jueves, 1 de octubre de 2020
547. Tu perfil
Erguida y desafiante. Así esperas la lluvia, el frío y la nieve que dejarán, si no vienen arrollando, tu rostro aún más bello.
miércoles, 23 de septiembre de 2020
546. Azul sobre azul
Un
día, te prometo, voy a quedarme en casa
a
coser todos tus botones.
Sacos,
camisas, contaré los ojales
buscando
en cada prenda la pieza que falte;
no
voy a conformarme con que se adapte a las otras
deberá
ser igual, idéntica en color y tamaño.
Quizás
le encuentre el gusto
a quedarme junto a la ventana
enhebrando
la aguja
arriba y abajo, la mano con el hilo
concreto
ya
no el imaginario
sino el que en la práctica existe
transparente
sí
casi invisible
azul sobre azul, negro sobre negro
y
ensimismada en mi labor
quizás renuncie a todo lo demás.
Carolina Esses (Buenos Aires, Argentina, 1974)
jueves, 10 de septiembre de 2020
545. El costurero
Hoy cumple este blog
13 años, una fecha que me gusta porque le gustaba también a mi
madre que no era supersticiosa.
Y no está de más
que recuerde que este blog lo inicié porque necesitaba soltar cosas,
es decir, escribir sobre lo que me apeteciera y como mi madre fue
modista y ya no estaba conmigo, lo nombré El costurero y se lo
dediqué a ella.
Y, cómo no, también
he actualizado la foto de su costurero porque todavía es el que
seguimos utilizando para alguna que otra costurilla o tijeretazo.
Las cosas si se
cuidan casi ni envejecen. Un reto, incluso, la renombrada
obsolescencia de las mismas puede que la inventara alguien, no sólo
para aumentar las ventas, sino para que sus cosas no le superaran en
edad.
Pero está bien que
duren y, aunque cuando hacemos limpieza hay quien se deshace de casi
todo por uno u otro motivo... Sé de un caso que debido al dolor de
la pérdida de un ser querido se deshizo de todo lo que le hacía
recordarlo. Pero como también existe el paso del tiempo que cura las
heridas, llegó un día que echó de menos algunas cosas. Lo que
guardamos en la mente se modifica al recordarlo y se olvida. Es
entonces cuando algún objeto se nos hace presente por medio de esa
sinestesia maravillosa, y nos trae, no sólo el recuerdo, sino el
momento vivido con esa persona.
Creo que fue en la
segunda película de Isabel Coixet, ‘Cosas que nunca te dije’, la
protagonista que sufre no de pérdida, sino de desamor, comenta que
ha abierto una hucha para guardar los momentos felices vividos con la persona
que la ha dejado.
Es tan corta la vida
y surgen tantos problemas y escollos que por qué no guardar esos
momentos o esas cosas mediante el canal que cada persona escoja si eso nos trae felicidad.
Quiero daros las
gracias a todos/as por pasar por aquí y os deseo calma para buscar
esa felicidad que, en estos tiempos de pandemia, tanto escasea.
viernes, 4 de septiembre de 2020
544. Ruidos
Hay un sector de la
población que con la caída de la construcción lo notó más que
otros, pero aún así casi siempre tienen trabajo que hacer,
especialmente si son buenos, como en todo.
¿Habéis tenido
algún verano que soportar obras en el vecindario? Yo todos, tanto en
el piso como si venía al pueblo a casa de mis padres.
Seguro pensáis o
habréis pensado “al pueblo, te vas al pueblo, ¡qué bien! ¡Que
descanso!” Y una M mayúscula porque de eso nada. Sobre todo si son
tus vacaciones y tu deseo de levantarte tarde o echarte una siesta
después de una comida gustosa.
¡OBRAS! Es verano y
toca soportar todo los procesos desde la demolición, el martillo
percutor que te atraviesa los sentidos, la hormigonera etc.
Pero dentro de lo
malo como me gusta escuchar, no deja de sorprenderme el lenguaje del
gremio; no será en todos sitios igual supongo, pero aquí en mi
sur... No es sólo que no pronuncien bien, es el tono, la rapidez al
hablar, las voces al que está lejos, es en fin, una jerga especial y
curiosa que me hace gracia y no deja de sorprenderme.
