domingo, 18 de septiembre de 2016

417. Impresiones

La palabra “viajar” le despejaba la nariz y los oídos, la cabeza, como un baho de eucaliptus.
Álvaro Pombo, El cielo raso.


Por el cielo cruzo los Alpes como un pájaro, a través de un tiempo distinto por reducido, que me lleva a otro lugar sólo contemplado en los cuentos. Y pensé “mi abuela no se lo creería”, ella que sólo viajó de un pueblo a otro.
Mi mirada se extraña de que el paisaje de abajo sea real. Como en un sueño de niña, ya en tierra firme, recorro los valles, un funicular me sube a las montañas, blancas en su cúspide por la piedra caliza, alguna con nieve aún en sus cumbres. Y abajo el agua del deshielo, el verde, las casas, las flores. Todo perfecto.


Luego vendrían los castillos, los palacios, esa cara y cruz religiosa e imperial de espalda al pueblo. Carrozas cargadas de dorados, una pequeña muestra de lo que guardan, que en los cuadros contrastan con los jarambeles de los pobres que miran embelesados.
Hablo de Austria, pocos mendigos en sus calles, sólo vi uno en Viena, y esas colas de inmigrantes a las puertas. Sólo flores y más flores, lagos, cascadas, castillos, palacios, pero faltos de abrazos.


Ai Weiwei translocación - transformación "Todo es arte. Todo es política", dice Ai Weiwei (nacido en 1957), uno de los artistas contemporáneos más famosos del mundo. Un millar de chalecos salvavidas de refugiados sirios, que forman 201 flores de loto, flotan en el estanque del Palacio Belvedere de Viena. Aquí, como en otros lugares, intenta remover las conciencias con esta instalación artística. 
Al fondo la calle de las Embajadas.

miércoles, 31 de agosto de 2016

416. Brujerías







Brujerías


con

palabras de amor

construimos castillos

de arena en los que vivimos hasta

que los destrozamos con miradas de hielo

no dejéis de hablaros en el idioma sagrado de las caricias.


Más en: http://circulodepoesia.com/2016/07/
poesia-lituana-dovile-kuzminskaite/


viernes, 19 de agosto de 2016

415. El silencioso ruido de la escritura



"¿Y qué se aprende escribiendo?, preguntarán ustedes.

Primero y principal, uno recuerda que está vivo...

Así que si el arte no nos salva, como desearíamos, de las guerras, las privaciones, la envidia, la codicia, la vejez ni la muerte, puede en cambio revitalizarnos en medio de todo. Uno tiene que mantenerse borracho de escritura para que la realidad no lo destruya.

Segundo, escribir es una forma de supervivencia. Cualquier arte, cualquier trabajo bien hecho lo es, por supuesto".


Ray Bradbury, “Zen en el arte de escribir”

sábado, 30 de julio de 2016

414. Esas pequeñas cosas...

Dice Georges Perec: “el espacio se funde al igual que la arena, se escapa de los dedos, El tiempo se lo lleva...
Escribir en tratar meticulosamente de retener algo, de hacer que algo de todo esto sobreviva: arrancar algunos pedazos precisos al vacío que se forma, dejar en alguna parte, un surco, una huella, una marca o un par de signos”.

Extraído de “Espèces d'espaces”

Tiendo la ropa y quiero detener el tiempo porque es muy agradable tender en un espacio abierto.

  Contemplar el sol a través de ellas y pisar sus sombras.

El incienso rebosa de su limitado espacio y la cica se abre

y regar con su chorro de agua refrescante.

viernes, 22 de julio de 2016

413. Nada se pierde

Si leo poesía ella aparece y no es la musa, o tal vez sí. Es Rosa con su vitalidad con su saber apreciar el tono, la forma, los susurros. 
Sólo ella sabía leer entre líneas lo oculto. Tanto del poema como de la vida. 
Es una presencia, su cara llena de arrugas: sabiduría, su pícara sonrisa: travesura, sus ojos escudriñándolo todo: inteligencia, su voz saliendo de lo más hondo: calidez.
Ahora ya tienes, Rosa, quien traerá en sus genes ese gran legado: una nieta preciosa que ha nacido justo al año de tu ausencia.

MAR

Me ha encantado volver a verte.

Tus formas
tu olor
tu color
tu sonido.

De enfado
de calma.

De no entender.

Rosa Guzmán,
Chipiona, 25 de enero de 2014.

domingo, 10 de julio de 2016

412. Vacaciones

Se miró las uñas. Estaban pintadas y brillantes, se veían largas al trasluz. En verano podía dejarlas crecer a gusto. Al volver la mano, otros brillos destellaban como piedrecitas debajo de las uñas al iluminarlas la primera luz de la mañana. Eran granos de azúcar que se habían prendido al espolvorear las tostadas en el desayuno. Nunca imaginó que lo tomaría a la misma hora de todo el año. ¿Y para eso se había alquilado una casa en el campo? Sin ruido, había exigido a la agencia, necesitaba una cura de sueño.
Se miró las manos. Eran las mismas que poco antes habían asustado a la paloma que con su bububu bú repetitivo y cansino la despertaba desde el primer día de sus vacaciones. La tarde antes al pasear por la orilla del río cogió varias piedras. Las mismas que reposaban en la mesita de noche. No era una asesina de palomas, pero si la suya insistía como insistían sus nervios por falta de descanso, estaba dispuesta a cargársela de una pedrada.

martes, 28 de junio de 2016

411. No hay que cansarse


No hay que cansarse
sino tenderle al milagro
silenciosamente
como a un pájaro
la mano.    
Hilde Domin 

Y, como escribió Benedetti:

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas.                

lunes, 27 de junio de 2016

410. Y sigue...






Esto estaba en un pueblo de la provincia de Sevilla. Pero no dio lo mismo, y ahí siguen, encabezando la lista más votada. Hoy no tengo palabras, pero si es verdad que una imagen vale más...

