martes, 17 de marzo de 2020

528. Un domingo de cine


En estos días de encierro impuesto estoy haciendo lo que más me gusta:
Ver cine, leer libros que requieren algo más de atención, leer cosas de teatro, escribir y, como no, perder el tiempo como decía mi madre: mirando las musarañas.


Por el tema que trata PETRA podía haber sido una tragedia griega o una película dramática y sentimentaloide.

Sin embargo, su director, Jaime Rosales, como viene haciendo desde el principio de su carrera, hace un tratamiento del tema y la forma que la convierte en todo un arte. Con sólo unas pinceladas esboza lo que va ocurriendo dejando huecos al espectador para que complete la historia, en su versión de la misma. Una película que se alarga porque te deja pensando como un buen libro.

LOS AÑOS MÁS BELLOS DE NUESTRA VIDA
Llego tarde al sofá y me pongo a verla nada más empezar. Lo primero que veo es un rostro envejecido, el de Jean Louis Trintignant mucho más que en la peli “Amor”, ya viudo (recordemos que en “Amor” trata también de la eutanasia, por amor precisamente) y en una residencia de ancianos.


“Las residencias son como cárceles, sólo se piensa en huir” dice a la protagonista, su amor de juventud, Anouk Aimée.  Claude Lelouch los dirigió en “Un hombre y una mujer” y las imágenes de los mismos protagonistas, jóvenes, amándose y envueltos por la melodía que se hizo famosa, se intercalan en blanco y negro en “Los años más bellos de nuestra vida”. 
Esta cinta mide el tiempo y lo agranda. 
A la vez que vemos la belleza física perdida, muestra la grandeza del recuerdo y la memoria que lo magnifica todo. De ahí el título de la cinta actual, en la que, quien hacía de hijo pequeño en la anterior y ahora mayor, busca a ese amor perdido de su padre para que lo visite, con objeto de que recupere o no pierda más memoria, porque es lo único que recuerda. Un mismo director para estas dos historias a cual más bella. 

EL AMOR MENOS PENSADO
No es una gran película, como alguien pudo ver la noche del domingo en Versión española. Cuando esto sucede, Cayetana se rodea de personas que hacen sustancioso el coloquio posterior como Juan José Millás y Gemma Nierga en este caso, que, dicho sea de paso, presentaron sus libros.

Es una historia más que responde al esquema: Amor, desamor, libertad, desencanto y reencuentro. Como siempre que se tocan estos temas, nos vemos interrogados, y de nuevo buscamos respuestas, incluso, en nosotros mismos.
“El matrimonio está siempre al borde del abismo” comenta Millás en su tono pesimista, pero no exento de realidad. Más que comedia me pareció un drama con toques de humor irónico que sus protagonistas, Ricardo Darín y Mercedes Morán, estupendos como siempre, bordan, como también la actuación de los secundarios.

domingo, 8 de marzo de 2020

527. Un hombre entrañable


Sí, porque también los hubo, los hay y los habrá. Y yo quiero traer hoy a uno en el día de la mujer, José Luis Cuerda, uno de los más grandes directores que ha dado el cine español.
Y no por llevar la contraria, sino porque si contamos cada vez más con hombres que se sumen a nuestras reivindicaciones haremos más fuerza.
Y porque no hay que perder el sentido del humor. Ahí van algunas frases que le dedica a su nieta en sus, “Memorias fritas” que me parecen geniales:

Venimos a este mundo como venimos. Hechos una pena. Y sin conocimiento. Nadie nos pregunta si nos apetece. Si nos conviene. Si es el momento oportuno. O el lugar. O la compañía. Hay familias en las que no interesa nacer bajo ningún punto de vista. Y vidas que no vale la pena vivir porque, pena tras pena, son un martirio.
¿Hubiera preferido yo una Manuela que naciera con el análisis hecho y la conclusión tomada de que venía a un cenagoso valle de lágrimas? Para nada.
Le advertí que ese comportamiento suyo era inadecuado, que no sabía lo que le esperaba, que este mundo estaba sembrado de trampas. Siguió sonriendo. A los pocos meses gateaba a gran velocidad.
Me llevé una alegría: «Sabe huir», deduje. Menos mal. Gran consuelo. Cuando, semanas después aprendió a negar, con enérgico zarandeo de cabeza, casi todas las propuestas que se le hacían, dije: «Ya está. Ya sabe lo fundamental». Decir que no.

