
“Oír es ver lo que se dice,
hablar es extraer imágenes visuales”
“La construcción del personaje” Constantin Stanislavski
Parecía un vals. Cantado en francés sonaba de maravilla en la radio del coche. Era una canción antigua versionada por una voz independiente que no conocía, pero sí el estribillo: “...se burlarán de mí, que nadie sepa mi sufrir”.
Esa frase me trajo imágenes de mujeres de pueblo hablando entre ellas. Mujeres mayores, vestidas de negro con todos sus prejuicios enredados en sus toquillas. -Lo que aquí se hable es sólo de las puertas para adentro- decían. Y allí se cocía todo.
Una vez las puertas se han abierto, las penas han salido todas como el humo por la chimenea. Allí donde hay una persona que escucha, otra aprovecha y dice lo que le duele o lo que le pasa. En televisión las penas se reinventan, a ver quien da más morbo. No sé que da más miedo.
Me atrevería a decir que Miguel Mihura vio venir lo que se avecinaba. Por eso en la obra “Maribel y la extraña familia” uno de sus personajes paga a las visitas y lo explica con el humor que caracteriza al autor:
-A veinticinco pesetas la media hora... Pero te dan mejor resultado que las visitas de verdad, que no hay quien las aguante y que enseguida te dicen que les duele una cosa o la otra... Estos vienen, se quedan callados, y durante media hora puedes contarles tus problemas, sin que ellos se permitan contarte los suyos, que no te importan un pimiento...
El humor de Miguel Mihura es un instrumento para desentrañar esa ocultación de los problemas sociales, no para cambiar la sociedad.
Mihura en algunas de sus obras hace suyo el análisis del maestro Gómez de la Serna, “
desconcertar al personaje absoluto que parecemos ser, dividirle, salirnos de nosotros , ver si desde lejos o desde fuera vemos mejor lo que sucede”.
Como dice en su libro “Mis memorias” “
el humor es verle la trampa a todo, darse cuenta de por donde cojean las cosas; comprender que todo tiene un revés; que todas las cosas pueden ser de otra manera”.