lunes, 28 de mayo de 2012

252. Por el ojo de la cerradura se sabe dónde está el fuego


-¿Qué miras otra vez? –le pregunta su mujer enfadada porque los van a dejar atrás los del viaje organizado.
-Calla y ve tú, yo me quedo, no dejo de asombrarme cómo la iglesia guisa desde el principio de los tiempos.

15 comentarios:

Eastriver dijo...

jajajajaj, miras por el ojo de la cerradura y flipas en colores. Me parece muy fuerte lo que está ocurriendo. La Igleisa ya no es intocable.

Myriam dijo...

¡Ay! y se quemó las pestañas....

Besos, Isabel

Elvira dijo...

Jajaja! Muy bueno.

Besos, Isabel!

Anónimo dijo...

¡Pobre señor! ¿desconocía que los buenos cocineros siempre ocultan algún ingrediente de su receta?
Besitos. Ave peregrina.

virgi dijo...

Y luego hablan de generosidad, caridad cristiana y todas esas morondangas que ya pocos creen.
Besos

Marta dijo...

Mmmm... ¿Qué secretos se esconderán al otro lado?
Ains, no sé si lo quiero saber....
Un abrazo

Maria Dolors dijo...

"Curiosa" y divertida foto....

Un abrazo Isabel.

Gemma dijo...

Desde luego, un secreto, este, que permanecerá a buen recaudo hasta el fin de los tiempos.
Un abrazo

giovanni dijo...

Cada casa tiene so cocinero. No conocía el verbo guisar, siempre aprendo. Curiosa la foto y curioso el hombre. Tú la sacaste?

Un beso

Ian Welden dijo...

Austera y curiosa puerta y el pobre hombre agacha la cabeza con humildad pero también con temor.
Muchas cosas se puede decir usando pocas palabras y una imágen, tú lo has logrado con creces.

Saludos desde una Copenhague hilando iglesias a orillas del Báltico,

Ian.

Sue dijo...

Algo he escuchado hoy en el programa de mi Tony sobre los tejemanejes de la Iglesia, parece que incluso Natzinguer ha tenido palabras para los que manchan el nombre del Vaticano. Ahí hay más mierda que en una película de caballos y ya es hora de que los criminales/ladrones/violadores empiecen a pagar.

Este señor seguro que cae al suelo redondo del susto.

Je.

Aquí me quedaré... dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que ha escrito Sue.

De esas cocinas, nada sorprende y trás esas puertas se cocinaba y se cocina a mucho menor.

Un abrazo.

* Bajadas y subidas de telón, estupendas.
Estoy viviendo un tiempo de cerezas que recordaré durante mucho tiempo.

Muchas gracias

Isabel dijo...

Gracias por mirar conmigo por el ojo de la cerradura.
Me indigna la mentira de las instituciones, como ésta: la iglesia.
Ian, bienvenido.

Gracias y abrazos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Muy bueno, Isabel, y es que guisa, refríe y consume las salsas de los fieles y no fieles, jajaja.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Un espía espiado. Lo han pillado¡¡
Desencantan, verdaderamente, los tejemanejes. Cuánto de guiso, cochura, manejo. Me duele.
Besazos de La Uva. Te sigo, lo sabes, aunque siempre atrasadita.