domingo, 1 de enero de 2017

428. Casa de muñecas


De las cosas bien hechas, a veces, sólo nos percatamos a compararlas. Pero en especial por la sensación de facilidad y de comodidad que desprenden. Se cuelan en nuestro interior como un buen vino. Con su aparente sencillez y suavidad nos conquistan.

Quise terminar el año con cine y hoy quiero empezarlo con un buen libro como preámbulo de los que han de venir.
Mis primeros pasos en internet fueron escribiendo en dos revistas, una sobre la mujer y otra sobre literatura. En esta última, en uno de los artículos hablaba de la difícil tarea de la traducción y lo que admiraba a las traductoras/es.

Este es un libro especial por dos motivos: primero porque lo es la traducción que hace Cristina Gómez Baggethum del noruego, idioma de su autor Henrik Ibsen.
Segundo porque “Casa de muñecas”, obra que conocía y vi en teatro hace bastantes años me gusta mucho. Aún recuerdo el impacto que me produjo su protagonista, Nora; yo era muy joven, y sus palabras fueron tan clarificadoras para mí... ¡no tenía idea de tantas cosas!
Y lo más asombroso, su autor, un hombre que podía ser muy bien de nuestro tiempo porque el problema de fondo que trata persiste y no hay que llevarlo al terreno feminista como se ha hecho simplificándolo, sino al de los sentimientos de una mujer enfrentada a una realidad inimaginable.

Como nos dice en una nota al final del libro su traductora: La interpretación de un texto es siempre la clave de una buena traducción. Si la traducción literaria es, en general, una tarea difícil, la traducción de un clásico es una labor casi irrealizable.
Su nota es también interesante en cuanto al recorrido que ha tenido este autor. La historia de las traducciones de Ibsen al castellano refleja en gran medida la convulsa historia reciente en nuestro país. Y es admirable su esfuerzo por transmitir todos esos matices que tiene este gran autor gran renovador del teatro moderno.
El autor noruego, nos dice en su también estupendo prólogo Ignacio García May, es, en verdad, uno de los más grandes dramaturgos de la historia, sabe muy bien que la palabra teatral se diferencia de la estrictamente literaria en su naturaleza ambigua y peligrosa, en su capacidad para cambiar completamente de significado sobre la marcha a partir de un leve cambio de tono o de su asociación con un gesto inesperado.

Leer este libro ha sido puro placer gracias a la labor excelente de su traductora.


FELIZ AÑO, SALUD Y BUENAS LECTURAS.

8 comentarios:

Elvira dijo...

Es un libro potente, desde luego. Yo también le dediqué una entrada hace tiempo. Y es verdad, ¡qué importante es que la traducción sea buena!

Besos, Isabel!

Isabel dijo...

Elvira, qué bien, la buscaré en tu blog. Más besos para ti.

virgi dijo...

Querida Isabel, vengo para desearte un Venturoso 2017, un fuerte abrazo, espero volver con más tiempo, mi niña.

Isabel dijo...

virgi, muchas gracias, igualmente espero se cumplan tus ilusiones. Sabes que siempre te visito aunque no habilites comentarios y te deseo lo mejor.
Montón de besos.

Noite de luna dijo...

Como he dicho donde Gio

Esos ojos chispeantes decían mucho de él

Un abrazo y buen viaje

Besos

Indigo Horizonte dijo...

Siendo como soy traductora, tanto técnica como literaria, soy consciente de lo difícil y lo grande que es traducir. Amo la traducción porque es ser puente y ayudar a otros a cruzarloy me ha encantado leer este texto tuyo sobre Casa de muñecas, una de esas obras imprescindibles. Abrazo enorme, Isabel.

Isabel dijo...

Noite, ando liada y no había visto tu comentario. Te doy un abrazo de disculpa.

Isabel dijo...

Indigo, ¡a mí la traducción me parece un arte tan difícil!
Siempre os he admirado, porque transmitir, además de las palabras, el espíritu de un libro me parece una tarea muy ardua.
Me alegra verte por aquí. Un fuerte abrazo.