jueves, 31 de octubre de 2013

320. Lugares para vivir

Esa ciudad a la que volver porque no vives en ella, que si pudieras...
La mía no precisaría ni muchos monumentos, ni tan siquiera iglesias, sí un centro difícil en el que perderse en el aquí y ahora, sin vivir otros tiempos. Atravesarlo en distintas direcciones del centro hacia fuera o viceversa. A mí me gusta más imaginarlo a los pies de la torre que adivino enhiesta, en su plaza, recibiendo la inmensa luz de la mañana, o los rojos chillones de la tarde. Caminar, volver la vista atrás, y, ya en la lejanía, divisarla siguiendo un recorrido: subir primero por avenidas sombreadas, eso sí, mejor en primavera para oler el paraiso majestuoso, que el azahar está muy visto. Y una vez allí, bajar despacio. Y contemplarla al fondo, esperando, esperándote.

26 comentarios:

Cabopá dijo...

Un texto delicioso, amiga Isabel.
Hacía tiempo que no venía a verte y leerte. Ahora poniéndome al día en las visitas me ha gustado tu lugar para vivir, "un centro difícil"

Besicos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Pues disiento en lo del azahar. Estará muy visto y olido, pero es una maravilla pasear con su olor impregnado en la nariz. Te lo dice una que, en cuanto puede, pasea entre limoneros y se esponja con su olor y el del azahar.

No sé si tu lugar es real o soñado. Lo pintas bien, agradable y apetecible.
A mí me preocupó mucho durante un tiempo esto del lugar donde vivir. Corrí por varias ciudades hasta que regresé a mi tierra. No es la octava maravilla del mundo y hace un calor espantoso, pero es mi tierra y aquí me siento en casa.

Un beso enorme, querida Isabel.

Maria Dolors dijo...

Me gusta tu manera de expresarte Isabel, es un placer leerte.
Un beso.

Rosario Ruiz de Almodóvar Rivera dijo...

Me gustan tus palabras y tu fotografía, pero en lo del azahar le doy la razón a Isabel Martínez Barquero es un olor exquisito que me encanta.
Un abrazo fuerte amiga.

Isabel dijo...

Cabopá, me alegra tu visita. Gracias por tus palabras y muchos besos.

Isabel, cuando pasaba del azahar pensé que no os iba a gustar, jejeje, es por llevar la contraria.
No, es broma, me encantan los naranjos. Cuando arreglamos la vieja casa de mis padres plantamos uno y un limonero, sin embargo, tuve que quitar un paraiso muy querido, así que le dediqué el recuerdo.
Mi lugar es real, pero cuando no estoy en él, como ahora, lo recuerdo como una ensoñación, por eso no he dicho el nombre siquiera.
Me gusta mucho cuando dices "me siento en casa", porque es ahí donde reside el bienestar que buscamos encontar.
Un gran abrazo.

Isabel dijo...

Maria Dolors, y a mí tu mirada, allá donde la posas haces fotos maravillosas.
Gracias y muchos besos.

Gracias, Rosario, ya le he dicho a Isabel el porqué elegí el paraiso. Y qué me dices del perfume de la dama de noche, aunque penetrante, es una gozada pasar por donde hay alguna.
Otro gran abrazo para ti.

Myriam dijo...

Se perfila un lugar mágico en este texto preñado de deseos.


Besos, Isabel y muchas gracias por tus vistas en mi casa.

virgi dijo...

La ciudad de nuestros sueños, aunque siempre acabemos en la que circula por nuestra sangre.
Me gusta leerte, Isabel, por eso te abrazo y dejo muchos besos.

Isabel dijo...

Sí, Myriam, hay ciudades que tienen magia, y que atraen. Seguro que tú conoceras muchas.
Gracias a ti por tus palabras. Y muchos besos de vuelta.

¡Qué razón tienes, querida virgi.
A mí me encantan tus visitas y tu cariño.
Un gran abrazo agradecido.

Mar dijo...

Oh, Isabel, qué bello texto. Me encanta la línea "Perderse en el aquí y el ahora, sin vivir otros tiempos" me gustan esos matices de luz de la mañana y la tarde que haces perceptibles. Impecable. Sólo, bueno, una tontería, que el azahar me apasiona. Un abrazo.

Anónimo dijo...

A ISABEL:
Lugar más hermoso
jamás ha existido
que el que yo miraba,
donde yo he nacido.
Lugar más hermoso
nunca encontraría
ni con más encanto
que aquel de la Mina.
Sus tierras negras
de flores cubiertas.
Al calor de la lumbre
de mi casa, de mi abrigo,
junto a mis seres queridos,
y ese huerto que tanto cuido.
Así es la tierra mía,
su puente, su río y su tren.
Esta es la tierra mia.
Este es el lugar donde nací.

Con todo mi cariño AVE PEREGRINA

Isabel dijo...

Mar, a mí también me gusta el perfume, me encantan las naranjas y los limones. Ha sido un rebelarme y pulsar vuestra opinión, jejeje...
Gracias por tus palabras y un fuerte abrazo.

