Hoy estoy feliz
también porque este año voy a visitar la feria del libro de Sevilla
por dentro. Quiero decir, que estaré firmando mi libro “El viento
que agita las agujas” en la caseta
Botica de Lectores el martes día 8 de mayo a las 21h. y el miércoles día 9 en la
caseta de mi editorial, Maclein y Parker, a las 19h.
lunes, 23 de abril de 2018
471. Felicidad y buenos libros
Desde este día del Libro que es hoy y que
tanto me gusta porque viví en Barcelona y allí es una fiesta, me
acostumbré a visitar las ferias del libro en cualquier ciudad porque
los adoro.
domingo, 8 de abril de 2018
470. Como una quizá mano
"
La primavera es como una quizá mano
que llega cuidadosamente saliendo de ninguna parte
arreglando una ventana
hacia dentro de la cual todos miran
mientras todos se quedan absortos ella arregla y cambia
coloca cuidadosamente allí una cosa extraña
y aquí una cosa conocida
y cambiándolo todo cuidadosamente.
La primavera es como una quizá mano en una ventana
cuidadosamente acá y allá
moviendo nuevas y viejas cosas
mientras todos miran absortos cuidadosamente
moviendo una quizá fracción de flor aquí
colocando una pulgada de aire ahí
y sin romper nada. " e. e. cummings
que llega cuidadosamente saliendo de ninguna parte
arreglando una ventana
hacia dentro de la cual todos miran
mientras todos se quedan absortos ella arregla y cambia
coloca cuidadosamente allí una cosa extraña
y aquí una cosa conocida
y cambiándolo todo cuidadosamente.
La primavera es como una quizá mano en una ventana
cuidadosamente acá y allá
moviendo nuevas y viejas cosas
mientras todos miran absortos cuidadosamente
moviendo una quizá fracción de flor aquí
colocando una pulgada de aire ahí
y sin romper nada. " e. e. cummings
miércoles, 28 de marzo de 2018
469. Buscando el equilibrio
Estoy
revisando notas y leo una de El Roto “guardar silencio para poder
oír”. Y todo está ahí, en la escucha. Yo veo y siento la escucha
no sólo en el sonido, sino en estar atento al “otro” porque
también miramos sin ver. ¡Hay tanto en los gestos!
Desde
donde escribo veo los árboles vistiéndose de nuevo con ese verdor
fresco y nuevo. Ahora sí, ya está aquí la primavera. Todo se renueva
menos nosotros. Cada vez veo más conservadurismo y esto me
entristece.
Sé
que pensaréis: qué bonito el campo, qué poético y qué bien lo
que ves desde ahí. Lo que no sabéis, o sí, es que también estoy viendo
como está una casa de familia a media mañana donde todos están muy
cansados y vienen a descansar…
miércoles, 21 de marzo de 2018
viernes, 9 de marzo de 2018
467. Abre puertas y ventanas que...
BIEN
SABES
que el mundo
tiene una puerta,
la puerta
tiene una llave,
y la llave
abre una noche
corta pero
interminable.
Luis
Rosales. CANCIONES
jueves, 8 de marzo de 2018
domingo, 4 de marzo de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
464. Como yo
Hoy tengo ganas de
escribir porque he encontrado mi cuaderno perdido que lleva mi
nombre: JIMENA
Lo último que conté
fue mi experiencia con el yoga. Uf, lo dejé pronto. Ya hago
yo bastante ejercicio aquí, y más desde que mi señora tuvo que
poner mis papeles en regla, porque eso sí, ella conmigo está más
que contenta y su nuera aún más. Es linda su nuera, nada más
saberlo me regaló un móvil en el que no sé qué hizo, pero puedo
oír a mi señora desde cualquier parte de la casa y es grande esta
casa, dos pisos unidos por una escalera circular que no sé yo cómo
no me he caído más de una vez limpiándola de rodillas.
