domingo, 31 de mayo de 2026
663. Ganas de...
viernes, 24 de abril de 2026
662. Correr
Ahí va Blanca, mi hija, entre el cielo y el suelo.
Le gusta correr todos los días antes del trabajo o después, bueno, más que correr yo diría que vuela y eso no es vida. Se lo digo siempre cuando sale, sobre todo, en un día como hoy porque el cielo barrunta tormenta. Cualquier día…, pero me tengo que callar porque cuando me pongo a advertirle dice que la estreso. Se va diciendo adiós con la mano, le gusta hacer el mismo recorrido y conoce las distancias, no el peligro. Hace frío pero la sigo observando desde mi terraza esperando que vuelva.
Me llamo Blanca, he corrido más rápido que nunca huyendo de esa amenaza de tormenta y hoy estoy cansada. He llegado a un lugar que no conocía; es un jardín muy cuidado aquí luce un verde esplendoroso, tiene dos niveles y abajo hay, ¡menos mal que hay bancos!
Un asiento es como beber agua y reponerse. Pero antes haré algunas fotos.
Soy fotógrafa, pero casi me gano la vida haciendo vídeos, ahora me han encargado un tráiler y creo que voy a usar este sitio que parece un merendero.
Es raro, oscuro, aunque por arriba tiene huecos que la vegetación ha cubierto y si le da el trasluz son como ojos grandes vigilantes. Pero qué…, oigo pasos, me daré prisa en grabarlo antes de que me echen, me vendrá de perlas para el tráiler de terror que estoy
ha… cien…do, me ll..aa…mo…
martes, 7 de abril de 2026
661. Adrienne Rich
“EN EL CORAZÓN de la capital del Capital
contra resguardadas radiaciones de azalea
encontré un sarcófago de falso mármol con la inscripción
AQUÍ YACE LA VOLUNTAD DEL PUEBLO
Me había estado preguntando por qué durante tanto tiempo
se había oído hablar de ese barrio tan poco.
Me hallaba allí por el más misterioso accidente vagando
entre blancos monumentos
en busca del Museo de las Causas Perdidas.
Un resplandor de luminiscencia extrañamente concentrada
se tragaba vivo al mediodía.
Vi la tribuna el podio tapizado y estampado
la inmensa pantalla que todo lo eleva y engrandece
escuché las bandas marciales los coros los discursos
amplificados en la plaza vacía
jurando a los satélites que había sido una muerte natural”.
Entre los poetas míos… Adrienne Rich
En: Oscuros campos de la República
Traducc. de Jorge Iglesia
Grupo Editorial Norma, Santafé de Bogotá
1991
jueves, 26 de marzo de 2026
660. A pie juntilla
Sí, o también a pies juntillas, o creer firmemente en algo, en este caso, en alguien porque en todas las ocasiones que he leído o escuchado a Belén Gopegui nunca me ha defraudado.
Como en este artículo o tribuna a la que añade la canción de Silvio:
Corre por ahí un vídeo de niñas y niños cubanos cantando a oscuras la canción de Silvio Rodríguez:
Me acosa el carapálida norteño por el sur el este y el oeste, por cada latitud,
me acosa el carapálida que ha dividido el sol
en hora de metralla y en hora de dolor.
La tierra me quiere arrebatar
el agua me quiere arrebatar
el aire me quiere arrebatar
y sólo fuego, y sólo fuego voy a dar
Yo soy mi tierra, mi aire, mi agua, mi fuego.
Y ahora Cuba. Siempre es lo mismo y siempre me hago la misma pregunta. ¿Para qué tanta ambición, destrucción y matanza de inocentes emparejada?
Nuestro planeta no es un balón de fútbol ni el patio de recreo de nadie.
domingo, 8 de marzo de 2026
659. A todas ellas
Nadine Gordimer (Springs, Gauteng, 20 de noviembre de 1923-Johannesburgo, 13 de julio de 2014) fue una escritora sudafricana ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1991. En sus libros trata los conflictos interétnicos y el apartheid.
