sábado, 4 de abril de 2020

531. La realidad


Estos días por distintos medios escuchamos o leemos frases como: “El virus nos iguala a todos”, ¿de verdad podéis creerlo?
Hay cantidad de factores que nos diferencia. Y si no, pensemos en los resultados, a ver quien muere con más facilidad. Este virus es el virus, también, de la crisis económica, la que hubo y la que viene.
¿Qué es lo que más ansiamos? “Volver a la normalidad” otra frase, quizás la que más circula.
Para eso tenemos que ser conscientes de que para avanzar “todos somos necesarios” y eso lo estamos viendo con el trabajo de los más pequeños, de los más vulnerables.
Porque de eso pretendo que trate este post, de poner ese granito de arena para poder seguir trabajando en lo que cada uno hace para entregarlo y, sobre esto, nos están dando ejemplo muchas personas.
Todo es necesario, cuidados, salud, alimentación, limpieza y, también cultura.
La que nos está haciendo este confinamiento más llevadero: música, cine, arte en general, pero sobre todo libros, éstos siempre me han acompañado en los momentos duros.

Por eso hoy quiero lanzar mi voz a los cuatro vientos para que no se tengan que cerrar editoriales pequeñas, librerías, pequeños negocios puesto en marcha con esfuerzo e ilusión y que pueden desaparecer de un plumazo. Que no se apague ni apaguemos esas ilusiones que son las nuestras.
Conseguir hacer posible un sueño que, además, beneficia y hace feliz a los demás es algo impagable. Yo brindo porque así sea:


Más información: https://www.macleinyparker.com/donacion-y-socios/

jueves, 26 de marzo de 2020

530. Mandos


Estos días estamos inundados por todos los medios de cómo limpiar esto o aquello, pero no he oído ni visto dar instrucciones sobre los varios “mandos” que hay en las casas: tele, etc. Y mira que tienen botoncitos que, en circunstancias normales, ni nos fijamos en la suciedad que encierran al pasar por todas las manos.

Hablando de mandos, digo esto de paso, porque “zapeando” escuché una opinión referente a las actrices que al casarse no ejercieron más su profesión: “Era una actriz estupenda, pero se casó y el marido la retiro”.
Esto no es nuevo, hace no tanto era común y no sólo en las actrices que, según opinaban sus maridos, estaban más expuestas. Celos y, sobre todo, sentido de la propiedad sobre la mujer que muchos confundían con protección y más cosas que encierra la frase, “el marido la retiró”. No hacía falta que la amarrase a la pata de la cama, la retiró, la quitó de en medio como una silla o cualquier otro objeto manejable (por ejemplo, el mando de la tele).

Queda bastante, sí. Por eso en estos días, en los que sólo se vaticinan los divorcios, no dejo de pensar en la "negra estadística". ¿Cuántas más habrá cuando acabe este "encierro"?

¿Para qué tanto dinero gastado en armamentos? 

sábado, 21 de marzo de 2020

529. ¿Primavera?


Divagaciones

Por fin he comprendido
Que todo es pasajero
Lanzo a volar mis yoes
Y aguardo
Vigilante
El porvenir
Sin misterio la vida
Sería irrespirable.

Claribel Alegría



martes, 17 de marzo de 2020

528. Un domingo de cine


En estos días de encierro impuesto estoy haciendo lo que más me gusta:
Ver cine, leer libros que requieren algo más de atención, leer cosas de teatro, escribir y, como no, perder el tiempo como decía mi madre: mirando las musarañas.


Por el tema que trata PETRA podía haber sido una tragedia griega o una película dramática y sentimentaloide.

Sin embargo, su director, Jaime Rosales, como viene haciendo desde el principio de su carrera, hace un tratamiento del tema y la forma que la convierte en todo un arte. Con sólo unas pinceladas esboza lo que va ocurriendo dejando huecos al espectador para que complete la historia, en su versión de la misma. Una película que se alarga porque te deja pensando como un buen libro.

LOS AÑOS MÁS BELLOS DE NUESTRA VIDA
Llego tarde al sofá y me pongo a verla nada más empezar. Lo primero que veo es un rostro envejecido, el de Jean Louis Trintignant mucho más que en la peli “Amor”, ya viudo (recordemos que en “Amor” trata también de la eutanasia, por amor precisamente) y en una residencia de ancianos.