Menos mal
que antes de morir el marido de mi señora pusieron un ascensor.
Siempre que lo nombro me viene a la cabeza su imagen. Tirado en el
suelo estaba cuando entré a limpiar su despacho. Tenía el teléfono
en la mano. En el entierro alguien dijo: el infarto seguro le dio
cuando se enteró de la gran bajada la bolsa.
Los que tienen tanto
no me extraña que mueran de eso, en cambio, nadie sabe de los
suicidios que hay por tanta necesidad, esos no salen en las noticias,
de esos sólo habla el boca a boca de la miseria.
De eso, de las invisibles, quería yo hablar y siempre me voy
a otra cosa, porque esta mañana mientras estaba en el váter cogí
una revista de mi señora, como tarda tanto en hacer lo suyo, tiene
un revistero repleto en el cuarto de baño. Abrí una al azar y vi a
Opra vestida de negro como todas las demás artistas en los Globos de
oro, ¡lo que me gusta a mí verlas! Pero de negro… oich, con lo
bonito que está el colorido de los modelos tan variados y bonitos
que enseñan… Me he quedado de piedra con lo que decía Opra: que
su madre fue una mujer de la limpieza, ¡como yo! Y nombraba a otra
mujer de color que la violaron, que se llamaba…, me acuerdo del
apellido, Tailor.
Y digo yo, ¿ahora
se acuerdan?, ¡ni que no hiciera tiempo que violan, asedian, y
abusan de mil maneras de nosotras! Claro que no es lo mismo si lo
hacen a ellas. Me imagino que por eso el luto, eso sí, lleno de
encajes y hasta una mariposa blanca llevaba una en el vestido negro.
Mariposas como las que deben llevarse el alma de tantas mujeres
asesinadas y eso que dicen que estos países son civilizados. Pero
bueno, como dice el refrán “más vale tarde que nunca” para
protestar.
¿De qué irán en
los Oscar?
viernes, 9 de febrero de 2018
463. Ya que estamos…
Con nieve, poemas y
leyendo a Emily...
El
agua se aprende por la sed;
la
tierra, por los océanos atravesados;
el
éxtasis, por la agonía.
La
paz se revela por las batallas;
el
amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los
pájaros, por la nieve.
Emily Dickinson, “El
viento comenzó a mecer la hierba” en Nórdica Libros, con unas
bellísimas ilustraciones.
jueves, 25 de enero de 2018
462. Mis hojas preferidas
Mis hojas
preferidas
Las
hojas ya se van a su retiro,
a
la cuneta estrecha, a la laguna,
donde
las lleve el aire, en su suspiro.
Hay
días de invierno que presiento
en
mi ventana no encontrar ninguna
-ya serán alas de su dueño el viento-
y busco, es el final, las recogidas,
guardadas en los libros, una a una,
me señalan mis hojas preferidas.
Jesús
Tortajada, Malosdías.
domingo, 14 de enero de 2018
461. Quédate este día y esta noche conmigo
Este
es el último libro de Belén Gopegui y el título es un verso del
poema, Canto a mi mismo, de Walt Whitman.
También
es el último libro que leí el año pasado. Desde entonces, cada vez
que busco algo en Google, me acuerdo de lo que su autora me transmite
en él. No es un libro al uso, es, cómo diría, una
intención inabarcable: la solicitud que una pareja envía
al gigante Google para un trabajo.
Tampoco ésta es una solicitud al
uso, no hay currículu, ni carta de presentación a pesar de las
cincuenta mil palabras que abarca.
No hay una historia de amor como
se puede imaginar una al leer el título, pero sí hay poesía en las
palabras, hay cariño en la relación de los protagonistas; hay
curiosidad y conocimiento hacia si mismo, y hacia los demás. Si
Mateo no hubiera conocido a Olga, sería otro Mateo; no hay identidad
sin biografía nos dice Belén, los seres humanos son lo que
les pasa.