Manuela, va por ti. Que este que será tu pasado te produzca, visto a distancia, tantas risas como cabreos nos mete en el cuerpo a los que hoy lo padecemos.

viernes, 28 de febrero de 2020

526. No eran corrientes


La sección de hoy consistía en recordar cuando habían comenzado las deformidades. No eran troncos de árboles corrientes. Unos decían que por la sequía, otros que por exceso de riego y los últimos, y más reciente, por asfixia.

Lo cierto es que cada mujer que paseaba con su bebé alimentado con leche materna, al pasar junto a ellos notaba que le subía la leche.


viernes, 21 de febrero de 2020

525. Un grano de azúcar


Piensas, yo no sé en qué, solo te miro. Has terminado de desayunar y un grano de azúcar ha volado y se ha acurrucado entre las teclas de tu portátil. Lo has quitado con la punta de tu cuchillo pequeño y manejable. El grano ha saltado y tu piensas de nuevo, escribes, y, ahora por fin, como libélula que vuela alrededor de tu cabeza puedo leerte a tu compás.

¿Cómo nos relajamos cada cual? Música, yoga, meditación…
¿Qué es la relajación para cada persona? Tranquilidad, seguridad, escuchar sus propios sonidos, ser tu mismo-misma…
¿Cómo relajarse cuando tantos problemas vemos tan solo con estar medianamente informados?
Pensando en lo que puedes hacer a tu nivel, criticando, dejando que lo solucionen otros, negando que existen los problemas...
Pero ¿qué significa relajarse?
No lo sé. Por eso me gustaría saber cómo se relajan los demás. Yo me relajo escribiendo. Escribir tranquila sin que nadie me interrumpa y porque antes he leído cosas que me gustan, que me inspiran, que me inquietan, que me mueven por dentro a hacerlo.
Escribir sin presión, sin ambiciones...
Porque ¿qué tenemos para creernos mejores? Tenemos... como dice el final del poema de Martín i Pol, “Ahora mismo”

...el espacio de historia
concreta que nos corresponde, y un minúsculo
territorio para vivirla. Pongámonos
de pie otra vez y que se sienta
la voz de todos solemne y claramente.
Gritemos quién somos y que todos lo oigan.
Y al acabar, que cada uno se vista
como buenamente le apetezca, y ¡adelante!
que todo está por hacer y todo es posible.

jueves, 6 de febrero de 2020

524. Por una sonrisa


Tú ya no te acordarás, pero te pasaste toda la tarde llorando. Aquel verano querías trabajar a toda costa y en lo que fuera para reunir dinero y viajar. Era el primer trabajo de tu vida y siempre te habían dado miedo los hospitales.
Al día siguiente, nada más llegar, te dieron una bandeja con sobres y te los quedaste mirando. Es la medicación de los pacientes, te dijeron. En ellos estaban escritos los números de las habitaciones y la cama del paciente. Y te metieron prisa porque tú lo mirabas todo embobada, sobre todo el largo pasillo del ala del hospital que te correspondía.
El pasillo te parecía tan largo que no miraste hacia atrás para no perder el equilibrio. A pesar de que cogiste la bandeja con las dos manos, los sobres con su contenido bailaban al compás de tus pasos temblorosos. El olor que emanaba de las habitaciones insistía en subirse a tu cabeza, pero te habías prometido a ti misma que resistirías y que no ibas a dar el espectáculo como cuando eras pequeña.
Sólo con escuchar a tu madre y a tus tías hablar de quirófanos y operaciones te caías redonda al suelo. No, no, ¡ni hablar! Con toda la resolución de que fuiste capaz corregiste tu andar inseguro y apartaste de tu mente lo que te pudieras encontrar en cada habitación, porque tú, tan joven, no te querías enfrentar todavía con el dolor ni con la muerte.
Al final del largo pasillo salió de la habitación un señor mayor en silla de ruedas que rápido la giró hacia ti. Esperó allí mismo a que llegaras a su altura. No supiste qué hacer porque te miraba fijamente con una mirada compresiva y bondadosa. Sin dejar de mirarte te dijo: beautiful. Y luego te introdujo en la habitación para presentarte y repartió él mismo la medicación para ponértelo más fácil.
Seguiste con la misma tarea un mes y luego te improvisaron una mesa en el pasillo para redactar las altas de los pacientes porque los despachos estaban en obras. En tu descanso desayunabas lo que llevabas de casa porque, tan solo por una sonrisa tuya, aquel señor tan mayor y cercano a la muerte según averiguaste, te iba contando cada día media hora de su vida.

viernes, 24 de enero de 2020

523. 3 libros 3


Dos de ellos son de primera lectura y el de en medio, segunda. Leídos casi de un tirón, como se suele decir, pero voy por partes porque son muy distintos.


