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miércoles, 18 de febrero de 2026

658. Vamos hacia el sol...

 Que se echa de menos. Estos días daba alegría ver a familias enteras haciendo comidas al sol, otras tardarán en verlo todo como antes por los destrozos ocasionados. Es doloroso ponerse en su lugar.

Siempre nos acompañan algunas sombras como en el río, si son más o menos altas dependerá del punto de vista de quien dispara la cámara.

Por otra parte, da gusto cómo el verde siempre se abre paso produciendo relajo y esperanza.

jueves, 15 de enero de 2026

656. Una masa con vida propia

Ocurrió hace ya muchas navidades y en estas pasadas ha vuelto a ocurrir.

Al visitar de nuevo el pueblo y a mi amiga de la infancia, Marina, le pregunté al saludarnos si su marido, aficionado a la repostería, había hecho ya los pestiños. 

Cuando cada diciembre el padre de mi amiga sacaba la receta de los pestiños andaluces con esa letra suya tan perfecta, al hacerlos, nuestra calle se inundaba de un perfume muy especial. Recuerdo los primeros pasos, primero: freía en aceite de oliva las especias y la cáscara de naranja seca, eso sí, de su huerto; preparaba también un zumo de naranja y, sobre la harina amontonada en la mesa hacía un hueco en el centro; poco a poco iba echando el aceite, donde antes había frito las especias, ya colado y el zumo.

El juego de sus manos al amasar me extasiaba. Mi amiga me llamaba y su padre nos daba masa para jugar. Su madre era la encargada de freírlos y rebozarlos en miel. Es pensar en ellos y me viene su sabor.  

Mi amiga frunció el ceño y dijo: 

-Te pondré un café y no esperes pestiños; ha ocurrido igual, pero el resultado ha sido el contrario.

-¿El contrario, cómo? No recordaba bien aquella otra navidad.

La seguí hasta la cocina y me contó un chiste, ella lo adornaba todo así. 


-Un chico pide trabajo en la construcción y el encargado le indica que prepare el mortero que se hace con cemento, arena y agua, ¿no? Supongo, asentí mientras daba un sorbo a su buen café. Me pone un dulce en el plato y continua. 

Pues el chico va echando y alternando materiales, pero aquello no liga y como en un un estribillo va cantando “que se cree el cemento que no hay agua”. 

El encargado, que le observaba hacía rato, se acerca y le dice: ¡qué te crees tú que vas a volver mañana!


¡Pues eso mismo!, dijo Marina con énfasis. Te acordarás también que era una discusión porque Carlos, mi marido repostero (esto lo dijo con ironía), en vez de seguir la receta, siempre improvisaba intentando recordar cómo los hacía su madre…

-Sí, la interrumpí, lo que no recuerdo es que pasó entonces con la masa.

-Pues que él dejó a un lado recetas de memoria y escritas y comenzó a amasar. Todo eran ojos alrededor. Cansados nos fuimos a echar una siesta y al levantarnos sorpresa: ¡la masa era como un barco nadando en aceite! ¡Y no estaba barato, que era del bueno!


En adelante los comprábamos, menos este año que como nos íbamos a encontrar de nuevo quería sorprenderos, pero no encontraba la receta, le dije que mirara en Internet y nada.


-Y ¿qué ha pasado esta vez? Cuenta ya, insistí, y al hablar espolvoree el clásico polvorón.

-Esta navidad no quería ojos a su alrededor, así que dejamos al artista a su aire, pero la masa se rebeló de nuevo. Se quedó tan seca después de reposar que bien hubiera servido para untar ladrillos en albañilería. 

¡Menos mal que mi amiga se desahogó y calmó con unas risas! Nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y yo a hacer fotos de tréboles.

Sí, ya sé que es más difícil que encontrar la aguja en el pajar. Nunca he creído en la suerte, menos ahora, porque veo la actualidad tan mal que la vamos a necesitar.  

domingo, 28 de diciembre de 2025

655. Yo leo, tú lees...

Pero ¿cómo leemos? ¿A qué hora del día, de cuánto tiempo disponemos, cómo es nuestro estado de ánimo al sentarnos o tumbarnos a leer?

Todo eso influye para que nos guste o no lo que leemos. 

