lunes, 30 de agosto de 2010

155. Mudanza

Ya sé que me he vuelto pequeña, lo sé, y encorvada, y tengo frío hasta en verano, pero no hace falta que me envuelvas tanto, no me voy a romper. ¿Qué hacen ahí esas bolsas? No pretenderás también que viaje con vosotros. No, yo no quiero viajar, aquí estoy bien.¿Un desalojo? Pero ¿qué estás diciendo? Yo no me voy de mi casa, eso sí que no, pero ¿qué os habéis creído?

Me pareció ver su rostro transformado, como si adivinara el cambio que habría de sufrir ese entorno tan suyo.

Ahora, algo más lejos y ya instalada tras el cristal del armario, mientras observa lo que escribo, va apareciendo en ella esa mirada suya tan dulce que siempre ha reflejado su fotografía.

27 comentarios:

giovanni dijo...

Me encantó leer lentamente tu escrito y cuando llegó a 'instalada tras el cristal del armario' ya veía la foto de que después hablas.

Un beso

Paz Juan dijo...

Me ha encantado tu texto, pero me trajo recuerdos muy tristes.
Un besazo

Mar dijo...

Me has hecho pensar Isabel. Sí, a veces las fotos parecen tener vida. Nos hablan, nos dicen.
Ayer precisamente anduve yo mirando álbums y recordando. Buscando, mejor dicho, buscando a mi madre que está y ya no está en esas fotos.
Buen texto. Me gustó.
Un abrazo

enric batiste dijo...

La foto de la que hablas habla más que mil palabras.
Un gustísimo leerte

VERONICA LEONETTI dijo...

Seguro que todos tenemos esa foto que nos acompaña, se muda con nosotros y es inmune al tiempo. Solo hay que protegerla de la luz del sol y del olvido, para que no se borre.

Elvira dijo...

Maravilloso texto, Isabel. Y todo lo que transmite. Un abrazo

giovanni dijo...

...y cuando llegué a 'instalada tras el cristal del armario'...

Otro beso

PS: El sentirse segura o seguro en la casa, el no querer salir me hizo pensar a momentos de mi juventud y la de mi hijo. No de mi hija, ella era siempre distinta, más viajera. Es ella quien tiene parte de su corazón en Sevilla donde ha estudiado y donde ha vuelto varias veces.

Ardilla Roja dijo...

Me has engañado Isabel! al principio pensaba que se trataba de una mujer mayor, una anciana que se niega a marcharse de su casa. Sorprende ver que es una fotografía la que expresa esa rabia por abandonar su entorno.

Me ha gustado.

Un abrazo

Musaraña dijo...

La fotografía, instantes retratados, momentos de vida que permanecen eternos en el tiempo. Que buena forma de escribirlo!

Un beso

Elèna Casero dijo...

me gusta el texto, aunque al principio he pensado que se trataba de una muñeca.

Un beso

Isabel dijo...

giovanni, te contesto a tus dos comentarios y como me hablas de tus hijos te diré que la de la foto es mi madre y a ella también le gustaba viajar como a tu hija.

El tema es que desde que escribí esta entrada:
http://elcosturerodeisabel.blogspot.com/2008/09/48-llueve.html
en la que hablo de su casa, ésta ha aguantado en pie hasta este duro invierno.
Para evitar que se caiga del todo la hemos desalojado para arreglarla y envolviendo su foto pensé en el micro, pero quise cambiar los términos porque a las personas mayores no les gusta los cambios.
Gracias por tu lenta y atenta lectura y besos también para ti.

Paz, no me gusta nada ponerte triste. Lo siento y mil gracias por entrar a pesar de ello.
Un fuerte abrazo.

Mar, detrás de cada foto hay un momento de historia y también la que imaginas. Espero no haberte entristecido. Otro abrazo.

enric, el gusto es mío al ver tu opinión. Mil gracias.

Seguro, Vero, y también que hay algunas que no te dejas detrás.

Elvira, me alegro de que te guste.
Abrazos.

Ardilla, no pretendía, sólo poner algo de intriga jeje...
Otro abrazo para ti.

Gracias, Musaraña, y besos.

Elena, puede ser, claro. Gracias por tu punto de vista.
Besos.

Ofelia dijo...

Me voy a dormir vestida con la delicadeza infinita que emiten estas palabras.
Un gran beso*

Miguel Baquero dijo...

Me ha gustado mucho este cuento, tan dulce y elegante, de cómo las pequeñas cosas, las fotos sobre las mesillas, tienen vida propia

José Luis Ríos dijo...

Hola, Isabel. El talento literario ya sé que lo tienes, pero esta vez lo ha provocado una fotografía, como dices. Eso también me gusta. Me parece que has escrito muy bien, al hablar de tu madre.

Saludos

emege-e dijo...