Y en especial a las que han sufrido y siguen sufriendo por defender los Derechos Humanos.
miércoles, 18 de febrero de 2026
658. Vamos hacia el sol...
Que se echa de menos. Estos días daba alegría ver a familias enteras haciendo comidas al sol, otras tardarán en verlo todo como antes por los destrozos ocasionados. Es doloroso ponerse en su lugar.
Siempre nos acompañan algunas sombras como en el río, si son más o menos altas dependerá del punto de vista de quien dispara la cámara.
Por otra parte, da gusto cómo el verde siempre se abre paso produciendo relajo y esperanza.
martes, 3 de febrero de 2026
657. Invierno
Invierno
Todo es lejos en el frío. La llovizna
pasada la tormenta
que hizo
temblar las ventanas
y adentro,
como el niño
que ha llorado sin consuelo,
un querer decir.
jueves, 15 de enero de 2026
656. Una masa con vida propia
Ocurrió hace ya muchas navidades y en estas pasadas ha vuelto a ocurrir.
Al visitar de nuevo el pueblo y a mi amiga de la infancia, Marina, le pregunté al saludarnos si su marido, aficionado a la repostería, había hecho ya los pestiños.
Cuando cada diciembre el padre de mi amiga sacaba la receta de los pestiños andaluces con esa letra suya tan perfecta, al hacerlos, nuestra calle se inundaba de un perfume muy especial. Recuerdo los primeros pasos, primero: freía en aceite de oliva las especias y la cáscara de naranja seca, eso sí, de su huerto; preparaba también un zumo de naranja y, sobre la harina amontonada en la mesa hacía un hueco en el centro; poco a poco iba echando el aceite, donde antes había frito las especias, ya colado y el zumo.
El juego de sus manos al amasar me extasiaba. Mi amiga me llamaba y su padre nos daba masa para jugar. Su madre era la encargada de freírlos y rebozarlos en miel. Es pensar en ellos y me viene su sabor.
Mi amiga frunció el ceño y dijo:
-Te pondré un café y no esperes pestiños; ha ocurrido igual, pero el resultado ha sido el contrario.
-¿El contrario, cómo? No recordaba bien aquella otra navidad.
La seguí hasta la cocina y me contó un chiste, ella lo adornaba todo así.
-Un chico pide trabajo en la construcción y el encargado le indica que prepare el mortero que se hace con cemento, arena y agua, ¿no? Supongo, asentí mientras daba un sorbo a su buen café. Me pone un dulce en el plato y continua.
Pues el chico va echando y alternando materiales, pero aquello no liga y como en un un estribillo va cantando “que se cree el cemento que no hay agua”.
El encargado, que le observaba hacía rato, se acerca y le dice: ¡qué te crees tú que vas a volver mañana!
¡Pues eso mismo!, dijo Marina con énfasis. Te acordarás también que era una discusión porque Carlos, mi marido repostero (esto lo dijo con ironía), en vez de seguir la receta, siempre improvisaba intentando recordar cómo los hacía su madre…
-Sí, la interrumpí, lo que no recuerdo es que pasó entonces con la masa.
-Pues que él dejó a un lado recetas de memoria y escritas y comenzó a amasar. Todo eran ojos alrededor. Cansados nos fuimos a echar una siesta y al levantarnos sorpresa: ¡la masa era como un barco nadando en aceite! ¡Y no estaba barato, que era del bueno!
En adelante los comprábamos, menos este año que como nos íbamos a encontrar de nuevo quería sorprenderos, pero no encontraba la receta, le dije que mirara en Internet y nada.
-Y ¿qué ha pasado esta vez? Cuenta ya, insistí, y al hablar espolvoree el clásico polvorón.
-Esta navidad no quería ojos a su alrededor, así que dejamos al artista a su aire, pero la masa se rebeló de nuevo. Se quedó tan seca después de reposar que bien hubiera servido para untar ladrillos en albañilería.
¡Menos mal que mi amiga se desahogó y calmó con unas risas! Nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y yo a hacer fotos de tréboles.
Sí, ya sé que es más difícil que encontrar la aguja en el pajar. Nunca he creído en la suerte, menos ahora, porque veo la actualidad tan mal que la vamos a necesitar.