A mí me ha pasado, una amiga me regaló  este libro y al irnos de vacaciones me lo llevé, siempre llevo uno en el bolso. Lo empecé y lo dejé. 

Pero en este descanso de tablet y demás pantallas lo abrí por la primera página y me dije qué buen principio. A pesar de que el protagonista se ha de enfrentar a una ruptura que dará un vuelco a su vida, David Trueba va destilando gotas de su fino humor y esto siempre es bueno.

Hay otro motivo por el que retomé la lectura de Blitz y es que su autor, David, ha adaptado el libro para la gran pantalla con el título de “Siempre es invierno” y me gusta leer el libro antes de verlo en cine para crear mis propias imágenes.

Y también porque la cita de Emily Dickinson me gusta mucho:

Así como el Relámpago a los Niños explicamos

con esmerada delicadeza,

la Verdad debe deslumbrar poco a poco

o a todo hombre dejará ciego.

Y ya que hablo de Emily, adjunto enlace a otro libro que editó Nórdica “El viento comenzó a mecer la hierba” con paisaje navideño y  aprovecho para felicitaros con mis mejores deseos de FELICIDAD Y PAZ para el año que llega.

domingo, 12 de octubre de 2025

653. Un lugar tranquilo

Como la calma que desprende mirar el mar. Ese que guardaba en su recuerdo. 

Buscó una escalera para bajar y pisar la arena descalza. Pero, sorpresa:



Piedras al mar como bombas a la vida. ¿Quién puede relajar su mente de imágenes dolorosas?

A mi amiga Virginia que siempre me regala los mares que visita.

domingo, 16 de marzo de 2025

645. La fuente del parque


Estaba tan feliz que, a pesar de la gravedad, el agua subió y subió para darle un abrazo a la lluvia. Solo ella hacía posible que no se secaran las fuentes.  

martes, 4 de marzo de 2025

644. Más luz, por favor

Erika salió a dar un paseo después de apagar el televisor. Sus pasos lentos y su mirada cabizbaja. ¿Hacia dónde caminaba el mundo? Se acordó de Simone de Beauvoir, de lo que escribía en vísperas del segundo desastre. No quería ni nombrarlo, aunque algunos locos ya lo estaban anunciando.


Se paró delante del escaparate. Compraré una, pensó y entró decidida a la tienda. 

Un gesto, un pequeño gesto, eso era porque ¿qué podía hacer una gota en un mar de lluvia?

martes, 24 de diciembre de 2024

640. Días de invierno

En el jardín de mi casa

habitan ausencias

que me acompañan


Escucho sus palabras

en el ruido de los árboles,

en las cosas que guardo

en la pieza del fondo

y en la tierra

donde planto mis sueños.


Nora Gabriela Luna - Batallas, exilios y jardines de fondo

Más en: https://libroemmagunst.blogspot.com/2024/11/nora-gabriela-luna-3-poemas-3-1.html


Con este bello poema os deseo lo mejor para todos y que reine la paz y las buenas intenciones.

viernes, 23 de diciembre de 2022

597. Navidad de colores

Deseo abrir una puerta a la esperanza para que todo vaya mejor y

como los deseos son múltiples, he deseado tirar tomates a 

quienes hacen que perdamos la ilusión de un  mundo mejor,

quienes mienten pensando que somos idiotas,

quienes no se respetan ni a ellos mismos,

quienes se creen los dueños del mundo o de su propio país.


Pero como esto no deja de ser un costurero, he traído telas

de colores para vestirnos de alegría y de felicidad,

porque las dos son otra forma de resistencia,

como dijo Almudena Grandes.


Os deseo todo lo mejor.

Muchas felicidades y abrazos.

lunes, 2 de mayo de 2022

585. Como la vida misma

 

Como esas pisadas de los que se creen los amos de todos hacia los más débiles y ellos, igual que esa pequeña florecilla, empeñándose en sobrevivir.

Al lado esta grieta. Como si la tierra sintiera el mismo dolor que sentimos hacia la barbarie.

Y no puedo evitar pensar: y si…, porque ingenuamente me sigo preguntando cómo pueden dormir por las noches.

martes, 22 de diciembre de 2020

552. Que venga ya el nuevo año

Quiero descorrer cortinas como estaciones. 

Suprimir el invierno y 

caer en una verde y nueva primavera.