En
esta pirueta genial por la forma que presenta la novela, su autora
nos invita a reflexionar a través de dos personajes en el límite;
esos límites que no hay que dejar de visitar o quedarse en ellos
aunque resulten, a veces, incómodos. Mostrar, como dice Belén, a
las personas que se mueven en el filo peligroso de las cosas.
La
vida
no está sólo en todo lo que Google
nos muestra.
La
vida está también en el día a día de las personas que buscan un
sentido y es lo que los protagonistas del libro le cuentan al
gigante.
Pág.45:
El
mundo, Google, está todavía lleno de conversaciones que no ves. La
historia se hace, dicen, con empujes lentos donde lo personal es
invisible. Google,
procedes de un imperio, tu poder no es sólo tuyo. Procuras predecir,
y aunque no careces de datos, algunos sí te faltan.
Belén,
que sabe elegir
a
sus narradores y lo ha demostrado en todas sus novelas sin dejar de
sorprendernos, lo hace aún más aquí
porque, como bien dice:
“la elección de un tipo de voz narrativa u otro supone una
decisión que, en última instancia, implica una concepción del
mundo y de su posibilidad efectiva”.
Google,
el ojo que todo lo ve aunque tú no quieras, ingresó el año pasado…
Escribir
consiste de algún modo en apartar el ruido que corrompe la señal,
buscar en la precisión...
Para completar estas dos últimas frases y saber más, pincha aquí.
martes, 2 de enero de 2018
460. Tirar del hilo
¿Por qué somos
como somos?
¿De dónde viene
ese rasgo que en algún momento surge en nosotros y no reconocemos? O
sí.
Mirando la tira de
Mafalda se me ocurrió tirar del hilo y me vinieron a la mente mis
dos abuelas, quizás también, aunque me resista, por el efecto que
la navidad produce.
Tuve la suerte de
disfrutar de las dos porque fui la primera nieta de ambas familias.
Eran bien distintas, tanto de fisonomía como de carácter. Entrar en
cada casa de mis abuelas era como entrar en la penumbra (algunas
casas de pueblo parecían túneles), o en la claridad. No había
tristeza en la primera, era más bien como una especie de
recogimiento. Como el que yo hacía al recostarme en el regazo de mi
abuela; me introducía en un almohadón redondo, extenso y mullidito.
Desde ahí le acariciaba la papada que colgaba por su edad, jugaba
con ella o le acariciaba su moño pelirrojo. Allí, a su casa,
recalábamos mis primos y yo cuando nuestros padres se iban al cine o
al teatro y nos fugábamos a la plaza contigua a jugar al escondite.
Esas visitas y encuentros eran toda una fiesta.
Entrar en la
segunda, la claridad, era mi salvación cuando el cielo se enfadaba y
barruntaba tormenta. A mi madre le daban pánico y no me dejaba salir
de casa. Le buscaba las vueltas, me escabullía como pez y me
escapaba a la de mi abuela, su madre. Allí se abría la puerta y las
ventanas para contemplar el espectáculo que el campo y el cielo
ofrecía. Al fondo, risas de niños y niñas en la Miga (así se
llamaba entonces a la Guardería infantil de ahora) que tenía mi
abuela y que, a veces, llamaban “escuela de cagones”. De físico
enjuto, puro nervio, su rasgo más característico era su fino humor
y, para mí, el tono de su voz. Me encantaba observarla mientras
guisaba en la pequeña cocina; a la vez iba y venía a poner orden
entre los peques que la seguían por el olor que desprendían sus buenos
guisos, y más de un hambre quitó a algunos niños además de
cuidarlos.
A mis dos abuelas, a
mi madre y a mi amiga Rosa, que me regaló la tira de Mafalda, les
dedico hoy este post, en una fecha, para mí, importante porque hoy
cumplo un año más y sigo escribiendo.
No dejemos de
hacernos preguntas y de reír siempre que podamos. Es mi deseo para
este año recién estrenado.
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