jueves, 27 de marzo de 2008

21. El relato microscópico

...y que un libro pueda reducirse a la mano de una hormiga porque puede amplificarlo la idea y hacerlo el universo.

Juan R. Jiménez


AMENAZA

Anuris corría velozmente por el desierto. Hacia días que huía de su país, Guinea, y de un dictador, Nguema.

De pronto se paró. Se sentía agotada. Puso las manos sobre sus rodillas. Respiraba con dificultad.

En el mar de arena se escuchó una voz. El sonido venía del agua.

-¿De qué huyes Anuris?

-De ti, -contestó.

-No corras más, me llevas dentro y en breve NACERÉ.

miércoles, 12 de marzo de 2008

20. Como una gota de agua, ese es nuestro tiempo.


Durante toda su vida Thoreau predicó y practicó la necesidad de hacer ahora lo que es más importante para cada ser humano.

A los jóvenes que querían ser escritores pero que contemporizaban, esperando una inspiración o diciéndose que no tenían tiempo a causa de los estudios o trabajo, él les ordenaba ir ahora a la habitación y empezar a escribir.

Pensar un poco en el futuro es correcto. Pero “mejorar el momento presente” exclamaba, y añadía: “estamos vivos ahora”. Y comentaba con disgusto: “reúnen tesoros que las polillas y el óxido roerán y los ladrones robarán”.

Como una gota de agua. El tiempo en que está posada, es el ahora que tenemos.

Si te sientes infeliz ahora toma alguna medida ahora, porque sólo existes en la secuencia de los ahoras”.

Eso decía, entre otras cosas, Thoreau.

martes, 4 de marzo de 2008

19. Buenas noches y buena suerte.

Plutarco, en este pequeño librito, dice: “un Estado que no produzca envidia, celo o rivalidad, pasiones que son las más capaces de engendrar la enemistad, hasta ahora no ha existido”.

A los antiguos le bastaba con no ser atacados por animales extraños y fieros, y éste era el fin para aquellos en sus luchas contra los animales salvajes.

Ahora los ataques siguen existiendo, aunque de otro modo. Me refiero a los verbales.

Sin embargo, bienvenidos sean los debates políticos. Ellos dan la oportunidad al ojo crítico de cada espectador, situado comodamente delante de la pantalla de su televisor, de escudriñar una mirada, una actitud...

Por muy preparados, acordados y atados que estén, al final cada uno se muestra como es; un gesto, una frase, el contenido de la misma, nos da esa actitud que el hablante tiene sobre lo que cree y lo que quiere demostrar.

Ahora que se han acabado los debates es bueno sacar conclusiones. Los protagonistas de los mismos están indefensos. Dejan de ser el centro de atención y esperan nuestra opinión, nuestra decisión que los coloque donde pretenden.

Nos han atiborrado de promesas. Nunca había escuchado a la derecha tantas promesas sociales sin acompañarlas de esa convicción que emana de unas creencias.

El lider socialista, analizando la media de los dos debates, mostró su actitud, su talante y -citando de nuevo a Plutarco- “mantuvo la calma ante un enemigo que nos injuria” y se comprometió con sus propuestas de futuro para un tiempo que viene cargado de problemas e incertidumbres que afrontar.

No sé si estos debates, parciales, al no estar representados los demás partidos, cambiaran el voto a favor de uno u otro. El mío no, siempre me he sentido de izquierda y siempre la he votado. Votar es mi derecho, pero también es mi oportunidad de elegir a quien quiero que gobierne estos cuatro años y es ahora cuando cuenta mi opinión.

El personaje de otro libro, “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, Montag, al despedirse del viejo profesor Faber le dice:

-Buenas noches profesor.

Y el profesor Faber le contesta, a sabiendas de que Montag se ha de enfrentar con el catastrofismo y la fatalidad.