Os deseo que paséis estas navidades con salud 

y lo mejor posible. 

martes, 1 de diciembre de 2020

550. Ahí vamos

 


Nunca la vida ha sido tan actual como hoy: por un tris no es el futuro.

Hoy es hoy.

Y mañana tendré de nuevo un hoy.

Un soplo de vida” Clarice Lispector

sábado, 4 de enero de 2020

521. Por mis abuelos


Soy demasiado joven para haber vivido la guerra de España, incluso mis padres lo son. Sé algunas cosas por mis abuelos. Tampoco contaban mucho. 
A mi abuelo le cogió la mili en el bando equivocado. Me hablaba de los picores en todo el cuerpo en las trincheras y a la hora de dormir, quizás para no contarme cosas tristes o más dolorosas. Por eso se iba en verano y en invierno a nadar todos los días. Sobre todo cuando lo destinaron cerca de Cádiz. Allí estuvo bastante tiempo porque sabía hacer pan, uno de tantos oficios que aprendió de joven y, mira por donde, fue panadero en la guerra, mejor alimentar en vez de matar, decía. 
Era un hombre justo, de izquierdas y muy honrado. Mi abuela, una de tantas mujeres de su casa que aún cocina y me guarda tapers, también había aprendido un oficio muy necesario: costurera. Ella no tuvo que salir del pueblo. Contribuía con su trabajo a los gastos de una familia numerosa con pocos medios porque era la mayor. No quiere hablar de un tiempo de dolor, y yo nunca insisto. Pero sí los observé desde pequeño en su quehacer diario; en su amor y cuidado por las cosas bien hechas.
He comenzado a estudiar periodismo y he tenido tiempo de investigar, por eso sé que las guerras no se acaban, sobre todo las civiles, porque no se acaba el odio, ese roedor insistente que lo roe todo y deja sin humanidad ni solidaridad a los seres humanos.
Mi abuela es muy mayor, pero tiene la cabeza muy bien y su rebeldía interior intacta; no quiere ver los informativos, pero sí los debates de los políticos y dice que sigue viendo ese odio en los ojos de los que saben tan bien tergiversar la realidad de lo que le ocurre. Esos que siguen y vuelven con más brío a defender España como si fuera de su propiedad y como dice ella: pretenden seguir poniendo el pie encima de las cabezas de las buenas gentes. Yo le digo que tenga confianza, que también hay políticos que quieren cosas buenas para el pueblo. Veremos si los dejan, dice, porque según ella para que cambien de verdad las cosas, la gente tiene que cambiar y no quedarse más atrás que el culo y hay mucha gente que está acostumbrada a obedecer en este país y todavía le gusta que le den las cosas hechas. ¡Con lo bonito que es hacerlas una misma!, suspira.
Me gusta pensar, abuela, en que este año que comienza, que por sus cifras parece redondo, sea posible de verdad un cambio, hay muchas personas que han perdido su vida luchando y no debe haber más retroceso en las libertades y los derechos. Eso, mi niño, eso. Me besa en la cabeza y se sienta conmigo a ver la investidura.

sábado, 21 de diciembre de 2019

519. Las cosas difíciles


“La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas...” El perseguidor” de Julio Cortázar sobre la vida de Charlie Parker

Como la salud, que nos toque la lotería o simplemente que sepamos, sin buscar tréboles de cuatro hojas, ser felices con las pequeñas cosas de nuestras vidas.

Amplia la foto para ver mejor mis deseos.

viernes, 21 de diciembre de 2018

sábado, 28 de octubre de 2017

453. Como el río Guadiana


¿Existe el río? Sí, ¿verdad? Aunque se oculta, no desaparece. En estos días pasados hemos visto al curso de la DUI hacer este mismo recorrido.

Mis felicitaciones a todas las personas que vi votar la ley esperada con tanta ilusión, a pesar de los golpes recibidos, las mismas que con la declaración de ayer han visto su sueño cumplido.

Mis condolencias al pueblo que pagará, pagaremos, la incompetencia manifiesta y comprobada de los políticos.

La DUI existe como el río, la historia lo reflejará. ¿Dónde desembocará? No lo sabemos. Deseo y espero que sea en paz. Ya basta de incertidumbres y de miedos inculcados. Señores, por favor, trabajen más inteligentemente que para eso les pagamos.