De “Un detalle menor” me gustó el título, la portada, la sinopsis de la contraportada, el tema y lo que leí de la autora que no conocía, y sí, no tardé en leerlo. Primero porque tiene 151 páginas y segundo porque tenía la esperanza de encontrar más emoción en un relato tremendo, pero narrado con frialdad. El día a día, que acomete la joven Ramala en la segunda parte, se hace algo lento por la dificultad que implica desplazarse e investigar en Palestina bajo la ocupación militar israelí. Pero un final abierto hace que se una todo el relato y que se abra paso impactante en la mente del lector.


“Del color de la leche” lo leí hace años y me apetecía leerlo de nuevo. Con el lenguaje particular y sencillo de quien se está iniciando en la escritura, su protagonista, Mary, nos va mostrando su situación día a día, su experiencia y su insistencia en dejar constancia de ello. Además de la dignidad con que afronta el ambiente desfavorable donde vive: la Inglaterra rural de 1830, nos viene a demostrar que no están tan lejanas las actitudes machistas y dictatoriales a través de siglos. Contagia esa rebelión suya que la autora de este libro, Nell Peyshon insufla a su protagonista hasta en su destino final. Este es un libro que no te deja indiferente.


“La mujer en la ventana” es un thriller que se estrenará pronto en la gran pantalla y que está basado en el libro de A. J. Finn, seudónimo de Dan Mallory. Este editor de profesión vino a España a presentarlo en abril de 2018 y según sus palabras habla mucho de la soledad y de lo difícil que es conectar con la gente y que te malinterpreten y malinterpretar a los otros. Y esto es verdad. También hay que decir que lo escribió después de ser diagnosticado de un trastorno bipolar. El libro es un homenaje a Alfred Hitchcock y al cine en blanco y negro. Yo no quiero contar mucho, aquí sí que dicen algo más. Son 536 páginas que, a mi manera de ver, se podrían haber resumido algo, pero eso seguro lo harán los guionistas de la película. Es un libro tan visual que parece hecho para el cine.

miércoles, 8 de enero de 2020

522. Parece...

que se va a caer,


pero nada más lejos porque está agarrado con su piel.


Añado un par de enlaces que complementan el post. 
Disculpad por la tardanza en subirlos:



sábado, 4 de enero de 2020

521. Por mis abuelos


Soy demasiado joven para haber vivido la guerra de España, incluso mis padres lo son. Sé algunas cosas por mis abuelos. Tampoco contaban mucho. 
A mi abuelo le cogió la mili en el bando equivocado. Me hablaba de los picores en todo el cuerpo en las trincheras y a la hora de dormir, quizás para no contarme cosas tristes o más dolorosas. Por eso se iba en verano y en invierno a nadar todos los días. Sobre todo cuando lo destinaron cerca de Cádiz. Allí estuvo bastante tiempo porque sabía hacer pan, uno de tantos oficios que aprendió de joven y, mira por donde, fue panadero en la guerra, mejor alimentar en vez de matar, decía. 
Era un hombre justo, de izquierdas y muy honrado. Mi abuela, una de tantas mujeres de su casa que aún cocina y me guarda tapers, también había aprendido un oficio muy necesario: costurera. Ella no tuvo que salir del pueblo. Contribuía con su trabajo a los gastos de una familia numerosa con pocos medios porque era la mayor. No quiere hablar de un tiempo de dolor, y yo nunca insisto. Pero sí los observé desde pequeño en su quehacer diario; en su amor y cuidado por las cosas bien hechas.
He comenzado a estudiar periodismo y he tenido tiempo de investigar, por eso sé que las guerras no se acaban, sobre todo las civiles, porque no se acaba el odio, ese roedor insistente que lo roe todo y deja sin humanidad ni solidaridad a los seres humanos.
Mi abuela es muy mayor, pero tiene la cabeza muy bien y su rebeldía interior intacta; no quiere ver los informativos, pero sí los debates de los políticos y dice que sigue viendo ese odio en los ojos de los que saben tan bien tergiversar la realidad de lo que le ocurre. Esos que siguen y vuelven con más brío a defender España como si fuera de su propiedad y como dice ella: pretenden seguir poniendo el pie encima de las cabezas de las buenas gentes. Yo le digo que tenga confianza, que también hay políticos que quieren cosas buenas para el pueblo. Veremos si los dejan, dice, porque según ella para que cambien de verdad las cosas, la gente tiene que cambiar y no quedarse más atrás que el culo y hay mucha gente que está acostumbrada a obedecer en este país y todavía le gusta que le den las cosas hechas. ¡Con lo bonito que es hacerlas una misma!, suspira.
Me gusta pensar, abuela, en que este año que comienza, que por sus cifras parece redondo, sea posible de verdad un cambio, hay muchas personas que han perdido su vida luchando y no debe haber más retroceso en las libertades y los derechos. Eso, mi niño, eso. Me besa en la cabeza y se sienta conmigo a ver la investidura.

