
De esas que se cuelan en los platos de cine, en los festivales de cine.
No se puede estar en todos los sitios al mismo tiempo, no puedo abarcar en mi tiempo libre todo lo que me gustaría ver en este Festival de Cine Europeo de mi ciudad, Sevilla, y escoger no es nada fácil.
Miro y remiro las secciones, primero en internet, abro cada una y veo las pelis, documentales etc. Leo la sinopsis de todo por separado, pero no veo videos para que no me desvele nada más de lo que voy escogiendo según días y horarios. Es para mí como la preparación de un viaje a la imaginación; la realidad de las historias, la naturalidad con que están tratadas, la fotografía, la música, los actores, la dirección. Eso lo voy apreciando a medida que las veo en pantalla grande, a medida que las disfruto. Tampoco todo es oro..., ayer me salí de una.
En muchos casos, es cine hecho con pocos medios, con el entusiasmo de la creatividad, con la ilusión de ser reconocido. Es la oportunidad de ver cine de autor que quizás no vea luego en las salas de cine porque no llegue a tener cuota de pantalla como el americano que invade las mismas. Cine en versión original, sin doblajes que oculten sonidos y expresiones. Es disfrutar de algunas secciones en las que el director mismo te cuente qué ha querido hacer, de dónde le vino la idea, etc.
En fin, que estoy en ello y es una gozada.
Fuente foto: internet.