martes, 9 de noviembre de 2010

167. De cine

Hay veces que me gustaría ser una mosca, no pegajosa, sino de esas que van a su aire, de las pequeñitas que se posan en todos los lugares y emprenden el vuelo sin molestar demasiado. De esas que les gusta más la ciudad que el campo.
De esas que se cuelan en los platos de cine, en los festivales de cine.

No se puede estar en todos los sitios al mismo tiempo, no puedo abarcar en mi tiempo libre todo lo que me gustaría ver en este Festival de Cine Europeo de mi ciudad, Sevilla, y escoger no es nada fácil.
Miro y remiro las secciones, primero en internet, abro cada una y veo las pelis, documentales etc. Leo la sinopsis de todo por separado, pero no veo videos para que no me desvele nada más de lo que voy escogiendo según días y horarios. Es para mí como la preparación de un viaje a la imaginación; la realidad de las historias, la naturalidad con que están tratadas, la fotografía, la música, los actores, la dirección. Eso lo voy apreciando a medida que las veo en pantalla grande, a medida que las disfruto. Tampoco todo es oro..., ayer me salí de una.

En muchos casos, es cine hecho con pocos medios, con el entusiasmo de la creatividad, con la ilusión de ser reconocido. Es la oportunidad de ver cine de autor que quizás no vea luego en las salas de cine porque no llegue a tener cuota de pantalla como el americano que invade las mismas. Cine en versión original, sin doblajes que oculten sonidos y expresiones. Es disfrutar de algunas secciones en las que el director mismo te cuente qué ha querido hacer, de dónde le vino la idea, etc.
En fin, que estoy en ello y es una gozada.

Fuente foto: internet.

martes, 2 de noviembre de 2010

166. Jimena y el éxito


¿Qué será el éxito? -Eso iba pensando Jimena por la avenida del cementerio mirando a un lado y a otro algunas tumbas demasiado rimbombantes- ¡qué pelea tiene la gente para llegar a él! Mi bisabuela decía que ¿para qué tanta tontería si todo el mundo caga por el mismo agujero? A mí no me gustaría ser exitosa y tener que demostrarlo incluso aquí después de morirme ¡qué estrés! Con lo bonita que estaban las lápidas de colorines que ayer vi en la tele. Anda que lo que dice esta: “Aquí yace, “fulanita”, tan fría como siempre”, seguro fue su marido el de la inscripción y también el motivo de esa frialdad.
Ayer estaba yo de descanso, mis señores se habían ido de puente, y me dediqué a ver qué dice el mundo. Yo no entiendo de política, pero vi como se insultaban unos a otros; tanta carrera, tanta zancadilla para mandar y cuando lo consiguen, como Obama, ahora resulta que ya no es popular, con lo que a mí me gusta, tan alto él, tan guapo, tan elegante y eso que no lo he oído hablar. Mi prima, que vive en América, dice que lo hace que embruja. Yo creo que a los políticos, que llegan a ser presidentes, les pasa como a los niños cuando nacen, casi todos pierden peso, debe ser que cuesta adaptarse. Y luego está lo de la leche, le leche buena es la de las mamas, pero como desde hace tiempo todo es biberón para no estropearse los pechos... ¡cómo va a ser igual! ¿Qué mamarían tantos embusteros como hay por ahí inventando historias para quitar a la buena gente del lugar que sea? Desde que todo es en polvo, pienso que quizás hayan tomado dinero en polvo mezclado con la leche, también en polvo. No como hacían mis antepasados, los incas, que desecaban las hierbas para curar. Tanto quitarle a los demás para tener más, con lo poco que dura la vida. Deberíamos hacer algo en el barrio de los vivos para que lo pagaran ellos y no los de siempre.

Imagen tomada de internet.

viernes, 29 de octubre de 2010

165. Leer en pantallas

Hacía tiempo que no compraba prensa, leía en la pantalla casi todo, pero como los ojos sufren, al final terminaba guardando cosas que quedaban sin leer en carpetas de ordenador. A partir de este verano, además de leer libros y amontonarlos pendientes de reseñas, he vuelto al papel y de nuevo a tener artículos de periódicos por todas partes.
Mi madre decía sobre lo que nos cuentan “no hay más verdad que todo es mentira” y algo o mucho de verdad hay en esta frase.
Gracias a internet podemos buscar y escoger con la esperanza de hallar algo de verdad, pero, como decía, al final duelen los ojos.

