viernes, 25 de enero de 2013

286. La escucha activa

La diferencia entre escuchar y pretender que se escucha es enorme.
Una es fluida y la otra es rígida.
Una está viva y la otra disecada.

ESCUCHAR es tener la voluntad de dejar que la otra persona te cambie.
Alan Alda
Uno de los problemas que nos encontramos cuando improvisamos con otros es el de la falta de escucha al compañero. Se cae en el error de considerar que la responsabilidad de que la improvisación avance es sólo de uno mismo, y de esa manera se arruinan iniciativas brillantes de los otros porque nuestra concentración no está en ellos, sino en encontrar nosotros la “gran idea”. Se acude presto a nuestro ego y al reclamo de nuestro narcisismo, lo cual nos conduce, a veces, a considerar al compañero más como un rival que como un cómplice. Es preciso entender que el compañero y yo estamos en el mismo barco y si se hunde uno, se hunde el otro. Por tanto, lo mejor que podemos hacer es estimular la imaginación del otro concentrando en él toda nuestra atención y energía. Hacer progresar sus iniciativas desde la aceptación para, a partir de ahí, hacer nuestras propias aportaciones y juntos conseguir que avance la improvisación. 
Jesús Jara. “El Clown, un navegante de las emociones.
Imagen de la red: 
Jan švankmajer

24 comentarios:

Marta dijo...

Totalmente de acuerdo y es que cada vez veo más que no nos escuchan (O no escuchamos) a los demás. Parece que sólo nos importa lo que tengamos que decir nosotros sin importarnos lo que el otro nos quiere transmitir y sin importar si lo entendemos o no... que pena.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Estamos tan inmersos en nostros mismos que nos cuesta escuchar a los demás. Todo iría mejor con menos dosis de egoísmo, pues los otros tienen mucho que decir y enseñarnos.
Un beso, tocaya.

Índigo dijo...

Escuchar de verdad es compartir... con esa empatía de quien no solo ve sino quien mira, atiende, asiente, calla, deja que el otro, nutriéndose, nos nutra. Escuchar de verdad es crecer, en compañía. Besos, Isabel.

Myriam dijo...

¡Cuánta razón tiene este payaso!

Para estar receptivo hay que estar liviano de carga y no lleno ya sea de nuestro ego, como dice él, o de ruidos molestos.

Besos, Isabel, muy buen fin de semana.

ana dijo...

Unos consejos muy sabios para tener en cuenta, porque a veces nos oyen nada más y oímos en vez de poner atención a lo que nos dicen.

Besicos.

Índigo dijo...

Todas las imágenes son de la tumba de Chopin, en el Cementerio del Père Lachaise, en París. Besos y gracias, Isabel.

Nita dijo...

Pasé, y entré, me saludó con una sonrisa, y me decidí a quedarme!

Elvira dijo...

¡Qué bueno todo! Me llevo la frase de Alan Alda.

Besos

Josep Vilaplana dijo...

Hay que saber escuchar incluso cuando nadie nos dice nada (suelo pasar innumerables horas escuchando atentamente lo que nadie me dirá).

Un beso atento.

Anónimo dijo...

Opino que, erróneamente se cree que oir y escuchar tienen el mismo significado,pero hay que saber distinguir: escuchar es oir más interpretar.Mañana, lunes, lo comprobaremos en clase...Besitos AVE PEREGRINA

virgi dijo...

Lindo cuando escuchamos y hablamos a la par. Pero que difícil es conseguir ese nivel de comunicación.
Besos besos

Isabel Barceló Chico dijo...

Una reflexión muy buena. En general, los españoles estamos más preocupados por "meter una cuña nuestra" que por escuchar el argumento de los demás. Es un defecto de educación muy, muy grande. Besos, querida amiga.

Francesc Cornadó dijo...

Coincido contigo. Yo creo que hay que añadir la poca capacidad de concentración, resulta difícil encontrar personas, sobre todo jóvenes, que se detengan un momento para concentrarse en escuchar- -Para un poquito y escucha. NO SE COCENTRAN.
Salud
Francesc Cornadó

Aquí me quedaré... dijo...