-No, buenas noches, no. Estaré con usted el resto de la noche, como un insecto que le hostigará el oído cuando me necesite. Pero de todos modos, buenas noches y buena suerte.

martes, 26 de febrero de 2008

18. Género epistolar


Queridas niñas:

Os imagino felices. Hoy es un día para celebrar que, a partir del día 9 de Marzo, comenzará otro tiempo para vosotras. ¿Quizás un nuevo matriarcado?.

Vemos en distintos diccionarios varias interpretaciones sobre esta palabra. El Espasa: época y sistema de organización social primitivos, basados principalmente en la primacía del parentesco por línea materna. El Larousse dice: sistema social en el que predomina la autoridad de la mujer, de la madre. Y María Moliner nos aclara: organización social o familiar basada en la superioridad de la influencia o autoridad de la madre.

Esto sólo para que lo tengáis claro queridas niñas.

A partir de ahora seréis el centro de atención en el seno de la familia tradicional que os mantendrá, como sólo ella sabe hacer, entre algodones y disciplina. Si además, queridas niñas, os toca en suerte una familia con posibilidades..., pero ¿qué digo?, si a partir de ahora todas las familias tendrán posibles. Como os decía, con esa educación refinada podréis acceder, no sólo a ejercer la autoridad en la familia que creéis, sino a ocupar todos los cargos públicos importantes.

¿Os lo imagináis queridas niñas? Esto va a ser un mundo feliz. Sí, ya sé lo que os preocupa: que los políticos no se quieren. Eso no supone ningún problema porque sólo les ocurre a los que no creen en Dios.

Y por último, desearos que seáis buenas, buenísimas.

Con mucho cariño de la niña mala.

viernes, 22 de febrero de 2008

17. Las ciudades invisibles

"Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos. Mi libro -dice Italo Calvino- se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices..."

Variación sobre un texto.


Lo que hace a Argia diferente de las otras ciudades es que en vez de aire tiene vino.

El vino cubre completamente las calles, las habitaciones están repletas de barriles, sobre las escaleras se posa la uva que las personas estrujan mientras suben y bajan; encima de los tejados serpentean las parras y allí nace el fruto a la luz de la luna.

Si los habitantes pueden andar por la ciudad, por su propio pie, no lo sabemos. Pero estamos seguros de que terminan a gatas y a veces; les conviene quedarse quietos y tendidos, para superar la embriaguez.

Hay quien dice que, en Argia, no se trabaja nunca y no queda sino creerlo. Los lugares están desiertos. De noche, pegando el oído al suelo, se pueden escuchar las historias más maravillosas jamás contadas. Mientras, los artesanos del lugar, construyen los barriles donde guardarán, durante años, un vino de excelente aroma y sabor. Éste será exportado a otros rincones del mundo donde añoran la felicidad.

PROPUESTA.

Este texto pertenece al libro "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino. Quien quiera poner a prueba su creatividad puede cambiar el texto escrito en rojo por otro.

Si se le inyecta un poco de imaginación podremos completar los párrafos de este maestro de la narrativa contemporánea.


domingo, 17 de febrero de 2008

16. Entre tú y yo

Entre todas las cosas
entre todas las horas
hay un poco de espacio
donde nos buscamos

donde

yo soy tú
los demás son yo
tú eres los demás
tú eres yo
los demás son tú
yo soy los demás

entre todo eso...
R A M

domingo, 10 de febrero de 2008

15. El sonido inaudible


"Muchas personas creen erroneamente que los acontecimientos orgánicos fundamentales sólo se producen desde las rodillas para arriba".
Juan José Millás "No mires debajo de la cama"

-¿De donde viene esa música? –le dice el pie grande al pequeño.

-No puede ser que la escuches, eres humano.

-¡Ah sí! y ¿tú qué eres?

-Yo fui una sirena.

-Querrás decir un delfín, éstos y los murciélagos está comprobado que captan los ultrasonidos.

