lunes, 5 de agosto de 2013

311. El hombre de piedra


La niña entró por detrás en la casa que parecía abandonada, miró a un lado y a otro, nada. Se quito los auriculares, y al ver el agua no pudo resistir la tentación. Bajo con cuidado los escalones de la piscina y nadó hacia un lado, pero algo extraño le hizo volver la cabeza, como una mirada. Sin miembros, sólo cabeza.
Unas voces que salían desde dentro de la casa la alertaron.
-¡Serán corruptos y mentirosos!
-¡Qué soberbia, qué prepotencia!
Un grupo de personas estaban pendientes de la televisión. “Por eso no me han oído entrar” pensó.
Volvió a mirar el rostro enjuto y triste y lo acarició. Se acordó de la frase que su madre, bastante exagerada, repetía últimamente.
-Estamos volviendo a la edad de piedra.

jueves, 1 de agosto de 2013

sábado, 20 de julio de 2013

309. S.A.M.H.

Nombrar al poeta del pueblo es como hacerlo de algo nuestro, es hablar de la poesía que me explicó, además de lo contado por padres y abuelos, cómo fue esa odiosa guerra que condujo a la destrucción y al atraso cultural. 
Con motivo de la publicación del periodico que acompaña al disco de Niño de Elche, he podido al leerlo, retrotraerme a esos sentimientos de rebeldía como en una sinestesia.
Me alegra este disco y la publicación porque Miguel Hernández a pesar de su grandeza ha sido ninguneado. Como dice Antonio Orihuela “Basta asomarse al desastre que ha supuesto el intento malogrado y deslucido del centenario de sus nacimiento, enfangado por los partidos políticos y las varias administraciones públicas...”
Es una apuesta valiente este trabajo, y si ya es un placer escuchar a Niño de Elche, no lo es menos leer esta edición especial que viene con el disco, donde la seriedad que se requiere al recordar al poeta se mezcla con el humor de la denuncia inteligente.
Pero mejor lo comprueban directamente en el enlace porque estos artistas comparten sus saberes y sus proyectos:

viernes, 12 de julio de 2013

308. A veces, cuando duermo

me gustaría:
hablar con los ojos
mirar con los oídos
pintar con la nariz
oler por las manos
sentir con los pies
escribir con la lengua
besar con la piel...

miércoles, 3 de julio de 2013

307. Guardo...

la imagen de un tren, un tren antiguo que acarreaba carbón. Los de ahora no son iguales. Guardo ese sonido familiar: un traqueteo, un latir monótono y acompasado. Es un sonido que si cierras los ojos ya estás dentro del vagón mirando por los cristales, y, mientras contemplas el vértigo de las cosas, imaginas, o ves cómo se ensimisman los demás. 
En cada mirada hay una historia, hasta en la de los que sólo viajan para cerrar los ojos. Puede que de esta manera, esa realidad con la que no estamos conforme pase rápido, igual que los paisajes desde el tren.
De eso saben mucho las ventanas de los trenes. He estado de viaje y esta vez ha sido en tren, me apetecía mucho, aunque ahora la velocidad ha sustituido al traqueteo.

domingo, 23 de junio de 2013

306. El día, los días


Escucha el día
es un periodo largo en esta parte del año.
Cada hora te dice qué hacer
cada momento tiene su misterio
cada acción su estructura
cada silencio sus palabras
cada mirada su límite
cada diálogo su alimento
cada palabra su sueño
cada(quita o añade lo que quieras.)


Cada hoguera su magia
cada ola su nostalgia

cada río, su curso y su sonido.


Cada flor su perfume
cada trino su pájaro

cada vuelo su razón.
 Cada sombra su vela

cada día su fin y su recomienzo

cada belleza, su verso.


Cada lágrima su por qué
cada música su recuerdo

cada momento su misterio


Y hay tanta luz en vuestras palabras

que las pupilas se contraen

porque

cada opinión que dejáis suma mi placer incorporado.



Gracias, gracias, gracias y abrazos.
La autoría de las cursivas la podéis encontrar pinchando en comentarios.

sábado, 15 de junio de 2013

305. Las intenciones

Llamamos intención a la fuerza que conduce una frase. Su “para qué”. ¿Qué quiero despertar en la otra persona con mi frase? ¿Qué quiero conseguir con ella? ¿Qué quiero comunicar? ¿Qué quiero esconder?... Una mínima frase puede contener mil maneras distintas y válidas de decirse. Elegir el “cómo” decir una frase es el final de un largo proceso y depende al cien por cien del “qué dices”, “a quién” se lo dices, “dónde” lo dices y “para qué” lo dices. 

