viernes, 18 de mayo de 2012

250. Hoy me siento pájaro


Quiero alejarme de tanto eco vacío.

 Hoy día estamos sordos de no escucharnos y así cada uno habla para nadie.

Me gusta primero leer y después escuchar, por este orden. Y por leer entiendo también observar un rostro. Puedo leer el de la persona que tengo enfrente, bajar a sus manos y subir a sus ojos. Es entonces cuando me siento preparada para escucharla.
 
Me pregunto ¿por qué no hacemos como los pájaros? Ellos se reparten el espacio aéreo, es decir, no cantan todos a la vez, de esa manera consiguen una mayor expresividad y así distinguimos sus sonidos.

24 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

Una reflexión muy interesante y original, y cargada de razón, Isabel.

Un cordial saludo

Maria Dolors dijo...

Que felices son los pájaros,
libres, sin compartir espacios
ni cantos, ni melodías, ágiles,
protectores con los suyos,
observando desde las alturas
el caos que tienen los humanos...

Abrazos Isabel.

Gemma dijo...

Ay, cuánto nos queda por aprender.
Muy buen símil, querida Isabel.

Reyes dijo...

Mi abuelo decía que los pájaros cantan para escucharse a sí mismos.
Es otra opción.
Un besito.

Aquí me quedaré... dijo...

La calma, entre tanto ruido que asusta y amedrenta.

La soledad me place.
¿Me estaré volviendo pájaro?

Fantástica entrada

Besos

Francesc Cornadó dijo...

Interesante y muy buena meditación. Los pájaros además vuelan y lo ven todo desde arriba.
Salud
Francesc Cornadó

Juglar dijo...

En la naturaleza todo es orden y concierto. Somos los humanos los que, con nuestra supuesta evolución, lo desorganizamos todo.
Me gustan tus entradas, Isabel, siempre me llevan a la reflexión.
Un abrazo cariñoso.

Pilar Vidal Clavería dijo...

Me resulta tan agradable oír a los pájaros, en la ciudad o en el campo, para mi son una conexión necesaria con la tranquilidad y la calma.

Gracias por la reflexión, un abrazo Isabel

Eastriver dijo...

Me sumo a ese canto por el silencio. Lo necesito también. Y sí, parecerme en algo a los animales, cada día más, me parece siempre un empeño muy sensato.

Freia dijo...

Excelente reflexión, costurera.
Me ha gustado mucho lo de leer el rostro, los ojos,las manos.

Un abrazo de escucha y lectura (por este orden; ya sabe que a mí casi todo me entra por "la oreja").

Isabel Martínez Barquero dijo...

Es una entrada preciosa, Isabel. Poética, honda, reflexiva... Llena de razón, denuncias el alboroto que líamos los humanos, dale que te dale a la lengua sin pararnos a mirar, a escuchar, a que los acontecimientos y las frases de los otros ahonden en nuestro espíritu.
¿Sabes? Me sumo a tu deseo y a tu denuncia. También me siento pájaro (aunque algunos podrán tildarme de pájara).
Un beso.

Ladelmedio dijo...

ME ha gustado esta breve enseñanza. Leer los rostros para después escucharlos y ser como un pájaro. Uhmmm... muy de acuerdo.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Que imporartante es escuchar al otro, pero primero hay que vaciarse del ruido propio y lo que dices, no cacarear todos aun tiempo y ver las cosas con la perspectiva aéra que tiene los pájaros. Entiendo que quieras sentirte pájaro.

Besos, Isabel y ánimo

Cabopá dijo...

Ese eco vacío nos persigue y como el mismo se repite, se repite y nos hace sordos...

Me gusta tu prosa poética y lo que en ella nos cuentas sin subirte por las nubes...

Besicos

virgi dijo...

Nosotros somos unos consentidos y los pajaros son humildes, han aprendido a ver las cosas desde lejos.
Besos besos

(* dijo...

Aunque se aleja un poco de lo que cuentas, leerte me ha recordado unos versos de Jorge Riechmann que dicen:

"El jilguero no piensa que el mundo le debe algo; / ¿por qué / lo piensas tú?"

Un abrazo.

Elvira dijo...

¡Qué interesante, Isabel! Tienes mucha razón y me dejas pensando en tus palabras. Besos

LA ZARZAMORA dijo...

Hemos perdido esa capacidad de escucha, tan ensimismados y perdidos en nuestro propio ombligo.

Cuando veo a alguien por primera vez, me gusta leerlo también, e incluso aprenderme algunos gestos.

Confieso que cuando tengo la impresión de que nadie escucha suelo alejarme, y ya ni intento dialogar con quienes andan de verdades hechas, de certidumbres suyas.

Besos, Isabel.

NáN dijo...

Es que cuando se ve el paisaje desde arriba, es fácil poner lo importante en su justa medida.

Isabel Barceló Chico dijo...

Ay, querida, deberíamos hacer como los pájaros tantas cosas... Por ejemplo, volar.
Un abrazo muy fuerte.

Mar dijo...

Cada día me gusta más detenerme a escuchar el canto de los pájaros pro... no sé, ¿es verdad que no cantan todos a la vez? Ay, que va a ser que no me he detenido tanto como yo pensaba!
Estoy de acuerdo; no nos escuchamos. Yo misma peco de ella.
Me ha gustado en tu texto esas líneas que describen el movimiento que baja del rostro a las manos y suble luego a los ojos.
Abrazo

Isabel dijo...

Mil gracias por volar conmigo.

Y abrazos.

VERONICA LEONETTI dijo...

La mayoría se siente incomodo ante la observación y la armonía.