jueves, 16 de octubre de 2008

50. Mi bolso

Cuando voy de viaje huyo de los bolsos de mano grandes que me dejan los hombros doloridos.
Preparo con ilusión uno pequeñito, esos sí, con correa ancha y larga para llevar de bandolera y lo lleno con miniaturas: bloc, lápiz, bolígrafo, documentos, pañuelos, perfume, barra labios, protección solar, anillo y pendientes, tiritas... y hasta un pequeño costurero-reparador que nada tiene que ver con el cajón de sastre de casa. Todo ello bien distribuido en varios departamentos con cremallera para que no se estorben ni caigan en las numerosas veces que abro el bolso para coger el libro, el objeto sin el cual me es imposible viajar. Siempre tengo varios del mismo tamaño (bolsillo) preparados para el hueco destinado a él.
En este viaje guardé con especial ilusión los "Relatos Breves" de Clarín para viajar por Asturias.

Dice John Berger "que la relación con la palabra escrita y la vida suele ser íntima y secreta".

Íntimo y secreto es el halo que algunos libros dejan en nosotros y que perdura a través del tiempo, como el que dejó en mi la lectura de La Regenta, una de mis primeras incursiones en la literatura. A pesar de que el principio del libro me cayó en un examen, no lo odié, al revés, me alegré porque fue un libro disfrutado.
Visitar ahora la heroica ciudad, aunque no tenga que ver nada con la que describe el libro, fue un placer añadido. La épocas cambian y el ropaje con ellas, pero las personas ¿cambiamos tanto?
Cuando comparo a la anciana del cuento o novela corta de Leopoldo Alas "Clarín", Doña Berta, con alguna, que ahora viva en una de esas casas desperdigadas por el maravilloso paisaje verde y frondoso asturiano, y la sitúo en Nueva York, pienso que sentiría lo mismo que Doña Berta en Madrid.
O el cuento Dos sabios, un placer leerlo, ahora que están tan de moda los balnearios, para disfrutar con la ironía y el fino humor de Clarín.

Durante el trayecto de vuelta me crucé varias veces con una chica que llevaba un libro enorme fuera del bolso. No conseguí ver el título, pero por los dibujitos debía ser uno de tantos best-seller que tanto abundan y no pude evitar pensar el daño físico y mental que le produciría.
Ahora leo en una revista atrasada que “un avispado profesor de París y psicoanalista ha escrito un libro para poder hablar de los libros que no se han leído” y me he acordado de esa chica, seguro que lo comprará. Por cierto el autor del libro, experto en marketing supongo, dice que vive rodeado de libros y es un amante de la literatura, pero no le gusta cómo funcionan las cosas. Y puede que tenga razón, como los lectores de best-seller las suyas, muy respetables, claro está.

Lo que sí es cierto es que no se puede leer todo, como no se pueden probar todas las comidas de todos los sitios porque nos atragantaríamos.
Yo prefiero escoger en la medida de lo posible y escribir sobre lo que me gusta. Por eso he escrito también sobre Clarín aquí.
Y de Asturias ¡qué decir! Que volveré, señal de que me ha encantado.

5 comentarios:

Paco Cuadrado dijo...

Querida Isabel, como nadie describes tu viaje por tierras asturianas, a través tuya he recordado esas tierras de grandes hombre y mujeres,me trajo el recuerdo de las grandes huelgas que hacían los mineros asturianos alla por los años 60,había un dicho entonces que decia: "cuando Asturias estornuda, España entera se resfría" No se que ha quedado de toda esa solidaridad que había dentro del movimiento obrero, ya ves lo que me evoco tu retrato de Asturias
Mari Paz

Isabel dijo...

Me alegro mucho de evocar recuerdos en ti, recordar la solidaridad en tiempos en los que escasea y citarla es, de verdad, importante.
Un abrazo

tu prima dijo...

Mi bolso también es pequeño, como el tuyo, pero en el que cabe de todo. Con la diferencia que en el hueco del libro, yo meto "crucigramas", ¿a quién habré salido?. Asturias preciosa, me encantaría volver. Y el relato, muy bueno.
Besitos.

Isabel dijo...

Je, je, crucigramas ¡cómo no! Mil besos.

emege-e dijo...

Me alegro de que al final la elección de viajar a Asturias haya satisfecho tu curiosidad al recorrer los lugares de este gran escritor y su obra, además de la belleza de sus paisajes. Es una emoción que yo también experimento cuando viajo y que me alegra compartir contigo.
Referente al bolso, que te voy a contar que no sepas. Besitos.