domingo, 27 de junio de 2010

146. Pequeños placeres


Cuando éstos se presentan, hay que cogerlos al vuelo. Sobre todo si con ello no se perjudica a nadie. Son pequeños ahorros de felicidad de los que tiramos en los momentos malos.

En los campos del sur el verano aparece antes, el pasto abarca casi todo, excepto algunos olivos, una que otra higuera y, cómo no, los campos de girasoles. Contemplar un girasol y comprender a Vincent van Gogh es todo uno porque ese girasol que anuncia el verano y esa perspectiva que la vega del Guadalquivir nos ofrece de ellos es maravillosa.
Soy pesada al repetir estas “margaritas grandes” como las llamaba mi hijo pequeño, pero más se repiten las estaciones, ¿o no?

Y como colofón del paisaje: pararse en Carmona, un lugar con historia y presente, para tomar unas cervezas con amigos en uno de sus lugares emblemáticos:
El Tabanco, es el bar del hotel Alcazar de la Reina. Sí ya sé, es rimbombante, no tengo por costumbre ir a esos sitios, pero curiosamente es un lugar de tapeo con una cocina excelente y bien de precio.
Tabanco, así lo explica en una pizarra, es “un puesto, tienda o cajón que se pone en mercados o calles para la venta de comestibles. La gente del norte, sorianos, burgaleses y montañeses, a mitad del siglo XVIII, se hicieron con las tabernas sanluqueñas teniendo una importancia capital en la aparición de los vinos de crianza biológicos y crearon el tabanco, sitio característico a caballo entre tienda de comestibles y taberna”.
Pues eso, no tengo dinero pero no me lamento, porque tengo una hucha donde ahorro momentos felices.

22 comentarios:

emege-e dijo...

Lo mejor que hay en esta vida es llegar a reunir un patrimonio muy particular y personalizado: invertir esos ahorrillos en pequeños placeres. Estas financiaciones reportan unos intereses muy altos llamados momentos de felicidad en la vida de una persona. ¿Existe algo más rentable?
La foto es preciosa. Besitos.

Mar dijo...

¡Qué gracia Isabel! He cambiado la foto de la cabecera de mi blog por una de girasoles (hoy mismo) que a mí me apasionan. Y el poema que colgué el sábado tiene algo que ver o mucho con el disfrute de los pequeños placeres.
Un beso,
Mar

manuespada dijo...

Me encantan los girasoles, tanto, que alguna vez he robado alguno para comerme las pipas.

Elvira dijo...

¡Vivan los placeres pequeños! Estoy empezando a pensar que son grandes. Y adoro los girasoles.

Un beso

giovanni dijo...

Los pequeños placeres son tal vez los más importantes en la vida porque esos momentos de 'pequeña' felicidad crean la gran felicidad... O como dice Elvira: son grandes.

Un abrazo

Musaraña dijo...

Momentos felices y generosos, porque los compartes y con ello consigues que viajemos a través de tus ojos...

Que maravilla, por un momento en mi ventana se abrió paso el verano..

Reyes dijo...

Di que sí.
Los del sur somos expertos en esto.
En regatearle a la vida ratillos buenos, y mira que yo no soy especialmente hábil .

Pero ahí están los girasoles.
Preciosos!!

Y en cuanto al sitio , lo conozco , lo conozco; teníamos reunión de trabajo en ese hotel de vez en cuando , pero no sabía que hubiera tapeo .
Y anda que no es bonito Carmona ...y otro hotel, el Rincón de las Descalzas ,o algo asi. Una monería a la que algún día espero llevar a mi novio , el que me pìenso echar a los 78 años .
Ahora sería mejor pero es que no hay candidatos.
jeje.


Besitos , guapa , y buen verano .

José Luis Ríos dijo...

Carmona está muy lejos de aquí, pero el espíritu con el que escribes también se percibe y aprecia desde aquí.

Saludos, Isabel

Elèna Casero dijo...

Eso sería tan bueno como guardar los aromas que te hacen recordar momentos felices en una botella.
Abrír, aspirar y volver a vivir.

Un saludo

NáN dijo...

También yo venía a decir que los pequeños placeres son los mejores. Pero al ver una clamorosa unanimidad, me pregunto: ¿falseamos nuestras percepciones? ¿O pertenecemos a esa minoría despreciable que no marcha al compás del mundo?

Creo que lo segundo. Pero debemos saber que la gente vive intentando gastar por encima de sus posibilidades, para epatar a los suyos. NO SOMOS normales (y no estoy muy seguro ya de que eso sea bueno).

He recordado una anécdota deliciosa de Wilde, cuando se estaba muriendo en una pobreza absoluta en el hotel Quai Voltaire. Sabiendo que se moría, los amigos le llevaban el mejor champagne y dijo: "Me muero por encima de mis posibilidades"

Freia dijo...

Esta vez soy yo quien ha viajado de su mano Isabel aprendiendo y descubriendo historias nuevas.
Pues a lo mejor es que, verdaderamente, vivimos de y gracias a esos pequeños placeres. Como postura vital no está nada mal.

Un fuerte abrazo, Isabel

Anónimo dijo...