Imagen tomada de Internet. Origen aquí.

lunes, 23 de octubre de 2017

452. Antes de la caída


Otoño casi invierno.

Y todavía el verde.

Como la esperanza que...

jueves, 31 de diciembre de 2015

394. 80 metros de redes solidarias


¿Se puede medir la solidaridad? Si no medir, sí diferenciar. Este año en Sevilla la navidad ha llegado a los barrios periféricos. Un proyecto comisariado por NomadGarden, que se ha podido llevar a cabo gracias a el ICAS y el arduo trabajo de un grupo de jóvenes.


Acercarse a la inmigración siempre nos enseña y demuestra como los colectivos se ayudan entre sí. En el parque Amate son los paraguayos y ecuatorianos los que día a día tejen una red de apoyo mutuo entre ellos para ayudar a personas que lo necesitan.


Por ser el barrio más cercano de todos los que conforman el proyecto, traigo esta celebración bajo las Tipuanas, árboles procedentes de Bolivia y Argentina, donde con ilusión se reúnen, festejan y bailan en este parque-hogar fuera de casa.  


Y con estas luces os deseo lo mejor para este nuevo año. El resto de intervenciones se puede ver en:

Añado la dirección del vídeo que he recibido y que explica mejor este proyecto ilusionante:

domingo, 29 de noviembre de 2015

391. Y, sin embargo...


la alegría,
esa
que
no debemos
abandonar.
Para que
no ganen,
no dominen,
no engañen,
no destruyan.
Y todo eso
que
tanto
esfuerzo
cuesta
conseguir,
perdure.

lunes, 12 de octubre de 2015

388. No seguir...

la ruta que nos marquen.

Hay campo para andar y pensar cómo hacer

un buen corte de mangas a tanta maldad. 

jueves, 23 de abril de 2015

374. Sevilla también es esto

No todo es capillismo y folclore en Sevilla, hay cosas que se mueven, unas acaban por falta de visión cultural y rancia de las instituciones, y otras comienzan, y de entre todas surge la esperanza de que la cosa cambie que falta hace.

Primero quiero felicitaros en el día del libro con mi última lectura disfrutada: “Lo que me está pasando, diario de un joven emperdedor” Lo último publicado de Miguel Brieva y presentado en Sevilla. Quien esté cerca puede encontrarlo en la librería “La Fuga”.
En formato de novela gráfica y en palabras de su autor lo que hace es “exorcizar la realidad a base de desmantelarla, de parodiarla, de mostrarla en toda su desnudez”. Para Miguel Brieva: “la ambición última de esta historia es apuntar que este fracaso no es en modo alguno personal, no es un problema de nadie en concreto, es consecuencia de un gran fracaso social, de un modo de vida errado de raiz. No hay salidas individuales posibles, eso es una fantasía. La mejoría de las cosas pasa necesariamente por una recuperación de lo común, y por una renuncia a ciertos lujos materiales que tampoco nos hacen felices".

Asistimos al último ZEMOS98  un festival que desde su creación ha procurado ahondar en “lo común”, pero que este año cerraba sus puertas por motivos explicados en esta carta.

Lo ahogaron los que en este país se encargan de la cultura oficial, a quienes sólo les interesa un tipo de cultura que no altere el orden establecido. Pero lo que no podrán ahogar es la imaginación y las ganas de construir en vez de destruir, y eso lo saben hacer de sobra lo que crearon este festival.

De entre todo pudimos ver a BelénGopegui. Resultó tan cercana y entrañable que daban ganas, además de darle las gracias por todo lo que de forma tan visual y sencilla planteó, de abrazarla. Más aquí.

Y el sábado pasado dos actuaciones como despedida. La primera "Hacia un ruído" Cuando entramos en el teatro Alameda unos carteles grandes compuestos de palabras sin significado aparente llamaban la atención. Al comenzar su  actuación, Fran dijo “Esto va sobre la escucha y la espera”. Pero hay sobre todo PALABRA, POEMA, SONIDO, y es una obra que va mutando, haciendo, como dijo María “de una historia vieja, una nueva”. De lo que no cabe duda es que es una acción creativa, rica e innovadora.

La segunda y cierre: la presentación del disco “Voces del extremo”.
Como es mejor escucharlo, leerlo y pensarlo os lo podéis descargar junto con sus letras en esta página.