Así pensaba
mientras volvía a la ciudad contenta por dejar atrás las obras del
pueblo, pero…
Habían vendido el
piso de arriba del mío y parecía que los nuevos inquilinos, a
juzgar por el ruido, lo estaban construyendo de nuevo.
viernes, 28 de agosto de 2020
543. Idea Vilariño
No
quería dejar pasar agosto sin citar a una de mis autoras preferidas
en el centenario de su nacimiento. Idea
Vilariño,
poeta uruguaya, hija de padre anarquista y poeta, de ahí su nombre:
Idea. Fue
una de las grandes creadoras del siglo XX, docente
y traductora de reconocido prestigio académico. Su
obra apela al lenguaje coloquial y lo renueva, escribió
por amor a la palabra, escueta
y certera. Su poesía llega como una flecha,
como la vida que vivió con intensidad y pasión. Habla
de la
soledad,
la muerte, el vacío y
el amor
a Onetti sobre todos. Decían de ella que tenía ese pájaro azul de
los poetas: Idea
era una persona lindísima que nos marcó a todos.
Todo es muy
simple
Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.
Fuente poema:https://www.cultura.gob.ar/centenario-de-idea-vilarino-9386/
lunes, 17 de agosto de 2020
542. Como si oyeras llover
Estaba esperando en la cola de la caja del supermercado cuando a mi espalda escuché una orden en un tono cortante:
-Mamá, calla, ¡que
te calles!
Volví la cabeza sin
poder evitar que mi extrañeza asomara por encima de la mascarilla.
La que hablaba era una chica bastante joven para tener tantas dotes
de mando. No se cortó por mi mirada, estaba tan crispada que pensé
que no veía a nadie y siguió hablando con su madre.
-Mamá, es que no me
escuchas, eres tú la que primero tiene que cambiar, no él.
Supuse que la madre
tenía problemas con su pareja; me retiré más de la distancia
permitida, pero a la joven pareció darle igual y sin bajar el tono
siguió, como si la mascarilla le protegiera también el mal
carácter.
-Pero es que no te
das cuenta de que él se deja llevar porque le consientes todo;
siempre ha sido así, le das todo lo que te pide y de esta manera no
vas a conseguir que cambie.
Me pregunté a quién
debía tener por pareja, ¿un machista, un inmaduro, un
despilfarrador? Lo que sí estaba claro era que su hija estaba más
que harta de ser su confidente y de escuchar sus quejas.
-Que no mamá, que
no llevas razón, ¿qué edad tengo yo?
Me quedé con las
ganas de saberlo porque al mirarla por curiosidad su madre se dio
cuenta y miró para otro lado. Pobre mujer, ¡qué repaso el de la
hija! Tengo amigas que además de niños han tenido niñas, pero
nunca les he oído quejarse de que le hablaran de ese modo.
-Soy más joven que
él, ¿verdad? Sí dilo.
La madre asintió
avergonzada.
-Pues voy a terminar
la carrera mucho antes que tu hijo mayor, que en la vida ha dado un
palo al agua por tu culpa, así que no te quejes más.
La voz de la chica
cantó su emoción. Respiró profundamente y siguió hablando, pero
esta vez sonaba temerosa.
-Ahora todos los
días dale que te pego con tu miedo a que coja el virus por sus
excesos y te lo pegue. ¿No te das cuenta? Es el mejor momento para
que lo alejes porque le da igual lo que te pueda pasar. Estoy cansada, pero sobre todo me preocupas y ni siquiera me escuchas, es
como si oyeras llover.
martes, 4 de agosto de 2020
541. Evasión
¿Hay alguna forma
de evadirnos de lo que ocurre?
Sí, claro, la naturaleza.
Pero, y si al
observar la naturaleza
vemos monstruos
dormidos en el agua
o en las piedras...
sábado, 25 de julio de 2020
540. Abandono
Con el paso del
tiempo todo se destruyó,
menos el colorido del graffiti y el beso de
los pinos.
Aún seguían ahí a
pesar del abandono de las personas.
viernes, 17 de julio de 2020
539. ¿Enemistad o un deseo mayor que otro?
Otro día sofocante
en la vega del Guadalquivir. Con mi café doble y mis tostadas con
aceite de oliva virgen y mermelada casera me dispongo a disfrutar de
mi desayuno.
Veo a mi alrededor
dos moscas madrugadoras, mi primera intención es coger la pala, pero me detengo; las dejo, me siento y con la mano
protejo mis tostadas par que no me molesten como otros días.