Las residencias son como cárceles, sólo se piensa en huir” dice a la protagonista, su amor de juventud, Anouk Aimée.  Claude Lelouch los dirigió en “Un hombre y una mujer” y las imágenes de los mismos protagonistas, jóvenes, amándose y envueltos por la melodía que se hizo famosa, se intercalan en blanco y negro en “Los años más bellos de nuestra vida”. 
Esta cinta mide el tiempo y lo agranda. 
A la vez que vemos la belleza física perdida, muestra la grandeza del recuerdo y la memoria que lo magnifica todo. De ahí el título de la cinta actual, en la que, quien hacía de hijo pequeño en la anterior y ahora mayor, busca a ese amor perdido de su padre para que lo visite, con objeto de que recupere o no pierda más memoria, porque es lo único que recuerda. Un mismo director para estas dos historias a cual más bella. 

EL AMOR MENOS PENSADO
No es una gran película, como alguien pudo ver la noche del domingo en Versión española. Cuando esto sucede, Cayetana se rodea de personas que hacen sustancioso el coloquio posterior como Juan José Millás y Gemma Nierga en este caso, que, dicho sea de paso, presentaron sus libros.

Es una historia más que responde al esquema: Amor, desamor, libertad, desencanto y reencuentro. Como siempre que se tocan estos temas, nos vemos interrogados, y de nuevo buscamos respuestas, incluso, en nosotros mismos.
El matrimonio está siempre al borde del abismo” comenta Millás en su tono pesimista, pero no exento de realidad. Más que comedia me pareció un drama con toques de humor irónico que sus protagonistas, Ricardo Darín y Mercedes Morán, estupendos como siempre, bordan, como también la actuación de los secundarios.

domingo, 8 de marzo de 2020

527. Un hombre entrañable


Sí, porque también los hubo, los hay y los habrá. Y yo quiero traer hoy a uno en el día de la mujer, José Luis Cuerda, uno de los más grandes directores que ha dado el cine español.
Y no por llevar la contraria, sino porque si contamos cada vez más con hombres que se sumen a nuestras reivindicaciones haremos más fuerza.
Y porque no hay que perder el sentido del humor. Ahí van algunas frases que le dedica a su nieta en sus, “Memorias fritas” que me parecen geniales:

Venimos a este mundo como venimos. Hechos una pena. Y sin conocimiento. Nadie nos pregunta si nos apetece. Si nos conviene. Si es el momento oportuno. O el lugar. O la compañía. Hay familias en las que no interesa nacer bajo ningún punto de vista. Y vidas que no vale la pena vivir porque, pena tras pena, son un martirio.
¿Hubiera preferido yo una Manuela que naciera con el análisis hecho y la conclusión tomada de que venía a un cenagoso valle de lágrimas? Para nada.
Le advertí que ese comportamiento suyo era inadecuado, que no sabía lo que le esperaba, que este mundo estaba sembrado de trampas. Siguió sonriendo. A los pocos meses gateaba a gran velocidad.
Me llevé una alegría: «Sabe huir», deduje. Menos mal. Gran consuelo. Cuando, semanas después aprendió a negar, con enérgico zarandeo de cabeza, casi todas las propuestas que se le hacían, dije: «Ya está. Ya sabe lo fundamental». Decir que no.

Manuela, va por ti. Que este que será tu pasado te produzca, visto a distancia, tantas risas como cabreos nos mete en el cuerpo a los que hoy lo padecemos.

viernes, 28 de febrero de 2020

526. No eran corrientes


La sección de hoy consistía en recordar cuando habían comenzado las deformidades. No eran troncos de árboles corrientes. Unos decían que por la sequía, otros que por exceso de riego y los últimos, y más reciente, por asfixia.

Lo cierto es que cada mujer que paseaba con su bebé alimentado con leche materna, al pasar junto a ellos notaba que le subía la leche.


viernes, 21 de febrero de 2020

525. Un grano de azúcar


Piensas, yo no sé en qué, solo te miro. Has terminado de desayunar y un grano de azúcar ha volado y se ha acurrucado entre las teclas de tu portátil. Lo has quitado con la punta de tu cuchillo pequeño y manejable. El grano ha saltado y tu piensas de nuevo, escribes, y, ahora por fin, como libélula que vuela alrededor de tu cabeza puedo leerte a tu compás.

¿Cómo nos relajamos cada cual? Música, yoga, meditación…
¿Qué es la relajación para cada persona? Tranquilidad, seguridad, escuchar sus propios sonidos, ser tu mismo-misma…
¿Cómo relajarse cuando tantos problemas vemos tan solo con estar medianamente informados?
Pensando en lo que puedes hacer a tu nivel, criticando, dejando que lo solucionen otros, negando que existen los problemas...
Pero ¿qué significa relajarse?
No lo sé. Por eso me gustaría saber cómo se relajan los demás. Yo me relajo escribiendo. Escribir tranquila sin que nadie me interrumpa y porque antes he leído cosas que me gustan, que me inspiran, que me inquietan, que me mueven por dentro a hacerlo.
Escribir sin presión, sin ambiciones...
Porque ¿qué tenemos para creernos mejores? Tenemos... como dice el final del poema de Martín i Pol, “Ahora mismo”

