viernes, 30 de abril de 2010

136. Preguntarse

A veces me hago preguntas, como: para opinar, ¿es mejor no saber demasiado?
Realmente ¿sabemos lo que sabemos? ¿Vemos lo que vemos?

Ver o no ver y, si ves, interpretas.

La interpretación, como dice Susan Sontag en su libro “Contra la interpretación” puede ser una estrategia.
“Apareció por vez primera en la cultura de la antigüedad clásica, cuando el poder y la credibilidad del mito fueron derribados por la concepción realista del mundo introducida por la ilustración científica. Se echó mano de la interpretación para reconciliar los antiguos textos con las “modernas” exigencias.

Por tanto, la interpretación presupone una discrepancia entre el significado evidente del texto y las exigencias de (posteriores) lectores. Pretende resolver esa discrepancia. El intérprete, sin llegar a suprimir o rescribir el texto, lo altera. Pero no puede admitir que es eso lo que hace. Pretende no hacer otra cosa que tornarlo inteligible, descubriéndonos su verdadero significado. Sostiene estar revelando un sentido presente en él.

En nuestra época, sin embargo, la interpretación es aún más compleja.
El moderno estilo de interpretación excava y, en la medida en que excava, destruye; escarba hasta “más allá del texto” para descubrir un subtexto que resulte verdadero.

En determinados contextos culturales la interpretación es un acto liberador. Es un medio de revisar, de transvaluar, de evadir el pasado muerto.
En otros contextos culturales es reaccionaria, impertinente, cobarde, asfixiante”.

11 comentarios:

NáN dijo...

¡Qué entrada tan sugerente y tan útil!

El caso es que yo creo que la interpretación son "los goznes" que permiten al lector dar el salto hacia una obra de otro tiempo o de otro espacio. Todos "interpretamos", nos preguntamos y avanzamos resoluciones. Es lo que hacemos en los blogs y los convierten en atractivos y adictivos.

Pero la interpretación requiere una toma de conciencia de la humildad del propósito: poner el foco en una perspectiva más, por si puede ser de utilidad.

En cambio, lo que solemos encontrar en los "intérpretes" es un orgullo desmedido: ponen su interpretación casi por encima de la obra misma. Interpretan a Cervantes como si nos estuvieran diciendo que Cervantes no existió prácticamente hasta que ellos lo interpretaron. Quieren superponer "su" canon" de interpretación sobre el canon de la obra. Y que todos asintamos y creamos.

Esa interpretación, que puede ser la de un analista en un libro o la de un insufrible compañero de mesa en un café. Esa interpretación que excluye toda otra posibilidad, que no sirve para que nos interroguemos sino para convertirse en dogma, es la odiosa. Aquella de la que hay que huir como de un incendio.

Miguel Baquero dijo...

Muchas veces, creo yo, al querer interpretar un texto lo acabamos destripando, como a la gallina de los huevos de oro, y entonces pierde toda su magia.

Reyes Uve dijo...

Pero la interpretación también puede ser libre ;
ésa es la verdadera utilidad de un texto .
Tu post de hoy me ha parecido sesudo .
Por lo menos me está obligando a pensar , que ya es mucho .
....
Una cosilla más;
supongo que la interpretación que se define al final como asfixiante será cuando sólo hay una posible, esto es, la oficial , como el caso de la interpretación de los textos bíblicos.
O aquélla que se encuadra en el discurso social del momento .
...
La verdad, sí sorprende que cada persona "interpreta " el mundo a su manera , y no te digo los relatos, las historias y los libros.
Es tremendo .
Un beso palurdo .

Musaraña dijo...

Interpretar...todo depende de los ojos con que se mire...a mi me resulta una forma de quitar la magia a las cosas....

Isabel dijo...

Gracias, NáN, pero sugerente me parece Susan, por todo lo que dice en este libro. Coincido contigo en tu exposicion que explica muy bien la suya.

Cierto,Miguel, muy cierto.

Reyes, lo has interpretado muy bien, mejor que yo.
Otro beso palurdo.

Musaraña, o crearte la tuya, ya que lo que ves o lees o escuchas...
despierta tu propia imaginación. Eres libre de interpretar lo que quieras si no tienes que dar cuenta de ello; es entonces cuando llevaría implícita la responsabilidad, la ética personal y un profundo respeto ante aquello que interpretar.
La que no respeta estos parámetros es la que destruye.

emege-e dijo...

"La interpretación hace manejable y maleable al arte". Referente a la literatura creo que tenemos que saber interpretar, nuestra cultura está constituída por textos de diversa naturaleza y códigos que nos exigen una lectura e interpretación adecuada sin dañar el contenido que el autor ha plasmado en su obra. Debemos asumir esa responsabilidad.
¡complicado post! Un fuerte abrazo.

VERONICA LEONETTI dijo...

Personalmente me gusta eso de seguir preguntándome el por qué de algo y retardar la interpretación el mayor tiempo posible.

Ofelia dijo...

Hola Isabel,
cuando leo o miro siento y relaciono. O no, depende de si tengo alguna experiencia a la que acogerme. Quiero decir que es inevitable que si conecto, aparezcan imágenes y sentimientos que hacen que interprete. Es muy físico, emocional, me mueve, es estimulante.

Hay un tipo de interpretación que me encanta que es la relativa a los cuentos o a la mitología. En ellos los arquetipos juegan y crean conexiones muy creativas con los propios arquetipos.

Besos***

Isabel dijo...

emege-e, me gusta lo que dices: responsabilidad.
Otro abrazo fuerte.

Verónica, eso es lo que se llama madurar la respuesta para disfrutar de las múltiples posibilidades.
Besos

Ofelia, tú lo has dicho muy bien: estimulante.
Gracias y besos.

carmen dijo...

Me ha parecido un texto bien pensado.
Interpretar desde la humildad. Ya lo ha dicho NAN. Porque cuando personalmente nos sentimos interpretados, y se confunden, y nos confunden, la interpretación puede resultar injusta- y axfisiante-.Y hay quien tiene vocación clara de "adivinar" nuestros porqués. Gente peligrosa...
Es la primera vez que paso por aquí. Lo hago desde Miguel Baquero .
Estaré atenta. Un saludo!

Isabel dijo...

Muchas gracias, Carmen, por tu visita.
Siempre serás bien recibida.
Un beso.