martes, 15 de enero de 2019

493. Escribir da frío

Las manos heladas. No me acostumbro a teclear con los guantes aunque tengan los dedos descubiertos. Me acuerdo de esta foto, en la sierra de Huelva abrigan a los árboles. Me levanto y dejo el escrito. Voy a comprar al supermercado. Después de días de sol hoy se oculta, corre un vientecillo frío como de nieve, aunque aquí no cuaja nunca.
Una señora mayor encorvada y envuelta en un abrigo de pieles que le llega casi a los tobillos, cruza el semáforo lentamente. No es un abrigo cualquiera, algo que no cuadra con las temperaturas del sur, y, parece pesarle como si llevara encima todo el peso de su privilegiada clase. Pienso que igual va sola porque se sacrifica ella misma por no admitir a ninguna persona de otro país que la cuide. Quizás tema que, con algún desplante suyo por no llamar desprecio, pueda perder su precioso abrigo.

¿Podremos confiar en que algún día se enderece todo?

viernes, 4 de enero de 2019

492. Empieza


Mirar el agua,
asistir cada día,
vivir con la sed.