Willian Layton

domingo, 2 de junio de 2013

304. Al viento


El destino es de aire.

sábado, 25 de mayo de 2013

303. Extraño optimismo

Hay muchas cosas por hacer y por decir y ellos lo saben, me refiero a los jóvenes que ya tuvieron su “movilidad exterior”, que suficientemente preparados, concienciados y todos los participios que queráis añadir, siguen apostando por estar aquí, entre los suyos, compartiendo ideas y trabajo casi por nada, intentando contruir y no destruir.

Todo va encaminado a, como muy bien dijo Carrillo, “hacer de España, nuevamente, el patio de su recreo”, (el nuevamente es mío). Como si todas las personas que trabajan y trabajaron por hacer de este lugar un país mejor y más libre no contaran para nada; incluso tienen la desfachatez de decir todo lo que tiene que cambiár, pero sólo cambia lo que les interesa. Sí, ya sé, la puñetera mayoría.

Bueno, pues a pesar de todo, hay un extraño optimismo. Hay vida más allá de esta tenebrosa situación y hay movimientos. Nuestra juventud no ha sido reprimida como la de todos los que han levantado el país de años de totalitalismo. Saben cómo son la mayoría de los trabajos que ofrecen fuera, están de vuelta, y quieren construir aquí, para ellos y para sus hijos, que por edades muchos tienen ya, y quieren que crezcan con su familia.

Pueden, con su mayoría, con sus “remember”, con el adoctrinamiento que vuelve, pensar que están ganando, dejémoslos.
No sé vosotros, pero yo seguiré aplaudiendo y apoyando ese “extraño optimismo” porque lo que no nos van a quitar son los ideales y las ganas de luchar por ellos.
Puede, incluso, que la casas se conviertan en colegios y universidades al paso que vamos, porque ni las leyes que quieran ir cambiando los sucesisvos ministros nos van a adocenar. 

Y que si nos vamos todos, ¿quién les va a plantar cara?

jueves, 16 de mayo de 2013

302. Tengo...

el agua recogida

tengo el verde

y un caracol cabreado que me mira.

sábado, 11 de mayo de 2013

301. La inmediatez

Tener fiebre te da otra perspectiva, es como si tu cuerpo, harto ya de dejarse guiar por tu mente, te dijera “para de una puñetera vez”. Y tú le haces caso, ahora es él quien manda y tú obedeces, sabes que si te rebelas será mucho peor. El tiempo se detiene y se densa dentro de ti. 
-¿Qué puedo hacer?

Hacer, hacer, hacer, como si estar siempre haciendo algo significara vivir a tope. A cada nueva pregunta la fiebre ataca para que tengas, por fin, que rendirte a lo evidente: descansa, te impone.

Así que nada de pantallas, -no si yo..., solo tengo un móvil antiguo, para llamar y punto, y, a veces, silenciado-, excepto una: la tele, ahora es cuando puedes darle un buen uso. Docus que te mecen y amodorran, pelis para todos los gustos, nada de actualidad, no te alterés o te subirá...

Qué importantes los dedos, y el mando de la tele, esa inmediatez de cambiar a tu gusto: ahora quiero esto y lo otro y lo de más allá.

Me gusta, ya no me gusta.

Disculpen, estoy como tonta, ¿será por la fiebre?

viernes, 3 de mayo de 2013

300. Tenerlo claro

Saber y no saber, ésta es la cuestión para el actor. Saber para no perderse en la escena, pero también, no saber para no repetirse, no saber para no mecanizar, para que el encuentro con el otro sea verdadero. 
Jorge Eines
 
¿Hay alguna circunstancia en la vida en la que tengamos claro cómo actuar? Seguro que si pensamos sobre ello la duda entra por algún resquicio aparentemente oculto.

Como actor, estás en el teatro, no en la calle ni en casa. Si llevas a escena la acción de la calle o del hogar, se parecerá mucho a lo que sucedería si colocas una estatua de tamaño natural encima de una columna: ya no parecería de tamaño natural.  
Constant Coquelin

Y qué decir de los nervios, dónde meterlos por más que intentes relajarte, cómo acercarte a ese umbral donde dejas de ser tú para ser otra persona.

Cuando el actor siente verdaderamente con intensidad todos los principios de la composición, éstos se transforman en su corazón y en su voluntad. Pero si el actor deja que su corazón sea mudo y su voluntad endeble, ¡sin duda el público no se sentirá cautivado por la armonía de la composición! 
Michael Chejov