jueves, 21 de mayo de 2015

376. La mirada que juzga

Marina roba, no por vicio, sino por necesidad. Hambre, y no sólo física. Hambre de saber, pero de esa no se habla nunca.
Ese día la despertó la manifestación, levantó los cartones del sitio donde dormía cada noche y escuchó lo que decían: “la cultura debe ser libre, ha de llegar a todos, educar, educar, en vez de tanto robar”. Se sintió aludida y se recogió en su improvisado y caótico catre. Una joven se acercó y vio cómo escondía un portátil pequeño debajo de unos libros viejos.
-¿Funciona?
Marina se encogió de hombros.
-Dame, te voy a enseñar.
En los días siguientes compartieron conocimientos y experiencias en un banco del parque. La joven asombrada por cómo memorizaba sus explicaciones, le fue mostrando algo desconocido para ella: una ventanita donde aprender y mirar el mundo de otro modo. ¡El real se había vuelto tan incomprensible!

Marina, desde entonces y gracias a la joven desinteresada, se dedica al final del día a leer sin tener que cargar con sus viejos libros, algunos aprendidos de memoria, de un lado a otro. Mientras lo hace, no deja de observar el ojo minúsculo de la cámara de esa “cosa”, no tan extraña ahora para ella, encontrada un buen día en la basura. 
Quien pasa a su lado a la caída de la tarde la cree loca al verla hablando sola: -¿me verá? ¿sentirá el arañazo de la línea al señalarla? -comenta en voz alta mientras copia lo que le gusta.  

14 comentarios:

jordim dijo...

Muy bien parido

NáN dijo...

El aprendizaje fronterizo, fuera de los lugares habituales, lejos de los métodos conocidos, disfrutado en soledad (el que tan bien has contado) me produce un gran placer.

¿Has leído ‘Del color de la leche’, de Nell Leyshon?

Lo lees en una tarde, o en un día festivo. Te apasionaría.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me ha encantado, Isabel. Esta Marina no tiene desperdicio. Se merece todos los portátiles para no tener que ir con el peso de los libros.
Entrañable del todo. Y es que la cultura no está reñida con la pobreza.
Un besote.

Pablo dijo...

Buena reflexión. Me gusta el tono de locura, si es que es locura, de la protagonista. Se podría decir que se encuentra entre dos mundos, uno condicionado por el otro. Saludos. Pablo.

Isabel dijo...

Gracias por entrar, jordin.

Isabel dijo...

NáN, gracias, y también por alumbrarme el libro, no lo conocía y lo tengo en cuenta, lo leeré pronto.

Isabel dijo...

Isabel, qué alegría me das.
Marina es el mismo personaje de enta otra entrada:
http://elcosturerodeisabel.blogspot.com.es/2008/10/51-segunda-piel.html
Este texto seria previo a esta entrada.
Se me ocurrió hacer lo que en el cine: una especie de precuela.

Gracias y abrazos.

Isabel dijo...

Pablo, si entras en la página que le indico a Isabel, mi tocaya, ahí hablo de la no locura de Marina, una víctima más de tantas tropelias.
Gracias y un abrazo.

Myriam dijo...

Me gusta eso de retormar personajes, Isabel
y esta Marina tiene mucha tela.

Un beso

virgi dijo...

Consuela leer que en esa situación,todavía pueda haber alguien con esas inquietudes. ¡Qué panorama triste tiene mucha gente!
Gracias por tu visita, ya voy volviendo, un abrazo grande grande.

Isabel dijo...

Miryam, a mí también, lo hago con Jimena más que con Marina y mira que tiene más cosas que contar. Son personajes surgidos en el blog, y esto es gratificante por vuestras opiniones que me animan a seguirlos.
Un fuerte abrazo.

Isabel dijo...

virgi, me alegra mucho tu vuelta y tu quehacer. Lo último, tu libro, debe ser entrañable por lo que cuenta Eva.

Todas las personas desahuciadas de sus casas y de sus propias vidas tienen, seguro, mucho que contar.
Me da mucha alegría que Ada y Manuela hayan alcanzado cotas que les permitan cambiar esa situación injusta. Escucharlas a las dos es un placer inmenso.

Gran abrazo.

NáN dijo...

Os acabo de leer y hay algo que comentar sobre el tema, que no se está diciendo lo suficiente:

Ver a la alcaldable de Madrid y a la de Barcelona abrazándose y besándose me da una alegría difícil de explicar: que el modo en que vivimos los ciudadanos sea muchísimo más importante que el que nos demos elnombre de españoles, o catalanes o lo que sea, me reconforta.

En cuanto a los personajes surgidos de los blogs, creo que estos son una cantera de vida interior tan impagable como las libretillas que solemos llevar en el bolsillo. O quizá más, porque en las libretillas solo hay ideas sueltas, esbozos, pero en el blog hay ya un intento de forma acabada.

Isabel dijo...

NáN, ojalá no nos recorten la alegría.
Me gusta lo que dices de los personajes. Yo los vivo en la escritura y cada curso en una obra de teatro y es una gozada.
Es también por lo que prefiero los blogs a las redes sociales, que me parecen una calle donde la gente se dicen amigos y se cruzan diciendo hola y adiós, lo inmediato en suma. Y creo que hay que dejar constancia de nuestro paso por la vida y por la escritura a quien nos gusta escribir, no por vanidad, sino por exprimir a tope las sensaciones.
Abrazos.