domingo, 29 de diciembre de 2019

520. Noche naranja


En la noche más larga de este año que termina, el 21 de diciembre (solsticio de invierno), tuvo lugar un evento en el Espacio Santa Clara de Sevilla al que asistimos y resumo en este último post del año.


Al entrar vemos la instalación Injertos, en la que su autora explica detalladamente la situación actual de los cítricos de la ciudad de Sevilla. Así como los injertos que se pueden hacer de otras especies con los naranjos amargos y su resultado, todo muy visual y bien documentado.


Y al pasar al jardín bordeado de naranjos en su zona principal donde se encuentra la torre de Don Fadrique, conocida como "la torre encantada". La noche iluminada nos deslumbra con olores y sonidos en las distintas instalaciones que rodean el jardín:

naranjas que cuelgan,
naranjas que iluminan,
naranjas que se abrazan,

naranjas que portan niños y mayores y que depositan para formar la palabra Tacet (del latín tacet, "él calla", "él queda en silencio"). Silencio que interrumpe el concierto de campanas de todos los tamaños que pueblan el espacio.


Con que nos deleita Llorenç Barber, músico, compositor, teórico, musicólogo y artista sonoro español.


Y como las luces que trepan por los árboles, nos envuelven los sonidos ancestrales y los olores en una noche para el recuerdo, mágica e irrepetible.


OS DESEO UN BUEN AÑO Y QUE SE CUMPLAN VUESTROS SUEÑOS

Más información:
https://www.abfab.fun/2019/12/noche-naranja.html

sábado, 21 de diciembre de 2019

519. Las cosas difíciles


“La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas...” “El perseguidor” de Julio Cortázar sobre la vida de Charlie Parker

Como la salud, que nos toque la lotería o simplemente que sepamos, sin buscar tréboles de cuatro hojas, ser felices con las pequeñas cosas de nuestras vidas.

Amplia la foto para ver mejor mis deseos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

518. Como la vida misma


El teatro no puede morir. Forma parte de la vida misma; todos somos sus Actores.
Y aunque fueran abolidos y abandonados los teatros, el teatro seguiría en la vida, insuprimible. Y siempre sería espectáculo la misma naturaleza de las cosas. Hablar de muerte del teatro en un tiempo como el nuestro, tan lleno de contrastes y, por tanto, tan rico de materia dramática, entre tanto fermento de pasiones y sucederse de casos que conmueven la vida entera de los pueblos, choque de acontecimientos e inestabilidad de situaciones y la necesidad, cada vez más perceptible, de afirmar, al final, alguna certidumbre nueva en medio de un tan angustioso ondear de dudas, es verdaderamente un contrasentido.
Luigi Pirandelo, cita de “La función por hacer”, adaptación libre de Miguel del Arco y Aitor Tejada, basada en la obra “Seis personajes en busca de autor” de Luigi Pirandelo.

Creo que cuando mejor estoy es cuando escucho. Lo que más me gusta de interpretar es escuchar. No solo en el teatro, también en el cine o las series de televisión. Soy escuchadora por naturaleza. ¿Quién construye tu personaje, sino el otro?
Blanca Portillo