...el espacio de historia
concreta que nos corresponde, y un minúsculo
territorio para vivirla. Pongámonos
de pie otra vez y que se sienta
la voz de todos solemne y claramente.
Gritemos quién somos y que todos lo oigan.
Y al acabar, que cada uno se vista
como buenamente le apetezca, y ¡adelante!
que todo está por hacer y todo es posible.

jueves, 6 de febrero de 2020

524. Por una sonrisa


Tú ya no te acordarás, pero te pasaste toda la tarde llorando. Aquel verano querías trabajar a toda costa y en lo que fuera para reunir dinero y viajar. Era el primer trabajo de tu vida y siempre te habían dado miedo los hospitales.
Al día siguiente, nada más llegar, te dieron una bandeja con sobres y te los quedaste mirando. Es la medicación de los pacientes, te dijeron. En ellos estaban escritos los números de las habitaciones y la cama del paciente. Y te metieron prisa porque tú lo mirabas todo embobada, sobre todo el largo pasillo del ala del hospital que te correspondía.
El pasillo te parecía tan largo que no miraste hacia atrás para no perder el equilibrio. A pesar de que cogiste la bandeja con las dos manos, los sobres con su contenido bailaban al compás de tus pasos temblorosos. El olor que emanaba de las habitaciones insistía en subirse a tu cabeza, pero te habías prometido a ti misma que resistirías y que no ibas a dar el espectáculo como cuando eras pequeña.
Sólo con escuchar a tu madre y a tus tías hablar de quirófanos y operaciones te caías redonda al suelo. No, no, ¡ni hablar! Con toda la resolución de que fuiste capaz corregiste tu andar inseguro y apartaste de tu mente lo que te pudieras encontrar en cada habitación, porque tú, tan joven, no te querías enfrentar todavía con el dolor ni con la muerte.
Al final del largo pasillo salió de la habitación un señor mayor en silla de ruedas que rápido la giró hacia ti. Esperó allí mismo a que llegaras a su altura. No supiste qué hacer porque te miraba fijamente con una mirada compresiva y bondadosa. Sin dejar de mirarte te dijo: beautiful. Y luego te introdujo en la habitación para presentarte y repartió él mismo la medicación para ponértelo más fácil.
Seguiste con la misma tarea un mes y luego te improvisaron una mesa en el pasillo para redactar las altas de los pacientes porque los despachos estaban en obras. En tu descanso desayunabas lo que llevabas de casa porque, tan solo por una sonrisa tuya, aquel señor tan mayor y cercano a la muerte según averiguaste, te iba contando cada día media hora de su vida.

viernes, 24 de enero de 2020

523. 3 libros 3


Dos de ellos son de primera lectura y el de en medio, segunda. Leídos casi de un tirón, como se suele decir, pero voy por partes porque son muy distintos.


De “Un detalle menor” me gustó el título, la portada, la sinopsis de la contraportada, el tema y lo que leí de la autora que no conocía, y sí, no tardé en leerlo. Primero porque tiene 151 páginas y segundo porque tenía la esperanza de encontrar más emoción en un relato tremendo, pero narrado con frialdad. El día a día, que acomete la joven Ramala en la segunda parte, se hace algo lento por la dificultad que implica desplazarse e investigar en Palestina bajo la ocupación militar israelí. Pero un final abierto hace que se una todo el relato y que se abra paso impactante en la mente del lector.


Del color de la leche” lo leí hace años y me apetecía leerlo de nuevo. Con el lenguaje particular y sencillo de quien se está iniciando en la escritura, su protagonista, Mary, nos va mostrando su situación día a día, su experiencia y su insistencia en dejar constancia de ello. Además de la dignidad con que afronta el ambiente desfavorable donde vive: la Inglaterra rural de 1830, nos viene a demostrar que no están tan lejanas las actitudes machistas y dictatoriales a través de siglos. Contagia esa rebelión suya que la autora de este libro, Nell Peyshon insufla a su protagonista hasta en su destino final. Este es un libro que no te deja indiferente.


La mujer en la ventana” es un thriller que se estrenará pronto en la gran pantalla y que está basado en el libro de A. J. Finn, seudónimo de Dan Mallory. Este editor de profesión vino a España a presentarlo en abril de 2018 y según sus palabras habla mucho de la soledad y de lo difícil que es conectar con la gente y que te malinterpreten y malinterpretar a los otros. Y esto es verdad. También hay que decir que lo escribió después de ser diagnosticado de un trastorno bipolar. El libro es un homenaje a Alfred Hitchcock y al cine en blanco y negro. Yo no quiero contar mucho, aquí sí que dicen algo más. Son 536 páginas que, a mi manera de ver, se podrían haber resumido algo, pero eso seguro lo harán los guionistas de la película. Es un libro tan visual que parece hecho para el cine.

miércoles, 8 de enero de 2020

522. Parece...

que se va a caer,


pero nada más lejos porque está agarrado con su piel.


