jueves, 11 de febrero de 2010

122. Que nadie sepa mi sufrir...


“Oír es ver lo que se dice,
hablar es extraer imágenes visuales”

“La construcción del personaje” Constantin Stanislavski


Parecía un vals. Cantado en francés sonaba de maravilla en la radio del coche. Era una canción antigua versionada por una voz independiente que no conocía, pero sí el estribillo: “...se burlarán de mí, que nadie sepa mi sufrir”.

Esa frase me trajo imágenes de mujeres de pueblo hablando entre ellas. Mujeres mayores, vestidas de negro con todos sus prejuicios enredados en sus toquillas. -Lo que aquí se hable es sólo de las puertas para adentro- decían. Y allí se cocía todo.

Una vez las puertas se han abierto, las penas han salido todas como el humo por la chimenea. Allí donde hay una persona que escucha, otra aprovecha y dice lo que le duele o lo que le pasa. En televisión las penas se reinventan, a ver quien da más morbo. No sé que da más miedo.

Me atrevería a decir que Miguel Mihura vio venir lo que se avecinaba. Por eso en la obra “Maribel y la extraña familia” uno de sus personajes paga a las visitas y lo explica con el humor que caracteriza al autor:

-A veinticinco pesetas la media hora... Pero te dan mejor resultado que las visitas de verdad, que no hay quien las aguante y que enseguida te dicen que les duele una cosa o la otra... Estos vienen, se quedan callados, y durante media hora puedes contarles tus problemas, sin que ellos se permitan contarte los suyos, que no te importan un pimiento...

El humor de Miguel Mihura es un instrumento para desentrañar esa ocultación de los problemas sociales, no para cambiar la sociedad.

Mihura en algunas de sus obras hace suyo el análisis del maestro Gómez de la Serna, “desconcertar al personaje absoluto que parecemos ser, dividirle, salirnos de nosotros , ver si desde lejos o desde fuera vemos mejor lo que sucede”.

Como dice en su libro “Mis memorias” “el humor es verle la trampa a todo, darse cuenta de por donde cojean las cosas; comprender que todo tiene un revés; que todas las cosas pueden ser de otra manera”.

5 comentarios:

Fusa dijo...

"Lo que aquí se hable es sólo de las puertas para adentro".
He escrito muchos cuentos en ese ambiente... he recreado en mente y en vida ese momento muchas veces... y me encanta... me quedo fija en esas mujeres como si tuvieran algo de mí... he inventado muchas mujeres que podrían haber dicho esa misma frase y, sin embargo, Isabel, ahora, al leerte, me han dado ganas de escribir otro cuento a propósito de esa frase, de todo lo que cuentas aquí...
Un abrazo.

Musaraña dijo...

El humor es la inteligencia en estado puro...

Muy bueno tu escrito,tan natural y a la vez tan bien escrito. No sobrecargas ninguna expresión..

Genial, de verdad! :)

iris dijo...

Me parece muy interesante el personaje de la visita a la que pagas y sólo se limita a escuchar . Hay un libro que se llama : Voces del desierto , en el que se describen los habitantes de una tribu aborigen , cada uno tenía una labor dentro de la tribu , y había una que era la "escuchadora" , su misión era sólo escuchar . Esta mujer estaba muy bien valorada porque evitaba muchas enfermedades de origen psíquico como depresiones , etc... Besitos .

NáN dijo...

Este post está muy bien construido, Isabel. Plantea desde lo mínimo muchas cosas importantes. Requiere leerlo despacio para ir extrayendo sus hebras.

Isabel dijo...

Yo diría, Fusa, que somos nosotras las que, al recordar a esas mujeres, es como si guardáramos aún algún resquicio en nuestros genes...
Siempre me rebelé ante esa forma de pensar a la vez que me atraía ese munfo interior, femenino y oculto que mostraban.
Creo que es la primera vez que abordo el tema y seguro que tú lo habrás hecho mejor. Me encantó tu post sobre la muerte de Virginia.
Un abrazo también para ti.

Musaraña, es bien cierto lo que dices sobre el humor.
Muchas gracias por tus palabras y muchos besos.

Iris, no he leído ese libro, pero me parece muy interesante lo que cuentas sobre él. Lo pongo en mi lista de pendientes. Besos.

NáN, las escenas visuales que me inspiró la canción son mías; los entrecomillados sobre el humor, del prólogo de la obra de teatro.

Coincido que son muy interesantes, sobre todo en los tiempos que corren. Quizás por ello, y a pesar de la escasa importancia que le damos a muchos de nuestros autores, algunos mensajes de sus obras sigan estando vigentes, aunque el ropaje exterior haya quedado caduco.

Muchas gracias por tus palabras y besos.