El teatro es un arte colectivo y solo funciona bien cuando el grupo lo hace. Un protagonista no existe sin la mirada del resto de los personajes. Es muy difícil que un protagonista esté bien si alrededor no hay una serie de gente que esté a la altura y sepa transmitir al público la envergadura de ese personaje. Cuando un grupo funciona bien es cuando el espectador se olvida de que está viendo teatro. Las quiebras aparecen cuando uno empieza a ver que se lo sabe todo, que no hay riesgo, ni grietas, ni vértigo. Nunca nos relajamos, no nos lo permitimos. El día que empiece a pasar nos disolveremos.
Miguel del Arco

domingo, 17 de noviembre de 2019

517. Mujeres cineastas


Se acabó el Festival Europeo de Cine de Sevilla y me apetece hacer un recuento de parte de lo visto. Dentro de la amplia oferta de cine hecho por mujeres y de las retrospectivas de las directoras: Joanna Hogg y Lene Berg, asistimos a sus últimas películas, dos miradas diferentes, dos maneras de hacer cine.                                                                                                                                                       

De la primera vi hace años ‘Archipelago’ y me sorprendió la estética, la naturalidad, los colores y el tema de la película y la última ‘The souvenir’ (El recuerdo) sigue en esa linea, pero aquí utiliza el cine dentro del cine en un bello ejercicio intimista de autoficción. Cuenta su experiencia como cineasta con 19 años, práctica que lleva a cabo mientras estudia en la escuela de Cine. Durante ese tiempo, años ochenta, transcurre también la relación tormentosa que tuvo con su pareja. Asistimos primero al coloquio y luego a un encuentro con la directora. A las preguntas, Joanna nos contó que no suele hacer ensayos con sus actores; los prepara, les plantea la escena, pero deja libertad a la hora de filmar. De hecho en sus guiones apenas hay diálogos para no encorsetarlos. Prefiere ver qué sucede en el set improvisando. Contestó que tuvo muy presente, por ser una historia personal, controlar el sentimentalismo y comentó que no quiere ver de nuevo la película para no mover el recuerdo. En la foto con sus actrices, Tilda Swinton y su hija en la vida real, Honor Swinton Byrne.

Otra forma de hacer cine es la de Lene Berg. Esta vez fuimos primero al encuentro en la librería Caótica y luego a su última película, False belief (Falsa creencia). En ella narra la experiencia negativa y kafkiana que tuvo su pareja, un editor afroamericano, por parte de su propio vecindario de Harlem con acusaciones falsas y racistas. Está contada por su principal protagonista y objeto de la persecución, con diálogos con Lene Berg y por medio de “collage” para explicar las personas que intervinieron en el juicio. Esta especie de documental viene a demostrar y denunciar el racismo y los prejuicios, instalados en las personas, además de los intereses económicos de la gentrificación que se ha instalado en las ciudades, también las nuestras, y la sociedad de “vigilancia” que nos anula.

Women Make Film, son cinco secciones y muchas lecciones de cine hecho por mujeres. Directoras en su mayoría ocultas que el director irlandés, Mark Cousins, en 14 horas de metraje y mediante trozos de películas de diferentes directoras va explicando la técnica usada en ellas. Es un viaje impresionante e instructivo, más de mil secuencias de películas rodadas a lo largo de 13 décadas.
Por problemas de horarios sólo pudimos asistir a la primera sección de unas tres horas de duración. 

Y para terminar, otro encuentro en la librería Casa Tomada con la realizadora Mamen Diaz y las actrices de la película ‘Violeta no coge el ascensor’. Fue una gozada escuchar el proceso que fue para ellas lanzarse de cabeza a hacer una peli, en Agosto y en Madrid, y experimentar disfrutando de la creación que va unida al trabajo y el esfuerzo económico que supone hacer cine con escasos medios. La foto es de la posterior presentación en la sala, mi móvil es malillo.
¿De qué va? Pues de ellas mismas, de su cotidianidad, de sus inseguridades para enfrentarse a un mundo con todo lo que se les ofrece tanto de positivo como negativo. Porque tampoco lo tienen fácil, aunque se hayan criado con más holgura que generaciones anteriores. Es una adaptación y una especie de homenaje a un film, Hannah Takes the Stairs de Joe Swanberg, (máximo exponente del cine mumblercore). El Mumblecore apuesta por la naturalidad y el realismo más absoluto, utilizan a veces actores amateurs. El guión no suele ser nada artificioso, ni contar con efectos especiales: cuanto más se parezca a la vida real mejor.
Muchos cineastas de este movimiento tienen sus primeros referentes en la Nouvelle Vague de los años 60, con Eric Rohmer y John Cassavettes, considerado el padre del cine indie, y artífice de títulos como 'Una mujer bajo la influencia' ('A Woman Under The Influence', 1974) con una Gena Rowlands, pareja de Cassavettes, maravillosa, junto a Peter Falk.