viernes, 26 de febrero de 2010

126. El nadador

Nado
en un río incierto que dicen que me lleva del recuerdo a la voz.


“El arte de narrar” Juan José Saer


El nadador

Era joven, alto, de cara alargada y rostro más que serio. Era leal y honrado.

Era la guerra, una guerra que no entendía. Dos bandos; siempre dos bandos enfrentados, como en algunas familias.

Era invierno y era temprano. Como todas las mañanas a las siete en punto nadaba y nadaba. Al compás de cada brazada se preparaba para afrontar otro día incomprensible.

15 comentarios:

Fusa dijo...

Yo hacía natación y aunque afuera llueva y haya guerra, aunque el día se presente incomprensible, aunque afuera todo esté derrumbándose, si son las siete y uno está nadando... por un momento, es sólo un instante, todo desaparece.

Reyes Uve dijo...

Además todos los días suelen ser incomprensibles.
Me ha gustado mucho.

Juan Antonio Millón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Antonio Millón dijo...

He recordado al leerte al excelente Burt Lancaster en la película "El nadador" homónima al relato de John Cheever en que está basada. No sé si la recuerdas, Isabel. Allí también un nadador recorre el agua -allí son piscinas- y asiste a la ceremonía de la confusión y el sinsentido. ¿Qué puede la lucidez? A pesar de todo seguimos nadando, impetuosos contra corriente, esa corriente de injusticias que a todos nos arrastra.

Miguel Baquero dijo...

También a mí me ha gustado mucho lo de los días incomprensibles

Elèna Casero dijo...

Los días incomprensibles, mientras con su cuerpo divide el agua.


Me ha gustado

emege-e dijo...

Buena reflexión.Al igual que este nadador,cada mañana me tiro desde el trampolín,sin saber si la piscina estará medio llena o medio vacia. Por ahora, siempre tiene algo de agua y logro salir indemne. Besitos.

NáN dijo...

muy bueno, Isabel. Tan sugerente y tan sin historia que todos la podemos hacer nuestra.

iris dijo...

Extraordinario relato . Nos dibuja perfectamente nadando en el fluir de la vida . Besos .

VERONICA LEONETTI dijo...

Si los dejamos perderse, dentro del agua, los pensamientos siempre pueden ser más profundos.

Isabel dijo...

Te comprendo, Fusa, también he sentido lo mismo.

Y que lo digas, Reyes.
Gracias, bonita.

Juan Antonio, confieso no haber visto la película, a pesar de lo que me gusta el cine, ni haber leído el relato, esto último lo voy a subsanar porque ya he visto que está en internet. El micro me lo inspiró la persona que me enseñó a nadar.
Gracias por tu comentario y la referencia.

Gracias, Miguel.

Elena, has añadido una frase muy hermosa. Gracias.

Emege-e, y el día que haya menos, seguro que con tu fuerza y tu mente la llenas. Besos igualmente.

De eso se trata en los micros, NáN, de sugerir. Como bien dices, que la hagáis vuestra.

Iris, me alegro mucho de que te haya gustado. Besos también para ti.

Isabel dijo...

Es verdad, Veronica, pero no por profundos se pierden, como un corcho vuelven a la superficie cuando menos te lo esperas.

VERONICA LEONETTI dijo...

Precisamente me refería a los pensamientos que permanecen, que siempre vuelven.

Anónimo dijo...

¡¡Aquí estoy!!Te leo. Y me quedo un tantito suspensa con tu corto.
No expreso nada, sigo suspensa. Y acabo concluyendo que eso también querrá decir algo, ¿no?. Pero yo no sé qué.
Me gusta formar parte de este grupito que somos tus seguidores. Besitos en racimo, de Uva.

Isabel dijo...

¡Ay, Uva, qué linda eres!
Me encanta ese suspenso tuyo. Si supiera describir como tú...