-¡Y tú lo escuchas!. Está claro, eras un murciélago, por eso me chupas la sangre, ja, ja, ja.

martes, 22 de enero de 2008

14. Las discontinuidades II

Así he titulado estas dos entradas porque, a mi entender, es ahí, en esas discontinuidades, donde podemos encontrar estas conexiones silenciosas de las que John Berger nos habla en este libro, "Otra manera de contar", en el que explica su intención de narrar con la fotografía. Unas maravillosas fotografías arrancadas de la vida, para contarnos eso mismo: la vida. Y lo hace de manera conjunta con Jean Mohr que escribe sobre sus experiencias como fotógrafo.

Algo de lo que John Berger dice sobre la forma narrativa fotográfica:

Una fotografía detiene el flujo del tiempo en que una vez existió el suceso fotografiado. Todas las fotografías son del pasado, no obstante, en ellas, un instante del pasado queda detenido de tal modo que, a diferencia de un pasado vivido, no puede nunca conducir al presente”.

Una fotografía aísla las apariencias de un instante inconexo”.

Todas las fotografías son ambiguas; han sido arrancadas de una continuidad. Si el evento es un suceso público, esa continuidad es historia; si es personal, la continuidad, que ha sido rota, es historia de una vida. Incluso un simple paisaje rompe una continuidad: la de la luz y el tiempo”.

“Por lo general, la ambigüedad de las fotografías expuestas al público queda oculta detrás de las palabras que explican, más o menos sinceramente, los sucesos fotografiados”.

“Los reportajes gráficos son el testimonio de un testigo presencial más que de una historia, y es por eso, por lo que tienen que depender de las palabras para poder superar la inevitable ambigüedad de las imágenes”.

“Si existe una forma narrativa intrínseca a la fotografía fija, esta buscará lo que sucedió, como ocurre con los recuerdos o reflexiones. Una fotografía es más simple que la mayoría de nuestros recuerdos, su campo es más limitado”.

“Supongamos que se pretende narrar con la fotografía ordenando un grupo de ellas elegidas entre los millones que existen, de modo que ese orden hable de experiencia.
Las discontinuidades dentro de ese orden serán mucho más evidentes que las que se dan en una historia verbal. Por lo que parece, no habrá historia.
Y sin embargo, contar una historia, implica precisamente un acuerdo sobre las discontinuidades que permite al oyente “entrar en la narración” y formar parte de su sujeto pensante. La relación esencial entre narrador, oyente (espectador) y protagonista(s) todavía es posible con una ordenación de las fotografías. Solamente son sus roles –cree J. Berger-, relacionados entre sí, los que se modifican, no su relación esencial.
El espectador (oyente) se vuelve más activo porque las suposiciones subyacentes a las discontinuidades (lo no hablado reduce la distancia entre ellas) tienen un mayor alcance.
El narrador se hace menos presente, menos insistente, porque ya no emplea palabras propias; habla a través de citas (la fotografía cita más que traduce), a través de la elección y colocación de las fotografías.
La/el protagonista se vuelve omnipresente y por tanto invisible; su presencia se pone de manifiesto en cada nueva relación. Podría decirse que queda definida por el modo como lleva puesto el mundo, ese mundo sobre el que las fotografías proporcionan información.
Si a pesar de estos cambios de rol, todavía queda la unión, la amalgama del sujeto pensante, aún se puede hablar de una forma narrativa.
Toda forma narrativa sitúa al sujeto pensante de modo diferente.
La forma épica le coloca frente a la suerte, al destino. La forma narrativa fotográfica le coloca frente a la tarea de la memoria: la tarea de reanudar continuamente una vida vivida en el mundo.

miércoles, 9 de enero de 2008

13. Las discontinuidades I

Volvamos al cuento tradicional, nos dice John Berger en este libro para introducirnos en la forma narrativa fotográfica.

El perro salió del bosque es una declaración simple. Cuando esa frase continúa con El hombre dejó la puerta abierta, la posibilidad de una narración ha comenzado. Si el tiempo de la segunda frase se convierte en El hombre había dejado la puerta abierta, la posibilidad se vuelve casi una promesa. Toda narración propone un acuerdo entre las relaciones, no declaradas, pero asumidas, existentes entre los sucesos.