Sé lo mucho que significa para ti esta "mudanza". He extraído algunos versos de Dulce Maria Loynaz que dedicó a su casa. Con todo mi cariño.
"Nadie puede decir/que he sido yo una casa silenciosa/Decía que he tenído/también mis días silenciosos/era cuando los mios marchaban de viaje/y cuando no marcharon también... Aquél verano/¡como lo he recordado siempre! Soy una casa vieja, lo comprendo/Poco a poco, sumida en estupor/he visto desaparecer/a casi todas mis hermanas/y en su lugar alzarse las intrusas/poderosos los flancos/alta y desafiadora la cerviz/Cemento perforado/el mundo se nos hace de cemento/Cemento perforado es una casa/Y el mundo es ya pequeño, sin que nadie lo entienda/para hombres que viven, sin embargo/en aquellos mínimos taladros/hechos con arte que se llama nueva/pero que yo olvidé de puro vieja/cuando la abeja fabricaba miel/y el hormiguero, huérfano de sol/me horadaba el jardin/No he de caerme, no, que yo soy fuerte/En vano me embistieron los ciclones/y me ha roído el tiempo hueso y carne/y la humedad me ha abierto úlceras verdes/Con un poco de cal yo me compongo/con un poco de cal y de ternura.../De eso mismo sería/de mis adoleceres y remedios/de lo que hablaba mi señor la tarde/última con aquellos otros/que me median muros, huerto,patio/y hasta el solar de paz en que me asiento/La Casa, soy la Casa/Más que piedra y vallado/más que sombra y que tierra/más que techo y que muro/porque soy todo eso, y soy con alma.

NáN dijo...

Los hijos siempre queréis salvarnos. Se ve muy bien en este delicado texto. Es una pelea constante.

Isabel dijo...

Ofelia, lo que sí te puedo decir es que son sentidas. Gracias por tus palabras y un fuerte abrazo.

Miguel que a ti te guste este micro sin humor es un halago para mí, y esos calificativos me abruman. Mil gracias.

José Luis, no tengo talento literario, qué más quisiera, esto ha sido producto de una emoción y tal cual la escribí. Seguro que de haber dejado reposar el texto lo habría combiado mil veces. Pero te agradezco tus amables palabras y que te guste la provocación de una fotografía.
Saludos.

emege-e, no sabes lo que te agradezco este hermoso poema.
Una manita de cal y ternura es imprescindible para sobrevivir, de eso sabes tú bastante.
Te llamo pronto. Mil besos.

NáN, qué cierto lo que dices, todo vuelve a empezar siempre con cada vida nueva.

iris dijo...

Estupendo post, me encanta como retratas los momentos. Es bueno observar a las personas mayores, porque hay quien piensa que nunca llegará a viejo y los critican. Ellos sólo necesitan mucho cariño. Un abrazo Isabel.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Siempre me gusto la fotografías más que como arte como recuerdos, tengo muchas y de vez en cuando me pongo a verlas las tengo por fechas y veo como aparecen gente poco a poco y como después dejan de salir, sobre todo de juventud de amigos efímeros, pero otros mientras tanto siempre están ahí, nos van acompañando durante todo nuestro camino, sin esas fotos muchos de eso recuerdos no estarían tan latentes, un saludo desde "Tomara que tu viera..."

carmen dijo...

Las fotografías tras el cristal son maravillosas y en ciertos momentos encogen el corazón. Porque el corazón, con los años, se hace tirno, muy tierno, y siente que una ráfaga de viento puede descolocar de repente el paisaje interior...
Los años, la vida, los recuerdos

Reyes dijo...

Pues sí.
Yo también pienso demasiado a menudo en eso de tener frío y estar encorvada , aunque todavía no soy una foto.
Muy bien escrito, y mejor sentido.
Besos de vuelta, Isabelilla.

Isabel dijo...

Iris, muy cierto. Gracias por tus palabras. Un abrazo.

Mamé Valdés, fotos, olores...
sinestesias. Saludos igualmente.

Sí, Carmen, todo eso queda reflejado en una sola imagen.
Besos.

Reyes, lo bueno sería que llegáramos, señal de que hemos recorrido el camino.
Mil besos.

Luna dijo...

Tras la imagen que relatas, veo a Emilia y el abandono forzoso de su entorno.

Un beso
y
otro más.

Maite dijo...

Estaba leyendo mientras intentaba imaginar qué era lo que iba describiendo la escena, una figurita, un jarrón, pero al final me sorprendiste con la fotografía. Un abrazo

Isabel dijo...

Luna, yo también, incluso desde una fotografía podemos, si cerramos los ojos, ver como los suyos recorren por última vez el páramo.

Más besos para ti.

Maite, por muy corto que sea el relato siempre hace ilusión que el final resulte sorprendente.

Besos

Anónimo dijo...

Es tan bonito el relato, tan sutil. Yo lo veía personificado, veía una anciana. Sí pone triste. pero no pasa nada, un sentimiento válido también.
Besos de Uva. Ha sido un placer volver al revoltillo del costurero, tras tiempo.

Isabel dijo...

De vez en cuando tenemos que aceptar la tristeza, otro sentimento nuestro. Lo importante es superarla y esto se logra mejor en vuestra compañía.

Venga ya esas risas. Besote