Entramos, desde la puerta principal del
museo iba echando pestes de mí, “que si no había hecho nada por
conservar mi puesto en el trabajo, que si no la quería, que si la
agobiaba todo el tiempo”. Cuando me dejó hablar me defendí, le
dije que yo siempre había sido así, y que yo la
seguía queri...
No sé si me escuchó, iba lígera
hacia la exposición que quería ver, y yo la seguí sin tenerlas
todas conmigo.
En aquella sala todo era negro excepto
el haz de luz azul que partía de una pared. Ella dijo “voy a ver
qué hay detrás”, cortó el azul con su cuerpo y desapareció tras
él. Pasó un rato, y, cansado de esperar, palpé todas las paredes a
tientas buscándola, no sin antes advertirle al vigilante entrado en
años que me avisara si salía.
Nada, se había disuelto en lo oscuro,
como oscuro era ese interior suyo impenetrable y difícil de
contentar.
Cuando decidí irme de allí, la
claridad oscura de mi propia realidad me deslumbró. ¿Qué iba a ser de mí
sin su determinación?
Hace 555 días, 13 horas, 11 minutos,
55 segundos y sigo sin saber nada de ella.
Foto de una visita a la
exposición en el CAAC de Sevilla "Abstracción y movimiento".
http://www.caac.es/programa/absymov12/frame.htm