martes, 11 de agosto de 2009

89. ¿Cómo te gusta leer?



A mí tendida en el sofá, con los pies en alto y apoyados en el respaldo.

Este verano llevo las uñas de color rojo ciruela, regalo de una amiga.

Así, cuando leo una frase que me gusta, levanto la vista del libro y mientras mastico la frase, admiro su color y saboreo su acidez o su dulzor.

martes, 4 de agosto de 2009

88. Caramel


Esta mirada es la de la directora libanesa Nadine Labaki y su primer filme, Caramel, en tono de tragicomedia, es la historia de cinco mujeres en torno a un salón de belleza de Beirut. El título se refiere al método más utilizado en su país para depilarse, una mezcla de agua, zumo de limón y azúcar que, después de hervir y convertirse en caramelo, se deja enfriar en mesas de mármol antes de aplicarla en las clientas.

"He crecido con todo ese ritual: mi madre, sus amigas, mis primas, las vecinas... Las recuerdo en la cocina de casa preparando la pasta, y mi hermana pequeña y yo espiándolas de niñas, deseando ser lo suficientemente mayores como para iniciarnos en aquellas reuniones. Por supuesto también están los métodos modernos: cera, láser... Pero gana en popularidad la depilación con caramelo. Por eso el aroma de un salón de belleza tradicional libanés es dulzón. Relajante, reconfortante e hipnotizador”.

Visto así podría parecer otro filme de mujeres o hecho para mujeres, sin embargo, no retrata un universo cerrado. Muy al contrario. Muestra cómo se puede hacer buen cine con poco presupuesto, con actrices debutantes, y hablarnos con naturalidad, casi sin decir, sobre: solidaridad, homosexualidad, seducción, deseo, generosidad, sensualidad, infidelidad, senilidad, tradición y todo regado con un fino sentido del humor.

La misma Labaki dirige, actúa y contrata intérpretes neófitas. Muchos riesgos para una primera película. "Desde cría he soñado con crear mundos que no tuvieran nada que ver con mi propia realidad, mi rutina vital. Rodar una película que no hable de la guerra ha sido intencionado, quería mostrar una realidad de Líbano que no se conoce tanto. Un salón de belleza es una isla de libertad. Esos locales me fascinan tanto a mí como a los hombres, que desean curiosear tras sus puertas: les hacen imaginar cosas. Para las mujeres, en cambio, son un sitio de esperanza. Salen de allí con mucha más confianza en sí mismas, más bellas. Puede parecer superficial, pero es muy importante”.

Hay ciudades viejas, pueblos viejos, casas viejas que parecen que van a caerse como las letras de algunos rótulos. Y es ahí, dentro de ese decorado caduco, donde la vida late con más fuerza, donde las historias están mejor contadas como ocurre en Caramel: sensual, sincera y sabia.

Y luego está la banda sonora, otro personaje más, -me enamoré tanto de la partitura, que acabé casada con su creador Khaled Mouzanar- dice Nadine con esa mirada...

viernes, 31 de julio de 2009

87. Es allí donde voy


No me pregunten el sitio, o mejor sí, voy a leer o releer a Clarice Lispector.

“Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espada magia: es allí donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí donde voy. ¿O no voy?. Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas”.
Es allí donde voy de, Silencio.


“Tal vez ése haya sido el esfuerzo más grande de mi vida: para comprender mi no-inteligencia, mi sentimiento, me vi obligada a volverme inteligente. (Usamos la inteligencia para entender la no-inteligencia. Pero después el instrumento –el intelecto- por vicio del juego sigue usándose y no podemos coger las cosas con las manos limpias, directamente de la fuente)”.
El uso del intelecto de, Aprendiendo a vivir.

lunes, 27 de julio de 2009

86. Atranquijos

-¡Niñas, dejad de decir atranquijos! -nos reñía mi abuela, cuando jugábamos a decir palabras sin significado, precisamente con ésta que tampoco lo tiene en el diccionario.

Shloryme – sharc – sardagi – biling – tedly – mersayun – distu – acrin – polest – triscro – pettr – brebac – hucinef – dedit – waygspu – misculc – sureom – nert – tostro – mentu – hoanonki – odoni – porimori – aldicest – ablemeg – nutere – quivest – dedrawi – dulnerin – ingumin – bighteo – oraryods – dirogo – curia…

Éstas que parecen atranquijos, son las palabras que salen para su verificación cuando hacemos comentarios en algunos blogs, con el fin de reducir los no deseados. Hace días que las anoto, y me pregunto y os pregunto para qué este martirio, para mí leve porque me acuerdo siempre de mi abuela, si podemos suprimirlos.

A veces se cuela una palabra con significado como la última que me salió al opinar:
Curia: f. Tribunal eclesiástico...

