viernes, 4 de julio de 2014

348. La huella de las ausencias


¿Cómo hablar de un libro que es la tercera vez que lees sin desvelar nada? ¿Qué es verdad en un libro? Sólo es verdad cuando lo leemos, cuando el objeto deja de serlo, cuando en esas palabras te reconoces. Cuando en ese diálogo íntimo quedas atrapada. Y es entonces, que ya estás perdida.
Andaba yo por aquel tiempo leyendo a John Berger sobre la ausencia y me encontré en el stand de una feria con este libro. Por supuesto que el título me llamó, pero también el formato y las páginas interiores. Y una mujer, la autora, que no conocía y que me asombró al leerla por la sensibilidad que reflejaba.
Miriam Palma habla de Walada, una princesa omeya, pero también de su entorno que coincide con el esplendor y la decadencia de la época en que vivió. Pero esto que digo son palabras vacías, las mías que no saben cómo expresar la poesía que encierran las escritas; la extrañeza de cómo, en tan poco espacio es capaz de abarcar vidas y sentimientos. Miriam, poeta como Walada, sabe plasmarla y cautivarte. Aquí no hay mitos, ni clichés, ni siquiera leyendas. Hay una vida de mujer que busca, que quiere ser dueña de sus palabras, encontrar su sitio, aprender de otras, enseñar a otras. Su casa se convirtió en una escuela para mujeres, salón literario “que vibraba por las noches con refinados ritmos, con las más osadas hipérboles, con la versificación más virtuosa”.
He visitado Córdoba varias veces y en la última me acerqué a Medina Azahara, allí vi esta arqueta dedicada a Walada  entre los restos recuperados de ese esplendor que debió ser esa ciudad cuando las europeas andaban a ciegas. 
En la arqueta de su madre, igual o parecida a la de la foto guardaba Walada sus palabras, sus lamentos, sus poemas. Esos poemas que Miriam ha sabido descifrar para contarnos la vida de una mujer adelantada a su época; una rebeldía, y, al final de su vida, la aceptación de ese amor que mantuvo con tanta pasión, de su pérdida, de nosotras, se nazca donde se nazca. 
Y en todo ese camino adverso, a veces, por ser quien es, una omeya, discurre mostrando a otras mujeres de su entorno, “¿cómo escribirlas? ¿Qué metáforas usar para cincelar sus cuerpos en poemas? ¿Qué ritmos, qué rimas, qué metros escoger para dar cauces a los torrentes de sus voces?” Es en los sabores, olores, en los baños, “un mundo el del hamman donde se limpiaban hasta las almas”. A Walada se la conoce por su relación con el poeta Ibn Zaldún y el libro nos muestra su relación, pero a diferencia de otros libros, a quien de verdad conocemos aquí es a la mujer, a esos hombres de su entorno y a todo lo que vivió a través de ella.

15 comentarios:

Myriam dijo...

Me lo apunto ya mismito. Si lo has leído, tres veces es una excelente recomendación, no necesito más.

Besos, Isabel

Anónimo dijo...

Leí el libro y me quedé con ganas de más. Texto exquisito, palabras que dicen exactamente lo que quieren expresar. Sinceridad. Pensamientos y reflexiones sobre la vida de Walada que bien podrían suceder hoy. fue una adelantada en su tiempo. Un libro muy recomendable y un poco dificil encontrarlo. Besitos. Ave Peregrina

Isabel dijo...

Myriam, creo no te defraudaría.
Gracias por pasar, este finde te visito.
Abrazos

Me alegro de que te gustara, Ave, no habíamos hablado de eso y no lo sabía.
Como conozco a la autora se lo puedo preguntar dónde conseguirlo. En Medina Azahara está, lo vi en mi visita. Es un libro que completa todo lo que ves. BESOS.

Teresa dijo...

Tengo que leerlo. Saludos.

Darío dijo...

Un libro escrito, parece, con sangre, sudor y lágrimas, pasión, es decir. Un abrazo.

NáN dijo...

Cómo han conseguido borrar de la Historia a las escasas mujeres a las que se les permitió expresarse.

Lo tendré en cuenta

Anónimo dijo...

Pues con empeño lo quiero buscar. Gracias, besos de UVA.

Isabel dijo...

Teresa, gracias por tu interés. Un abrazo.

Dario, yo diría, también, con sensibilidad que a la autora le sobra para captar todo lo que refieres. Un abrazo

Isabel dijo...

NáN, la historia ninguneo, ocultó y falseó muchas cosas, yo me atrevería a decir que la literatura nos ha contado mucha más realidad que ella.
Un abrazo.

Uva, ya hablamos de él, y seguiremos.
Besos

Mar dijo...

¡Qué buena pinta tiene! Me lo apunto, gracias.

Aprovecho para decirte que tengo un nuevo blog, el otro se me murió... se llama instantes de luz y vida... Espero que me visites. un abrazo

Isabel dijo...

Mar, te gustará. He entrado en tu blog y comentado pero no sale mi comentario, ni el mensaje de aprobación por tu parte.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Muy interesante.No conozco el libro de Myriam Palma. Ojalá pudiera encontrar el libro, ya que debe ser un disfrute. Walada como portadora de conocimiento, de comunicación con sus iguales. Los famosos salones franceses fueron entonces muy posteriores.Has despertado mi curiosidad sobre el personaje de Myriam Palma. Besos

Isabel dijo...

Anónimo, me alegro de tu disfrute y de haber despertado tu curiosidad.
Si entras otra vez, ponme una señal para saber quién eres. Gracias.

tránsitos dijo...

Muchas gracias, Isabel. Por tu generosa mirada. Miriam

Isabel dijo...

Gracias a ti, Miriam, por poder disfrutar de tus palabras.
Abrazos.