Añado un par de enlaces que complementan el post. 
Disculpad por la tardanza en subirlos:



sábado, 4 de enero de 2020

521. Por mis abuelos


Soy demasiado joven para haber vivido la guerra de España, incluso mis padres lo son. Sé algunas cosas por mis abuelos. Tampoco contaban mucho. 
A mi abuelo le cogió la mili en el bando equivocado. Me hablaba de los picores en todo el cuerpo en las trincheras y a la hora de dormir, quizás para no contarme cosas tristes o más dolorosas. Por eso se iba en verano y en invierno a nadar todos los días. Sobre todo cuando lo destinaron cerca de Cádiz. Allí estuvo bastante tiempo porque sabía hacer pan, uno de tantos oficios que aprendió de joven y, mira por donde, fue panadero en la guerra, mejor alimentar en vez de matar, decía. 
Era un hombre justo, de izquierdas y muy honrado. Mi abuela, una de tantas mujeres de su casa que aún cocina y me guarda tapers, también había aprendido un oficio muy necesario: costurera. Ella no tuvo que salir del pueblo. Contribuía con su trabajo a los gastos de una familia numerosa con pocos medios porque era la mayor. No quiere hablar de un tiempo de dolor, y yo nunca insisto. Pero sí los observé desde pequeño en su quehacer diario; en su amor y cuidado por las cosas bien hechas.
He comenzado a estudiar periodismo y he tenido tiempo de investigar, por eso sé que las guerras no se acaban, sobre todo las civiles, porque no se acaba el odio, ese roedor insistente que lo roe todo y deja sin humanidad ni solidaridad a los seres humanos.
Mi abuela es muy mayor, pero tiene la cabeza muy bien y su rebeldía interior intacta; no quiere ver los informativos, pero sí los debates de los políticos y dice que sigue viendo ese odio en los ojos de los que saben tan bien tergiversar la realidad de lo que le ocurre. Esos que siguen y vuelven con más brío a defender España como si fuera de su propiedad y como dice ella: pretenden seguir poniendo el pie encima de las cabezas de las buenas gentes. Yo le digo que tenga confianza, que también hay políticos que quieren cosas buenas para el pueblo. Veremos si los dejan, dice, porque según ella para que cambien de verdad las cosas, la gente tiene que cambiar y no quedarse más atrás que el culo y hay mucha gente que está acostumbrada a obedecer en este país y todavía le gusta que le den las cosas hechas. ¡Con lo bonito que es hacerlas una misma!, suspira.
Me gusta pensar, abuela, en que este año que comienza, que por sus cifras parece redondo, sea posible de verdad un cambio, hay muchas personas que han perdido su vida luchando y no debe haber más retroceso en las libertades y los derechos. Eso, mi niño, eso. Me besa en la cabeza y se sienta conmigo a ver la investidura.

domingo, 29 de diciembre de 2019

520. Noche naranja


En la noche más larga de este año que termina, el 21 de diciembre (solsticio de invierno), tuvo lugar un evento en el Espacio Santa Clara de Sevilla al que asistimos y resumo en este último post del año.


Al entrar vemos la instalación Injertos, en la que su autora explica detalladamente la situación actual de los cítricos de la ciudad de Sevilla. Así como los injertos que se pueden hacer de otras especies con los naranjos amargos y su resultado, todo muy visual y bien documentado.


Y al pasar al jardín bordeado de naranjos en su zona principal donde se encuentra la torre de Don Fadrique, conocida como "la torre encantada". La noche iluminada nos deslumbra con olores y sonidos en las distintas instalaciones que rodean el jardín:

naranjas que cuelgan,
naranjas que iluminan,
naranjas que se abrazan,

naranjas que portan niños y mayores y que depositan para formar la palabra Tacet (del latín tacet, "él calla", "él queda en silencio"). Silencio que interrumpe el concierto de campanas de todos los tamaños que pueblan el espacio.


Con que nos deleita Llorenç Barber, músico, compositor, teórico, musicólogo y artista sonoro español.


Y como las luces que trepan por los árboles, nos envuelven los sonidos ancestrales y los olores en una noche para el recuerdo, mágica e irrepetible.


OS DESEO UN BUEN AÑO Y QUE SE CUMPLAN VUESTROS SUEÑOS

Más información:
https://www.abfab.fun/2019/12/noche-naranja.html