Desde luego, eres una maestra, hija, para mí. No sólo cómo escribes, sino LO QUE escribes.
De manera que, como suelo ser buena alumna, me aplico el zarandeo que tus frases me dan: no dejar escapar los pequeños placeres, meter en esa huchita las buenas cosas para ir tirando de ellas cuando sea menester...etc.
Gracias. Y al fotógrafo, su debido reconocimiento.La Uva.

Isabel dijo...

A ti qué te voy a contar, emege-e, si eres maestra en disfrutar de la vida.
Se lo diré al fotografo. Besos

Mar, el verano que da iguales sensaciones. Me alegro y otro beso.

manu, yo hice igual, pero las puse al sol a secar y los pájaros fueron más rápidos que yo.

Pues ya somos dos, Elvira. Besos.

Sí, giovanni, creo también que son expansivos, contagiosos y crean positividad. Otro abrazo.

Qué bonito lo que dices, Musaraña, me alegro de haberte alegrado.

Lo que tú no sepas,Reyes que venga quien sea y lo vea. Y que sea joven, que de mayor no te aguantas ni tú, jeje...

Gracias, José Luis, tengo ganas de pasar para ver tus fotos en cuanto pueda.

Elena, huchas y frasquitos, pero no como los de "El perfume", sino con otros fines más placenteros los que enumeras: abrir, respirar, vivir... Un beso.

Por supuesto, NáN, que las falseamos en esa búsqueda de la felicidad. Incluso miramos para otro lado para poder disfrutarlas y quién, mirando alrededor, no se ha sentido mal o despreciable como tú dices.
Ese pequeño placer que anoté un día, es sólo uno de tantos, quizás en cuestión económica es esporádico. Te diría que para mí existen otros muchos, como por ejemplo contestar vuestras opiniones ahora y muchos más al cabo del día. Es una actitud, yo creo, la de vencer la pereza, el pesimismo, la desgracia. Y, a veces cuesta si eres agnóstica, como yo, porque depende de ti y sólo de ti ser feliz y hacer feliz, pero se genera más optimismo y ganas de hacer cosas.
Y lo dejo, que parezco un libro de autoayuda, pero hay más para hablar.

Eso Freia, tú lo has dicho, postura vital, pero sin olvidar que somos unos afortunados al no carecer de lo esencial como muchos.
Y también te abrazo.

Uva, me malcrías y lo sabes.
Comunico tu felicitación,
Un besote.

Araceli Esteves dijo...

Ay, hija, qué bonito te ha salido.
Un brindis por esos pequeños tesoros.

VERONICA LEONETTI dijo...

Pasar por aquí si que es un placer.
Y ya parece que es época de buscar placeres (nuevos, viejos o eternos)o por lo menos eso que sabemos que merecemos hace tiempo.

Isabel González dijo...

Leer a Isabel Mallén y sentir cosas como ella las siente es todo uno. A éso se le llama trnasmitir, escribir bien, feeling henerado.
Enhorabuena tocaya, una barzo.

Isabel dijo...

Araceli, yo brindo también al verte por aquí, me encantan las visitas.
Besos

Vero, conseguir que estéis a gusto en mi costurero sí que es un placer para mí.
Besos

Isabel, me alegro mucho de haberte transmitido buenas sensaciones.
Otro abrazo.

Isabel Romana dijo...

Una hucha como la tuya vengo yo rompiendo en los últimos meses, más que nada para suplir la aridez valenciana, que últimamente es mucha. Vine a verte en este mes lunar, al decir de Freia, y femenino. Y vaya si he acertado... Saludos cordiales.

COLOMBE dijo...

ahorrar momentos felices que bella metafora querida Maribel
esos girasoles representan para mi nuestra casa de Toulouse y esas imagenes las tengo tambien en mi hucha
besitos para ti y el fotografo

Sara López Moreno dijo...

Toda la razón del mundo. Me gusta cómo escribes.

Saludos,
Sara.

Ardilla Roja dijo...

Hola Isabel:

La verdad es que si. Cuando vas con el coche y ves los campos de girasoles parece que se rejuvenece algo por dentro. Quien tiene la suerte de vivir rodeada de campos en los que se ven pasar las estaciones, es un privilegiado. Yo las veo con los viñedos. En otoño se pintan de un rojo grana precioso.

Ha sido un placer visitarte.
Un abrazo.

Isabel dijo...

Isabel Romana, qué alegría verte por aquí, ya había oído hablar muy bien de tu escritura y tengo pendiente leerte, hay muchas lecturas esperando para este verano.
Pasa siempre que gustes y bienvenida.
Un beso

Colombe, hace tiempo, me alegra de coincidir contigo en los buenos recuerdos, muchas veces los revivo, fue oportuno ir antes de marcharos y qué bien lo pasamos juntos allí. Espero que podamos un día conocer la nueva.
Abrazos fuertes para vosotros.

Muchas gracias, Sara, es para mí un placer que te guste, espero verte más por aquí.
Bienvenida y besos.

Ardillita, te debo visita, me encanta la tuya.
Un fuerte abrazo.