lunes, 12 de julio de 2010

148. Remolino


Y si tu voz discordante se perdiera...

19 comentarios:

mar dijo...

Que buena foto.
Saluditos

emege-e dijo...

Si en momentos de exaltación e impotencia se produjera este caso, no me preocuparía por la opinión de la mayoría, sino de lo que dijeran las personas que entienden sobre las cosas que son justas e injustas. Besitos.

COLOMBE dijo...

Si mi voz se perdiera me quedaria con mi imaginacion y para mi un remolino me lleva a mi estancia en espana ... pienso en el remolino que tenia Michael en su pelo rubio... decian que el proximo hijo seria otro chico !!!

Gemma dijo...

Por ahí se colará el universo algún día, tiempo al tiempo si no.
Un besazo, Isabel

Musaraña dijo...

..........se perdiera en un remolino de palabras y recuerdos, en un rumor lejano del gentío.

Isabel dijo...

Gracias, Mar, se lo comunicaré al fotógrafo.
Besos

emege-e, una buena guia, sin embargo, pienso que el entendimiento es tan personal...
Besos

Colombe, no sabia de esa predicción. Me encanta pensar en el pelo rubio de Michael y en su carita de contento corriendo en su velocípedo. Me alegro de que este remolino te traiga hasta aquí.
Más besos.

Gemma, como en un agujero negro, da miedo, pero es así. Un abrazo.

Musaraña, has continuado muy bonito en esta paronomasia de sonidos:remolino, recuerdos, rumor.
He recordado la palabra por el principio de un verso de Unamuno y lo he buscado, no tiene nada que ver pero me parece irónico:

"Le puso el piso en que pasa
hondo hastío; donde posa
sin coser; es otra cosa,
no lo que quiso; no casa.
Presa del piso, sin prisa,
pasa una vida de prosa.
Besitos.

NáN dijo...

Pasa lo que me dijiste
Posa la mano en su nuca
Cosa que la hace temblar
Casa el temblor y el deseo
Prisa se da en ocultarlo
Prosa dice, piensa en verso
Se pierde en el remolino.

Luna dijo...

Callada, expectante, paciente; oye:
los últimos reproches de la tormenta
la estampida del pasado que huye
quejidos de parto de una vida nueva.

Besitos

José Luis Ríos dijo...

Me parece una foto encantadora, Isabel. Instantes decisivos.

Saludos

Isabel dijo...

Me habéis dejado sin palabras ante las vuestras tan sugerentes y hermosas.

NáN, esa prosa-verso no se puede perder en el remolino, como decía mi abuela, la de los jazmines: lo escrito queda.

Luna, qué bellas y pausadas, qué bien pares ese recorrido.
Voy echando en mi mochila encuentros estupendos, como el tuyo.
Gracias por pasar y más besos.

José Luis, si a ti te lo parece con el buen ojo que tienes en tus instantáneas...
Lo transmitiré.

Gracias y besos.

Elvira dijo...

"Y si tu voz discordante se perdiera..." Seguro que la echaría de menos.

Me gusta tu remolino, voy a echar en él lo que ya no me sirve para que se lo trague el mar.

Besos

Isabel dijo...

Una idea estupenda, Elvira.
Besos

NáN dijo...

Que conste que siempre he tenido remolinos en el pelo. Nano Puñetero, me llamaban los peluqueros a los que me llevaba mi padre. Espero que el mundo no acabe desapareciendo por el remolino que me queda vivo. Me daría picor.

giovanni dijo...

...en la aguja (o esa no es la palabra para el agua circulante hacia abajo?)

Discordar, discrepar, es importante.

giovanni dijo...

ah, ahora veo la palabra, en el comentario de Nán; remolino! En holandés hay una palabra para remolino de pelo y otra para el de agua. La de agua es 'draaikolk' y la del pelo 'kruin'. Bien distinto, no?

Anónimo dijo...

Me encanta este ratito en la "mesa camilla"con Isa y los comentaristas. Sucede que a mí no se me viene tanta poesía. Yo leo..."..discordante se perdiera...DIS COR DAN TE...de discordia...
Pues si se perdiera ¡¡me quedaría en la divina gloria!! ¿no?. Viva la concordia, hombre.Besos de Uva.

Miguel Baquero dijo...

Preciosa foto. Un gusto volver por aquí.

VERONICA LEONETTI dijo...

...Tendrían sentido muchas cosas que aún no me has dicho...

Isabel dijo...

Yo también tengo remolinos, NáN, y pelos de punta.
Y ahora sé que en holandes tiene un nombre distinto que el del agua.
Gracias, giovanni.

Uva, también me refería a esa falta de concordia que crispa tanto.
En la divina gloria.
Besazo

Miguel, un gusto volver a leerte.

Verónica, pero que quizás... sabes?