Os confieso que me dio más miedo que todos los atranquijos del mundo.

viernes, 17 de julio de 2009

85. Parole



Quiero que tus palabras habiten en mí como bacterias

déjame notar sus latidos en la punta de mi lengua

toma mi pulso y espera.

viernes, 10 de julio de 2009

84. Seis palabras

El recuerdo de Félix fue breve como su vida entre nosotros. No podía dar crédito, su figura larga, el frío glacial que le envolvía metido en aquella caja improvisada y todos hablando sobre su trágico final, no me producía ningún dolor. Yo le temía, era dañino, no conocía su vida pasada y, a veces, daba a entender por su soltura y rapidez que tenía mucha experiencia a pesar de su juventud.

Estos pensamientos y la alegría de su desaparición me ocupaban, cuando a lo lejos divisé a mi hija que se soltaba de la mano de su padre y se dirigía a mí corriendo.

-Mamá, mamá, ¿sabes cómo murió Félix? Yo estaba en el parque jugando agachada y por detrás algo gordo que pesaba mucho me tiró al suelo, entonces Félix de un salto lo apartó. ¡Mamá! –sollozaba- ¡un perro enorme lo destrozó mientras Silvia tiraba de mí!
El final de nuestro gato no pudo ser más sorprendente para mí. Ahora lo echo de menos.

Dedicado a Sol.

domingo, 5 de julio de 2009

83. Toneladas de hierro

Tolerado, pasajero, ajeno, también estaba él, impotente y absurdamente móvil, como un insecto oscuro que agitara patas y antenas en el aire de leyendas, de peripecias marítimas, de labores desvanecidas, de invierno.
Al fin todo se pudre, todo cría cáscara y hay que tirarlo o venderlo.


...y el barco gris, sucio, alijado, con nombre de mujer descendió del río y vino a echar anclas frente al astillero.

Juan Carlos Onetti, El Astillero

domingo, 28 de junio de 2009

domingo, 21 de junio de 2009

81. Libres parpadeos

¿Sabes cómo ocurrió?

Con un movimiento incontrolado de mi párpado derecho. Leía, sentada en mi butaca, cuando lo noté. Me levanté y me miré en el espejo del cuarto de baño.

Era curioso ver cómo tu párpado, sin que tú hicieras nada, parpadeaba a su aire como si hubiera decidido separarse de ti, cansado de proteger tu ojo cada vez más rojo. Con las pestañas danzando a modo de abanico me dijo: ahí te quedas y, ante mi asombro, se fue volando. Fue un contagio tan veloz como su marcha.

Si tus ojos desnudos te permiten echar una ojeada al cielo, puedes contemplar millones de párpados en desbandada. No quisieron seguir protegiendo nuestros ojos de tanta injusticia y maldad.

Y ahora, ¿qué?

lunes, 15 de junio de 2009

80. La soledad de los parques

Los parques, solitarios por el calor ambiental, alfombran sus caminos para que paseemos.

Las flores, abiertas al sol, nos dicen: no dejéis de mirarnos o moriremos.

miércoles, 10 de junio de 2009

79. Narciso

"Metamorfosis de Narciso", de Dalí

El viaje se hacía interminable, tenía que llegar a su destino a la hora prevista. Comenzó a nevar; era de noche, pero había luna llena y podía divisar a un lado y a otro las montañas cubiertas de nieve. El parabrisas giraba una y otra vez. Todo su cuerpo estaba en tensión agarrado al volante.

Creía que no iba a llegar nunca, pero allí estaba. Serían las seis de la mañana cuando se sentó exhausto en un sillón de piel negra. Enfrente del sillón unas cortinas de color naranja se abrían y cerraban cada quince minutos.
Al abrirse, dejaban al descubierto otra sala con un féretro cerrado. La tapa era de cristal. Narciso se acercó para ver su rostro, ¡era él mismo!

Aturdido se echó hacia atrás chocando con alguien que le dijo.
-Narci, ya es la hora. Tío te has quedado dormido y no quería despertarte, me daba cosa; oye, ¿seguro que quieres hacer esto? Tienes mala cara.
Una puerta a su espalda se abrió y se vio rodeado de una multitud en una iglesia.

Su novia lo esperaba al fondo.

viernes, 5 de junio de 2009

78. De A para X

Una historia en cartas y el libro que leo: palabras exquisitas de un mundo real.


Son esas palabras que al leerlas te dicen tanto que te dejan sin respiración, como suspendida y mirando por encima del libro sin ver nada, sólo para que su efecto no desaparezca.

Son esas palabras que retratan lo cotidiano, pero que, escritas de la mano de un observador que las fija, éstas vuelan del papel para atravesar tu pupila y llegar directamente al cerebro.


"Éste es un libro de una ira controlada, esculpido con el cincel de la ternura y una aguda visión política. Berger escribe con profundidad y precisión acerca de la libertad, la esperanza, el poder y el amor, y el terrible anhelo que nos invade cuando nos arrebatan al ser amado".

Arundhati Roy