Siempre pienso ¿dónde esta lo que realmente ocurre?, lo que interesa se encuentra sumergido y cubierto por ese ruido de fondo que rompe, a veces, en estridencias, aturdiéndonos.

Desisto y me inclino, en esas rondas que a veces hago por las páginas atrasadas, por una noticia de sociedad como la que dedican al Premio Nobel de Física 2010, Konstantín Novoselov.
36 añitos tiene, cara redondita como riéndose de sí mismo. Parece el espejo de su alma –esto lo decía mi abuela- despreocupado, al menos hasta antes del premio, ahora tiene que buscar un traje. Lo que le trae sin sueño es que sus gemelas duermen mal; lo cotidiano.
Con Andre Geim, su profesor y también galardonado, descubrieron el grafeno, un material con propiedades extraordinarias de dureza, resistencia, transparencia...

Sucedió –dice- en los experimentos de los viernes, una vez dejaban las actividades de la semana, “jugando con la ciencia”. Así lo cuenta en el artículo, con la misma sencillez que utiliza para explicar el placer que le da investigar:
Imagine que está recorriendo el Gran Cañón de Colorado o un sitio así de bonito en España, o en Canadá... El paisaje que se le va apareciendo ante los ojos es grandioso y uno sigue avanzando convencido de que un poco más allá habrá otro panorama más estupendo aún. Tienes que trabajar duro para avanzar, pero lo haces porque esperas encontrar algo magnífico, interesante”.

Volviendo a lo que me decía mi madre, una vez que le dejé a los niños me dijo muy seria: “que sea para que aproveches el tiempo y no para que te pases leyendo todo el día”.
Tendré que hacerle caso al fin... por la vista.

jueves, 21 de octubre de 2010

164. Cárcel de aire


Red tejida con hilos invisibles,
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó –entre cuerdas de luz también...-
bien enlazado.

Cárcel sin carcelero y sin cadenas
donde como mi pan y bebo mi agua día por día...
¡Mientras allá fuera se me abren en flor, trémulos, míos aún,
todos los caminos de la tierra!...

Dulce María Loynaz
Poemas escogidos

a Mª J.V. con cariño.

jueves, 14 de octubre de 2010

163. Deshacer el equipaje

¿Es volver a la normalidad? ¿Qué has traído contigo que no llevabas? Lo realmente importante son las imágenes guardadas.


Has visto muchas piedras, vestigios de otras épocas, piedras que lo guardan todo: esplendor y decadencia. Y naturaleza. ¿Con qué te quedas?


jueves, 7 de octubre de 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

161. Demasiado frágil para vivir y demasiado viva para morir

Esto no es una simple herida, es una sangría lo que están haciendo conmigo.
No, no os asustéis, no sangro, no al menos como vosotros, las mías son otra clase de heridas. Alguien que me viera pensaría que me están restaurando como a esas mujeres que después de pasar un crudo invierno las preparan para lucir sus cuerpos al sol.
Bien es verdad que primero intentaron parchearme, pero claro, fue inútil, la edad no perdona.
Yo los oigo, “aquí hay que subir, abrir y subir, y atrás también, es imprescindible”.
También dicen que voy a quedar estupenda, aunque tengo mis dudas porque estas técnicas nuevas no las conozco.
Si no es porque me caía a pedazos, tampoco lo hubiera demandado. Observo los dibujos que hacen sobre mi envejecida piel. Como está curtida: cincelan, martillean, abren huecos donde no los había, rellenan, estiran...
Por fuera voy a quedar igual, así debe ser para estar de acuerdo con el entorno, pero por dentro más nueva, de acuerdo con mi naturaleza, siempre he dicho que la juventud va por dentro.
Aún queda, pero ya se aprecian los resultados después de tirar tabiques y abrir ventanas. Estoy contenta, ahora veo el cielo y los árboles de la parte de atrás.
Y, cuando todo acabe, acudiré a mi memoria para contar todo lo visto y lo que veré, porque las historias, y quienes las protagonizan, siempre van unidas a los lugares, los objetos y las casas. Nosotras no morimos, yo hago que circule y avance la vida, la muerte y de nuevo la vida entre mis muros y... ya os contaré lo que acontece.

