domingo, 17 de febrero de 2013

289. Cáscaras

Cuando pelo ajos me imagino que estoy desechando toda la cáscara y basura que nos envuelve desde... ¿cuándo?
Y que estoy dejando las cabezas políticas de este país limpias y preparadas para una nueva era donde trabajen pensando en el bien común y no en el provecho propio.
-¡Qué aquí hay dientes podridos! ¿Qué hacemos?
-Esos sin aprovechar ni lavar la cara, directamente a la basura.
 

20 comentarios:

Myriam dijo...

Muy buena política la tuya, ojalá se pudiera llevar a la realidad....

Isabel, mucho ánimo.
Las cosas es evidente que tienen que cambiar.

Besos

Elvira dijo...

Directo, sin dudarlo ni un minuto. Besos

Índigo dijo...

Claro que sí. Las cáscaras inservibles, a la basura. Tenemos que hacerlos cambiar u obligarlos a marcharse. Impresentables es poco. Luchemos...

Darío dijo...

Y cuánto cuesta pelar ajos!!!

Loam dijo...

Magnífica metáfora. ¿A que va a ser verdad que el ajo sano ahuyenta al chupóptero?

Reyes dijo...

Lo malo es que te quedarías sin ajos.
Coño,es que son todos malos!!!
...
Besillo.

Marta dijo...

Pocos buenos te quedarán en las manos, Isabel...

En fin, un besito

LA ZARZAMORA dijo...

Ainsss...

Lo peor de todo, es que repiten...

;-)

Sonrío.
Hemos de saber pararlos, y dejar de condimentar cada plato que hagamos, con este ingrediente, que no sabe dimitir en nuestro sistema digestivo.

Un beso, Isabel.

Isabel Barceló Chico dijo...

Suscribo tu limpieza y tus palabras. Las cabezas podridas ¡a la basura! Un abrazo muy fuerte.

Anónimo dijo...

Creo que se llenarían todos los contenedores de tantas cabezas podridas, si quedara algún retén distraído por ahí que organizara una huelga de basuras... entonces sería el momento de que echáramos mano a la obra para la limpieza.
Las fotos muy lindas. Un millón de besitos.Ave peregrina.

giovanni dijo...

Trabajar para el bien común, por qué les cuesta tanto? Por mala educación, malas costumbres. O será que haya una mala selección de los políticos? Quien quiere ser político?

Me encantan los ajos! Y son muy sanos.

Besos

Josep Vilaplana dijo...

Déjame que salga en defensa de los ajos: son saludables y los revisten dos cualidades nada despreciables: humildad y carácter. Prefiero pensar que esa gentuza nada tiene que ver con los ajos, más bien son ostras de pésima calidad expuestas al sol durante algunas horas. Solo con verlas, el baño se vuelve un destino urgente e inevitable.

Esa gente son bacterias capaces de descomponer el más saludable intestino.

Anónimo dijo...

Qué bueno el simil, Mallencita. Estoy contigo. Quiero empujar a la basura a tanta mediocridad, a tanto malo que nos tienen robada la ilusión. Me duele. Hasta saltar lágrimas a veces. La UVA

Isabel dijo...

No, si yo ánimo tengo mucho, tanto como indignación para no rendirme, y esto cambiará, seguro. Gracias y besos, Myriam.

¿Sí, Elvira? Que así te lo parezca me encanta. Más besos para ti.

Pues venga, Indigo, todos a una, sólo así conseguiremos algo. Abrazos.

¡Qué va, Darío! A mí nada y sin darles golpes, será que pelo muchos y no se me resisten.

Loam, mi madre los ponía en la ventana del pueblo para auyentarlos y funcionaba. Gracias por tus palabras.

Isabel dijo...

Reyes, no me quedé sin ajos porque los toqué al comprarlos, pero algunos sí estaban oscuros de tanto chupar la sangre a los demás. Abrazo.

Marta, yo soy confiada por naturaleza y, a pesar de mis enfados con lo que ocurre, creo que no todo está corrupto ni perdido, y que si estamos unidos haremos que resurja el sentido común. Besitos.

Zarzamora, ahí has dado en el clavo, los viejos por sabios y los nuevos, bueno, ahora que va a haber poco dinero veremos a ver quien se ofrece, jejeje, y es que las bicocas también se acaban.
Abrazos

Isabel, es inevitable y ojalá sirva para hacer limpieza y sacudir también las alfombras. También te abrazo de vuelta.

Isabel dijo...

Ave, sí, porque a pesar de que las cáscaras están vacías y pesan poco ocupan bastante. Me alegra te gusten, esta vez las hizo Manolo y los ajos eran para unas migas. Besos de buen viaje.

Giovanni, a mí también me gustan pero guisados, crudos me repiten, y tienes razón, como Josep, en que son muy sanos.
Trabajar para el bien común requiere muchas cosas, tú apuntas dos muy importantes, yo añadiría ideales y poco apego al dinero, éste todo lo corrompe. Puede que ahora que hay menos de donde rascar sobresalgan otros valores y se presenten otros políticos mejores, los de ahora no merecen nuestra confianza. Más besos.

Josep, yo te dejo con mucho gusto que salgas en su defensa pero no los refriegues por la mañana a la tostá, pordios.
No tengo yo tanto manejo con las ostras, pero suscribo todito lo que dices que te ha salido de lujo. Mil gracias por tu aportación a mi limpieza y un montón de besos.

Uva, vaya las dos: una Ave y la otra Uva, ya que estamos os deseo buen viaje, cada una a su manera.
No sabes lo que me alegra tu ayuda para tirar estas cáscaras, pero no te consiento que te me desmejores, esa ilusión arriba, niña, yastabien. Abrazos.


NáN dijo...

Excelente elección de la metáfora, pues todos sabemos que los humildes ajos ahuyentan a los vampiros.

Que sea verdad, por favor. Que al menos esto sea verdad y podamos lanzar dientes de ajo a los polis para que se aparten y atrapemos s los banqueros.

Isabel dijo...

Pues yo creo que una buena cabeza de ajos morados lanzada con tino puede hacer hasta pupita.

Sta la cosa mufea querido Nano, pero resistiremos.

Abrazo

Myriam dijo...

Que buena terapia.....

Emi dijo...

Me gustan mucho tus comentarios. Gracias por hacerme sonreir.
Saludos.