No conozco al autor. Ya tengo el libro.

Me gusta más la palabra en castellano.
Te dejo una pregunta:
Cuando has colgado el texto ¿Los has hecho como Isa o como personaje?
Hay diferencia

Admito, sonriente, patada en la espinilla

Besos

Freia dijo...

Yo me cabreo a menudo conmigo precisamente por eso, por no escuchar.
No obstante, cuando lo consigo, cuando me sereno y estoy atenta a lo que el otro tiene que decirme, resulta impagable. Es absurdo que no lo hagamos más a menudo.

Un abrazo y un beso grandes.

PD No hay nada definitivo pero, a lo mejor, en un mes o así me paso por "su pueblo"

Maria Dolors dijo...

¡ Cuantas veces oímos sin escuchar...
demasiadas !

Feliz día.

Sue dijo...

Escuchar es difícil para muchas personas. Conozco a muy pocas que saben escuchar de verdad. Escuchar no es oír y, por supuesto, es dejar hablar sin pensar en lo que vas a decir para interpelar. Escuchar es escuchar. Hay que ser muy generoso y este país peca de egoísta en general.

Bs.

Isabel dijo...

Marta, tú lo has dicho, una pena porque escuchando se aprende más que hablando.
Besitos y buen viaje.

Isabel, tocaya, tienes toda la razón. Besos.

Índigo, me gusta mucho tu frase: escuchar es crecer en compañía.
Gracias por la aclaración de tus imágenes, y besos.

Myriam, la receptividad, ¡qué raras veces se encuentra!
Besos con una semana más, te deseo que la termines feliz.

Ana, de lo que dices vendrá el dicho: “como quien oye llover”.
Más besos para ti.

Isabel dijo...

Nita, bienvenida, esa sonrisa que viste la tengo ahora por tu visita. Vuelve siempre que quieras.

Elvira, no creo en la privatización de la palabra, puedes llevártela, además, ni es mía. Besos.

Josep, a mí me encantan las miradas, cuentan más de lo que creemos. Qué pena que aquí no nos veamos los ojos. Otro beso.

Ave, sabemos que escuchar es oír con atención, pero desgraciadamente no se practica o creemos que tenemos la exclusividad de la palabra, incluso, para no decir nada. Abrazos hasta la próxima.

Virgi, un buen diálogo es difícil hasta cuando lo escribimos, al menos a mí me lo parece.
Abrazos.

LA ZARZAMORA dijo...

Ponerse en la piel de alguien es extremadamente difícil.
Escuchar, muy poca gente lo hace, convencida de su propia razón y verdad.

Una lástima.

Besos, preciosa.

Isabel dijo...

Isabel, no sé si pasa sólo aquí, gritar sí, somos los que más y eso sirve aún menos.
Quiero encontrar hueco para ponerme al día que estoy atrasada con tus textos. Besos y gracias por pasar.

Francesc, me alegra coincidir, pero no creo sea exclusivo de los jóvenes. Hay mucho mayor que sólo habla para sí mismo/a.
Salud

Aquí, es más bonito payaso/a y más nuestro, dichosa manía de coger extranjerismos que tenemos.
Lo he colgado como la que le gusta escuchar y no la dejan, a veces, hablar cuando cree tiene algo que decir; ya ves, por pura revancha. En la espinilla, no sé, pero en la boca me la he imaginado muchas veces.
Abrazos.

Isabel dijo...

Freia, pues si habla como cuenta en su blog, debe ser un placer oírla. Y, avise, señora mía, para preparar el oído.
Abrazos.

Maria Dolors, es tan cierto como que nos vamos a morir creyendo que tenemos todavía algo que decir, jejeje...
Besos y mis buenos deseos también para ti.

Sue, sí, hay una diferencia porque oír es sólo percibir sonidos y escuchar algo que no nos interesa requiere de eso: generosidad. Besos, guapa.

Paz Juan dijo...

Lo haré, descuide, querida costurera.

Anónimo dijo...

Escuchar. Oir. Atención, Ver , Mirar y cuando llega la palabra, todo es una explosión del ser humano