volumen e intensidad. Se podía vivir.
Y afirma: Nunca aprendí a cocinar, ni a limpiar, ni a planchar.
De la relación con su madre: Nuestras broncas hacían saltar la pintura de las paredes, resquebrajarse el linóleo del suelo y temblar los cristales de las ventanas. Llegábamos casi a las manos y más de una vez nos acercábamos a la catástrofe.
Para concluir: Ya no andamos a la gresca. Hay como una constante en esos paseos: Conflicto – paseos – solución.

A nada de esto hace mención Javier Pérez Andújar en sus “Paseos con mi madre”. No hay un sólo momento de acritud en la relación con su madre. Aunque también es una memoria personal, Javier utiliza esos paseos hablar principalmente de la ciudad y la periferia de Barcelona. Su mirada se expande como un cronista de lo exterior. Relata con exactitud y al detalle la vida de personas como sus padres y abuela que tuvieron que emigrar. Las conquistas y las decepciones, porque quien no encuentra su lugar en el mundo nunca podrá sentirse ni siquiera bien. Y lo cuenta con ironía, con denuncia, pero sobre todo con lirismo. Hace esa realidad algo más llevadera para que al leerla no duela tanto.
Mientras los trenes arrastraban hacia la lejanía de Barcelona su luz y su ruido, esperaba yo con mi abuela, siempre callada como si se hubiera dejado las palabras en Granada. Sentada siempre en la silla verde de anea. Aguardaba deseando que volvieran mis padres del taller, de la fábrica, de la sastrería...

jueves, 3 de octubre de 2019

513. Colores

Otoño en la sierra Norte de Sevilla.

Y como de todo hay, esta imagen que me dejó sin palabras, pero sí con una sonrisa.

domingo, 15 de septiembre de 2019

512. Prohibido prohibir



El chaval, más bien raquítico, esperaba su turno en la ferretería para comprar una alcayata. Desde el suelo no divisaba bien el cartel plastificado y doblado por una esquina. 
¿Prohibido tomar, amar, llamar...? Esto último le pareció una burla.

El dependiente, que asustaba por su mirar desconfiado con la cabeza gacha y los ojos hacia arriba, tuvo que ir a buscar algo en el almacén para un cliente. Curioso y aventurero, el chaval, como si de una montaña de puertas se tratara y sin escuchar las advertencias de la gente que había, escaló sus aldabas para descifrar lo que ponía. 

Al llegar arriba el cigarrillo encendido que llevaba en la boca se le cayó sobre la camisa y ésta comenzó a arder. Se soltó asustado, pero le dio tiempo leer lo que ponía: “Prohibido fumar”.