Vuelan en una pelea
que me recuerda aquella peli china “La casa de las dagas voladoras”; se elevan y dan vueltas atacándose una a la otra, pero sin
rozarse. Intento distinguir macho/hembra, pero es imposible por lo rápido que giran. El juego o lo que sea que sucede entre ellas es hipnótico, hasta
que al final una se queda sola; espero que se pose en el portátil
como les gusta, pero no, se queda en el respaldar de la silla de al
lado, se pasea por el filo se refriega las patitas y las alas como en
un baño matinal marcando su sitio como una reina.
Desayuno tranquila y aprendo algo más sobre las moscas. El
científico Björn Brembs, afirma que el comportamiento de las
moscas, aunque no es completamente libre, no está completamente
constreñido. El trabajo aporta evidencia obtenida de cerebros de
moscas, cerebros que parecen estar dotados de flexibilidad en la toma
de decisiones. El científico señala que la capacidad de elegir
entre diferentes opciones de comportamiento, incluso en la ausencia
de diferencias en el medio ambiente, sería una capacidad común a la
mayoría de los cerebros, si no de todos, por lo que los animales más
simples no serían autómatas totalmente predecibles. Asimismo,
señala que dicha capacidad tiene su explicación adaptativa como
respuesta frente a competidores, presas y predadores.
Como todos los
veranos en el pueblo estamos acompañados de ellas, pero eso sí, yo
también les marco mis límites. Cuando se posan sobre mí
escribiendo o cocinando no somos amigas y es mi paleta la que vuela.
sábado, 4 de julio de 2020
538. Mi país
"Mi
país es ese instante único
que
ahora mismo sucede en todas partes,
orillas
de la tierra,
lugares
a los que no sé ir
ni
puedo, y llego sin embargo.
Amo
esa alquimia de olas y pacientes orillas.
No
hay mejor patria
ni
asta en que poner
bandera
alguna."
Albis Torres, “La
habitación más tibia”
viernes, 26 de junio de 2020
537. Decir ventana y volar
Dejar rastros de amor en el camino hendido por la rueda.
Extender el mantel de la alegría sobre la ceniza del daño.
Decir ventana y que entre el cielo.
domingo, 14 de junio de 2020
536. Libros rescatados
Decidí
en el confinamiento aligerar el grueso de los libros pendientes de
leer, algunos de mucho tiempo. Como "Sefarad" de Antonio
Muñoz Molina. Con
este escritor me pasó que, después de leer sus primeros libros prestados por una amiga muy querida con quien comparto el gusto por
las lecturas, lo aparqué. Más tarde compré algunos libros suyos, “El
jinete polaco” lo comencé dos veces y lo dejé, demasiada
narración. Es un defecto mío, lo sé porque en la lectura prefiero
encontrarme diálogos que, a mi parecer, imprimen ritmo a la
historia. Y no es por prisa porque pase algo. No, desde siempre soy
bastante paciente, sigo y sigo, y si a la mitad de la lectura no pasa
nada es cuando me cuestiono dejarla.
Por
la mitad iba con otro libro del mismo autor, “Tus pasos en
la escalera”, dicen algunos de suspense, pero es, como dice su
creador, sobre la espera, y yo diría que sobre la soledad y las
trampas de la memoria. Hoy lo he terminado con la esperanza de un
final sorpresivo, porque ya estaba mi mente en otra cosa cuando lo
leía, y bueno, más o menos. Pero eso sí, he paseado con el
protagonista por Lisboa, he recordado a Montaigne y sus ensayos y
cómo no a Lobo Antunes y sus Crónicas.
Me
ha gustado más Sefarad porque es una novela de
novelas o mejor de historias de vida para no olvidar, para no
repetirlas. Diásporas, exilios; el que Muñoz Molina comparte
recordando a Jean Améry en “¿Cuánta patria necesita el
ser humano?”
Qué
cantidad mínima de patria, que dosis de arraigo o de hogar
necesita un ser humano,
se preguntaba Jean
Améry en el libro “Más allá de la culpa y la expiación”.
Y me acuerdo de lo que escribía Aroa Moreno en la prensa, un
artículo reciente más
otro anterior sobre
la patria y sus signos, y no puedo estar más de acuerdo con ella.
He nombrado a Antonio Lobo
Antunes y me apetece terminar con una frase de una de sus crónicas,
“Crónica del pescador de la avenida marginal” porque me gusta
mucho su halo poético. Y porque, aunque no lo sé, me aventuro a
decir que a su tocayo Antonio Muñoz Molina seguro que, también, le
gusta.
Me apetece, fíjate,
regalarte flores.
No te las regalo. Abrazarte. No te abrazo.
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