Ninguna historia es como un vehículo de ruedas cuyo contacto con la carretera es continuo. Las historias caminan, como los animales o los hombres. Y sus pasos no se hallan sólo entre los sucesos narrados, sino entre cada frase, algunas veces cada palabra. Cada paso es una zancada sobre algo no dicho.

Todas las historias son discontinuas y están basadas en un acuerdo tácito sobre lo que no se dice, sobre lo que une las discontinuidades. Entonces surge la pregunta: ¿Quién llega a ese acuerdo con quién?. Uno se siente tentado a contestar: el narrador y el oyente. Sin embargo, ni el narrador ni el oyente se encuentran en el centro de la historia: están en su periferia. Aquellos de los que habla la historia están en el centro. Es entre sus actos y atributos y reacciones donde va a estableciéndose la conexión no declarada.

La historia confiere autoridad a su personajes, a la experiencia anterior del oyente y a las palabras del narrador. Y es la autoridad de todo ello unido lo que hace que la acción de la historia –lo que sucede en ella- sea merecedora de la acción de contarla y viceversa.

Las discontinuidades de la historia y el tácito acuerdo subyacente a ellas unen al narrador, al oyente y a los protagonistas en una amalgama. Una amalgama a la que llamaría sujeto pensante de la historia.

Una historia no es simplemente un ejercicio de empatía. Tampoco es un lugar de encuentro para los protagonistas, el oyente y el narrador. Contar un cuento es un proceso único que funde esas tres categorías en una. Y, finalmente, lo que las funde, dentro del proceso, son las discontinuidades, las conexiones silenciosas, acordadas en común.

viernes, 4 de enero de 2008

12. Afilar el hacha antes de cortar el árbol


Eso decía una de mis escritoras preferidas C. Martín Gaite, como también: “Lo importante es querer decir algo y querer decirlo bien, para un buen narrador el acento está puesto en esta cuestión, y atendiendo a ella es cuando hace lo que debe.

En literatura lo que está bien contado es lo que vale, lo que es verdad. Las palabras que saben crear ese campo mágico de relación, entretejerse con propiedad, crean el amor mismo.

La narración es una exigencia. Si no cuentas las cosas, forman montoneras. Es como entrar en un cuarto donde todo está patas arriba y empezar a doblar historias, y meterlas en sus estantes correspondientes, luego ya se puede respirar y el ocio de tomar el sol en una butaca es armonioso”.

Estos días son días de trabajo doméstico, de celebraciones, de encuentros, pero también de lecturas y relecturas. Es de ellas de donde extraemos la esencia, donde nos identificamos, donde alimentamos el pensamiento para escribir, porque escribir es haber memorizado con los ojos la vida y la vida también está en los buenos libros.

viernes, 14 de diciembre de 2007

11.Para estar informado con fundamento.


Sin necesidad de mucho esfuerzo, sin leer siquiera, las viñetas satíricas de El Roto te muestran lo que pasa en este, nuestro único mundo..., por ahora.

El Roto, seudónimo del veterano y genial autor Andrés Rábago (Madrid, 1947) ha presentado en Madrid el segundo volumen de su Vocabulario Figurado (Círculo de Lectores). En las más de 170 viñetas el tono descarnado es el denominador común de las críticas del autor contra el nacionalismo, el terrorismo, la religión y el capitalismo descontrolado.

Le tocó empezar su carrera bajo el franquismo. En esa época usaba el seudónimo de “Ops”, que fue coexistiendo con el actual. Su forma de ver la realidad y su forma de hacer, lo expresa en su obra, pero también en sus respuestas en distintas entrevistas a los medios.

"-Un dibujo no abarca más que un fragmento pequeño de las cosas, un fragmento caracterizado, modificado, un ángulo visible. El trabajo de la sátira no es equilibrado, es deformante. Las imágenes o las ideas no deben ser contradictorias, tienen que tener una idea común.