Ave, estoy sorprendida, estás cambiando de género y con acierto, pero sobre el sitio tengo que decirte que frío, frío.
Gracias por tu poema, el lunes hablamos.
Abrazos

Josep Vilaplana dijo...

Yo añadiría un par de esquinas para encontrarnos tú, algunas risas y yo (una ciudad que se sintiera juego y permitiera, cada mañana, su refundación...).

Precioso texto, Isabel.

Anónimo dijo...

Es para quitarse el sombrero. El texto no tiene desperdicio, es pura expresión de un deseo, para deambular, pasear, disfrutar, sin necesidad de tant+oa sañadidos innecesarios. Me encanta cuando das prioridad a los aromas, al paisaje natural, a las vistas. Ay ... Mi pueblo, mi ciudad!!!

Isabel dijo...

Josep, el barrio de mi pueblo y de mis juegos infantiles tiene cuatro esquinas, aunque no es este lugar al que aludo en el escrito. Me alegra mucho que te haya gustado, a ti, que dejas entrever tanto en los tuyos.
Un abrazo

Ro, si tú te lo quitas, yo chapó. Que el deseo nos empuje para habitar todos los espacios de magia; simplemente para estar, echar unas risas, como dice Josep, y para disfrutar de esas charlas a las que tanto provecho sacamos.
Gran abrazo.

Aquí me quedaré... dijo...

El lugar de sueños y de ensueños donde vivir.

un abrazo

Anónimo dijo...

Claro que me gusta¡¡ Poeta, poeta¡¡
A mí me pasa, Isa, que, según voy visitando, conociendo sitios, menos aferrada me siento a esa, la que fué siempre mi ciudad. Pero está bien eso de inventarse un lugar a la medida de una,¡qué puñeta¡(palabreja moribunda, por cierto). Racimos de besos de UVA.

Sonsoles dijo...

Q bonita es tu ciudad, la paseé y fuí muy feliz en ella, encontré un amor hace tiempo y Sevilla fue un marco incomparable.
Un saludo

Sue dijo...

Bonito texto.

Yo quiero vivir en un pueblo con mar, tranquilo, a ser posible al pie de un acantilado, por si algún día quiero aprender a volar.

Besos.

giovanni dijo...

Qué bel relato! Lo leí varias veces, en distintos días.

Me pregunto si haya una falla en la primera frase o si eso es una manera española de decirlo: ...a la que (TIENES?) que volver...

Besos

Isabel dijo...

Aquí, y que cuando nos ausentamos es cuando más lo valoramos.
Abrazos

Uva, tú es que estás quitándole el puesto a nuestra amiga con tanto viaje. No me extraña lo de ciudadana del mundo, casi lo estás cruzando últimamente. Dichosa tú. Ya ves, yo sueño, que es otra forma de viajar.
Besos y abrazos.

Sonsoles, premio, eres la primera que la nombra. Me encanta que encontraras un amor en ella.
Gracias por visitarme y bienvenida. Besos.

Isabel dijo...

Sue, eso quise yo durante mucho tiempo, pero a ras de tierra, que no soy yo de alturas. Luego la vida te va imponiendo otros lugares, y, si te adaptas, sabes sacarle jugo a todos. Pero, eso sí, nadie me priva de soñar. Muchos besos.

giovanni, esa ciudad a la que volver es, como a dicho Sonsoles, la que tú has visitado: Sevilla.
He estado fuera de ella como te dije, y, como suele pasar, cuando los lugares que gustas recorrer, no los frecuentas es cuando más lo echas de menos.
Me dio ganas de hacer una breve reseña en clave de misterio, de lo que me gusta y lo que no.
Como vosotros habéis comprobado por lo que cuentas en tu blog, Granada y Córdoba son más árabes, Sevilla es mariana y capillita, cosa que no va conmigo, pero todo no nos gusta nunca al cien por cien.
Gracias por tu advertencia y besos.


Myriam dijo...

Ahhh Claro, pues eso.... jajajaja y si yo ya la estoy extrañando, me imagino tú...

Más besos

Myriam dijo...

(Ya sabes que yo me enamoré de Sevilla ¿no? Y que volveré, volveré, no se cuando, pero volveré...)

LA ZARZAMORA dijo...

La mía tampoco...
Sólo el mar, los de siempre, y esos lugares que hablan bajo las piedras de mis raíces.
Bss, Isabel.

Isabel dijo...

Myriam, la verdad es que hay muchas ciudades de la que enamorarse, me alegro que la mía te produzca esa sensación aunque yo cada vez vivo menos en ella.
Muchos besos

Eva, solo he estado una vez en Paris, y me sorpredió pensar que no me importaría quedarme a vivir allí. Fue un deseo fugaz pero no lo había sentido en otros sitiso.
Sin embargo, comprendo, porque además tengo una amiga francesa que me lo dice, que es difícil.
Yo he vivido en Barcelona muchos años, y no me hubiera vuelto, me gustaba mucho. Además tenía mar como tu tierra, ¿no la vas a echar de menos? Yo la echaría.
Lo de las raices a mí como que no, podría hablar mucho sobre eso.

Un fuerte abrazo.