Si entráis en este blog os aseguro que el sentido del humor y la agudeza mental os sorprenderá.

miércoles, 15 de junio de 2016

409. Pienso,

porque el pensar es algo que nadie nos puede quitar.


Y, mientras camino, pienso sobre lo desinformados que estamos aún con los medios que hay. En esa bola enorme que crean los poderes, esos que en la sombra nos van poniendo cortapisas para pronunciarnos, para andar, para caminar en esa libertad que nos pertenece.
Y pienso, en las personas que en ese caminar tienen una fuerza y una capacidad para la resistencia, porque de resistir se trata, de crear, de inventar, de buscar resquicios para poder mostrar otra manera de hacer, otro mensaje, otro camino más justo. Porque no son tantos los que tienen el dinero y el poder comparado con los que sufren el abuso del mismo.
Y pienso en otros países, en comunidades indígenas, esas que ni sabemos que existen, pero que una amiga de Costa Rica, periodista, que vino a una celebración en casa, nos contó sobre su trabajo con ellas. Una chica encantadora que daba gusto escuchar con esa cadencia en su voz y una alegría que contagiaba. Hablamos de esa otra realidad en muchos países que se tergiversa en las noticias que recibimos. Nos contó, por ejemplo, cómo hacen para que la palabra y la formación llegue a lugares más remotos. Tienen una página que yo he pretendido enlazar pero que google no me deja, pero como todo tiene sus vueltas la pongo aquí para quien le interese entrar. 
Y, cómo no, desde aquí vuela también mi agradecimiento a todas esas personas que nos transmiten la verdad y que, incluso, dan la vida por informar.

Caminar nos lleva  de un lado a otro como el pensamiento y me acuerdo de la entrevista que leí no hace mucho en la que Yochai Benkler también aclara algunas cosas.

lunes, 30 de mayo de 2016

408. HARU


Haru no es un libro al uso. Haru es un libro para los sentidos y para el corazón.
Primero el tacto, su autora Flavia Company puso especial cuidado en su construcción. Tarea difícil hoy día debido al proceso de industrialización del libro. Pero si has oído hablar a Flavia alguna vez, comprendes que con su poder de convicción (cree a pie juntillas lo que dice), no sería nada problemático complacerla.

Vuelvo al libro: su tacto rugoso, su olor, la fácil apertura de sus páginas te dicen que es un libro vivido, aún sin haberlo leído.
Y entiendes el porqué de ese cariño que puso su autora al hablarnos de él en su presentación en Sevilla.
¿Cómo vive cada libro la persona que escribe? Supongo que de diferente forma. Lo que me sorprendió es que después de 35 años escribiendo dijera que con Haru había llegado a “tocar la literatura”. Claro está, yo no lo había leído todavía, quería antes de leerlo, que me hablara de él. Siempre me ha gustado saber qué opina su autor de su criatura.

No voy a decir de qué va porque hay mucha información con solo teclear su nombre.
Yo solo os digo que lo empecé el viernes pasado por la tarde cuando llegué a mi pueblo: leí de ocho a diez. Sábado: de cuatro a nueve, y domingo: de cuatro a ocho.
Total: once horas tranquilas, tomando notas, saboreando sus frases que yo llamo frases-caramelo.

Encierran tanta sabiduría que hay que chuparlas, extraerles todo el jugo, para que cuando la vida nos brinde un olor como un dolor, porque Haru también se huele y se duele, se identifiquen como en una sinestesia.

Haru es paz en las vicisitudes.
Haru es armonía en el desacuerdo.
Haru es vida, la de Haru y la tuya.
Haru te da las claves de cómo afrontarla para disfrutarla haciendo disfrutar.
Pues eso, que lo disfrutéis como yo lo he hecho.


Gracias, Flavia, por tu libro y por ser como eres.

domingo, 22 de mayo de 2016

407. Cuando digo Lidia no quiero decir Carmen

Tan concentrada estaba escribiendo que no me había dado cuenta de que se había hecho de noche. La sola luz de la pantalla del portátil iluminaba la habitación.
Lidia era la protagonista pero en ese capítulo no aparecía hasta el final. Contenta de cómo lo había adelantado tecleé su nombre para acabarlo. 
Al pulsar el espacio para escribir su apellido, el nombre se borraba, y, en vez de Lidia, aparecía el nombre de Carmen. Primero extrañada y luego cabreada seguí borrando y escribiendo una otra vez el nombre correcto. No hubo manera, esa secundaria maligna había tomado forma de repente y encima quería suplantarla.

Así me fui a la cama, sin saber si era el teclado que fallaba, más que nada por encontrar una solución lógica. Esa noche pensé cambiar el curso de la novela varias veces. Sin poder dormir, al clarear me levanté, encendí la luz de la cocina y al mirar hacia los árboles una lámpara sin cable pendía de ellos.

  
No, no me estaba volviendo loca, era sólo un reflejo.

Abrí el ordenador y un archivo nuevo. Le puse el mismo título: “Carmen se subió al tren”, pero ya veis, al darle al espacio la secundaria apareció de nuevo erre que erre.  

viernes, 13 de mayo de 2016

406. Cambios


He guardado agujas,


he invocado al sol.


Ahora ensarto brotes para guarecerme en tiempo de calor.