-Lo que acabo de pensar nunca lo dibujo al surgir, espero un tiempo; luego, busco la imagen apropiada y la situación en la que esa idea pensada pueda encajar. Así la voy desbastando hasta dejarla en su expresividad máxima con el mínimo de palabras.

-Me dejo llevar por mi intuición, por cosas que me interesa decir, nunca sigo los temas políticos de actualidad, trato temas de mediano plazo, de largo plazo, problemas que sé que van a estar ahí cierto tiempo.

-No me interesan los personajes públicos: ya tienen sus vehículos y dicen lo que piensan. Soy una persona bastante solitaria, lo que procuro es tener mucho silencio alrededor. No tengo televisión, apenas oigo la radio, mantengo en mi entorno un silencio que me permite escuchar lo que está en el aire. Sería algo así como guardar silencio para poder oír.

-La actualidad es como el mar, en la superficie está el oleaje, el mero vaivén, pero por debajo van las corrientes profundas, las que a mí me interesan más.

-Más que formar opinión yo creo que expreso opinión. Me parece útil ayudar a que la opinión que ya está formada en una persona cristalice y tome forma. No estás formando opinión, estás ayudando a que salga a la luz.

-La realidad es tan aberrante que, por sí misma, se convierte en sátira con todo lo que está pasando.

-La mentira y el dinero se han convertido en lenguajes universales. Sólo soy el amanuense de una forma de pensar que está ahí. Pero yo, por mí mismo, probablemente no existo”.

Tuve la ocasión de ver en Sevilla, hace unos meses, la exposición itinerante de “El chaparrón”, donde sus viñetas muestras los problemas que afectan al medio ambiente. Realmente geniales.

martes, 11 de diciembre de 2007

10. Una película de miedo

Después de un viaje intensivo, vuelvo con un catarro también intensivo y busco distraerlo con algo de cine. No es mi género favorito, aunque me gustó "El resplandor" de S. Kubrick, la que más miedo me ha dado. Después me encogí en la butaca con los "Aliens", mezcla de terror y ciencia-ficción.

El bosque es una fábula sobre el poder que puede tener el miedo para una sociedad. De entrada se muestra una atmósfera apacible mecida en una banda sonora atrayente que, poco a poco, se va transformando y aflorando todo ese temor, ese miedo a lo desconocido y al progreso. Pero su joven director: M. Night. Shyamalan nos muestra también la valentía de la mano de una chica...

No obstante, es para preguntarse ¿qué hay en este género para que busquemos pasar un mal rato?, ¿el miedo?

Busco y leo sobre el tema:
“el miedo nos hace sentir vivos, la adrenalina que genera tensa nuestros músculos, agita la respiración y acelera el corazón. Estos estímulos nos permiten vivir la intensidad de la sensación sin necesidad de salir corriendo ni hacer frente a un peligro y tener que luchar contra él”.

Es el miedo sin esfuerzo, ese miedo fácil, controlado, ese miedo no real que hace que salgamos de la oscuridad de la sala de proyección y podamos instalarnos de nuevo en la comodidad de nuestro sofá mientras otros miedos se van instaurando en nuestra vida cotidiana.

Como por ejemplo el miedo a volar y no hablo del miedo de ir en avión, sino el que se genera en los aeropuertos.
Vistos desde arriba parecemos verdaderos zombis, atravesando despacito las hileras laberínticas de los controles.

Cuando ya sólo te queda por enseñar las tripas, te vistes deprisa y vas hacia la puerta con alegría, deseosa de ver por fin... Londres y dedicarte al turismo. Pero es justo allí, en la puerta, donde te topas con un joven humano de grandes músculos rodeado en sus pectorales de correas y cargado con su metralleta, le miras, muestra un rostro tenso y piensas: ¿podrá poner cara de ternura cuando mire a su hijo?