sábado, 3 de noviembre de 2018

486. Una cierta mirada


Esa forma suya de mirar era la que siempre me producía extrañeza y no me acostumbraba a ella.
¿Qué buscaba mi vecina en mi casa? Cada vez que me visitaba hacía lo mismo. Yo seguía el movimiento envolvente de sus ojos mientras me hablaba sin dirigirse hacia mí.
Había observado que algunas personas religiosas no te miran a los ojos, pero sí al suelo, al cielo o hacia un lado.
Era bajita, regordeta, de cuello corto y lo estiraba buscando no sé qué en el techo. A la vez que daba la vuelta con sus ojos saltones a todas las esquinas cuando yo le contaba algo sin escucharme, ella movía los labios como en una letanía.
Un día descubrí que era agnóstica y cansada de seguir su mirada y sólo encontrar telarañas por los rincones, decidí preguntarle, eso sí, con tiento para que no se sintiera incómoda. 
Estaba sentada en la silla de la cocina y me acerqué por detrás para observarla. ¿Te duele el cuello? le pregunté a la vez que lo tocaba. Cerró los ojos y se echó hacia atrás. Comprobé que estaba tenso como una correa bien anudada y pensé que un masaje era un buen preámbulo para seguir hablándole. De pronto rompió a llorar y me asusté.
-¿Te he hecho daño? No, dijo, pero al volverse, no sé qué vio en el techo que saltó del asiento y gritó señalando una esquina: ¡allí!
No lo pude remediar, me dio por reírme porque lo que había era una salamanquesa que también se debió asustar y reptó por la pared hacia el patio. 
Mi vecina corrió más que el animalito presa del pánico, pero en sentido contrario. Y yo detrás alzando la voz: -lo siento, pero no tengas miedo que son beneficiosas porque se comen los mosqui… No la distinguía ya cuando me asomé a la calle. Y, por supuesto, no volvió a entrar en mi casa.

14 comentarios:

Isabel dijo...

Este microcuento lo tenía escrito desde este verano al comprobar en conversaciones cómo hay personas no les gustan nada las salamanquesas y cuentan leyendas extrañas. Al indagar encontré este blog que las desmiente y me pareció interesante:
https://macroinstantes.blogspot.com/2010/01/salamanquesas-mitos-leyendas-y.html

Maite Lorenzo dijo...

Qué sustonas! !! Lo cierto es que no son unos animales muy agradables.
Estupendo relato.
Besos

Tracy dijo...

Yo soy de las asustonas.

Anónimo dijo...

¿ A quién puede dar miedo una salamanquesa o un geco?
A mí me encanta verlos por las paredes.
Me ha gustado el relato. Intriga hasta el final. Al inicio estaba pensando en esas caras raras y esas cosas que si me dan mucho miedo. Al final me he reído.

Un abrazo.

Luna

Teresa dijo...

Conozco a varias que le dan mucho miedo. A mí me gustan. Besitos.

NáN dijo...

¡Aceptado el guión para Cannes!

Isabel dijo...

Maite, a mí no me molestan, al revés. Me alegra que te guste.
Abrazos.

Isabel dijo...

Tracy, lo entiendo, porque cuando se mueven lo hacen tan rápido que el respingo no hay quien te lo quite.
Besos.

Isabel dijo...

Luna, sí que hay personas, ya digo que es lo que me provocó el relato, incluso, había una conocida de mi madre que miraba así, jejeje...
Y si a ti te ha gustado y te has reído, yo feliz.
Gran abrazo.

Isabel dijo...

Teresa, no te imaginaba yo miedosa con ese precioso jardín que tienes y que tan poblado estará.
Abrazos.

Isabel dijo...

¡JA! NaN, menos broma que no tengo ese tipo de aspiración, solo la de que me digáis con sinceridad los errores, porque lo que me está pasando es que cada vez me da más responsabilidad escribir y meter la pata.
Un abrazo.

NáN dijo...

Es que el título lo exigía.

Isabel dijo...

Puede que el título sea lo mejor.

NáN dijo...

No, no, no, no. El relato está bien, no le he encontrado objecciones, pero el título es el nombre de la sección de Cannes destinada a buscar obras originales y diferentes.