Un árbol

Los fines de semana me dan un respiro. Ellos, los que no conozco, dejan de toquetearme y moldearme. En la quietud, interrumpida sólo por un rumor de agua, me voy acostumbrando a nuevas formas y oquedades.
Otra herida, de un amigo y compañero, siento hoy como mía. Bien es verdad, que todos han estado de acuerdo en que era inevitable cortar el viejo árbol cansado de dar frutos jugosos: el naranjo ocultador de juegos.
Ramas abanicando siestas entre sus flores; vida, sombra y olor en primavera; naranjas en mañanas exprimidas, que unas manos en visita furtiva, están arrancando laboriosas. ¿Qué hará con ellas? Hojas y fruto verde guarda en una bolsa con cuidado, mientras, en sus ojos alguna lágrima adivino. Antes de cerrar la bolsa aspira con cuidado las ramas del árbol ya cortado.
Olores de una casa que se pierden, otros vendrán, más no serán los mismos.
No estés triste, mujer, plantarán otro. Y podrás disfrutar en este espacio abierto de otras voces queridas, y seguirán los pájaros con sus alegres trinos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

160. Peligro


Biografía

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.

Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.

Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.

Eso, para vivir.

No seas loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No respires.
¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.

Y descansar: Morir.


Gabriel Celaya


Esperanza

Las imágenes (dibujos), como el poema pertenecen a la página de Gabriel Celaya, si pinchan es su nombre podrán disfrutar de ella.

sábado, 18 de septiembre de 2010

159.Trastocar


¿Paseamos sólo cuando andamos? Poner los pies en el suelo es toda una declaración de intenciones: pisar, aplastar, poner zancadas, dar puntapiés, patadas. A todo y a quien nos estorba.

Eso y echar la culpa a alguien o algo intangible, es algo que hacemos casi sin darnos cuenta.

Lo único que justifica una catástrofe es la fuerza de la tierra, ésta gobierna sola y cuando quiere reventar lo hace mediante volcanes, terremotos etc.

No voy a negar la crisis, los números cantan y la estamos sufriendo, pero si miramos atrás en el tiempo seguro encontraremos situaciones peores. Encontrar culpables es el mejor recurso para no hacer nada, para acostarnos en pos del destino o pensar que alguien proveerá.

El pesimismo genera más pesimismo y la crítica destructiva igual. Generalizar al hablar de los jóvenes cuando deberíamos aprender de muchos de ellos, que al menos intentan ser creativos, siendo su futuro más incierto que el nuestro, es destruir más aún. Y sobre los “ninis”, ese querer conseguirlo todo sin esfuerzo, ¿acaso podemos evadirnos de la responsabilidad de su educación?.

Mientras tanto las élites de todo tipo no hacen sino enredar. De esta forma es fácil llegar a una situación de no color, de dejar nuestras vidas en manos de otros. Como no contrarrestemos desatando nudos, nos veremos cada vez más envueltos en ellos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

158. Complacencias

Quería haber subido antes algo que escribí hace unos días, y venía pensando que ya estaba bien de autocomplacencia y de felicitaciones.

Pero me vais a permitir que siga en ello, se está verdaderamente agusto, para enlazar el blog de enric batiste y agradecer la entrada de ayer, 16 de septiembre, que ha dedicado a mi alias "nadie".

viernes, 10 de septiembre de 2010

157. Caracoleando





Como hoy cumple este blog tres añitos quiero dedicarle esta entrada a mi fotógrafo, Manuel Alonso, que para eso es el autor y porque la serie lo merece.

sábado, 4 de septiembre de 2010

156. Aprender

Siempre hay que recordar que no hace falta aprender lo que uno ya es capaz de juzgar. Por tanto, si sólo se quiere juzgar, ya no se puede aprender nada más.

Rudolf Steiner