jueves, 7 de enero de 2016

395. Aún se puede ver

Hasta el domingo 10 de enero 2016

Ahora que se acercan los Goyas bueno es echar una mirada más sobre la génesis de La isla mínima.
Sobre la película dijo su director: Alberto Rodríguez: “Hago cine porque me hago preguntas. Y a veces, al acabar, tienes más preguntas que al inicio. Y hay que pasar esa inquietud al espectador. Esta peli tiene que ver con el caos, con el mal, con un país en un momento de fricción. El suspense es una excusa para hablar de esto. Si al final del caos pones orden, es otra película. Queríamos más preguntas, todo abierto. La isla mínima habla de cosas que no se han juzgado en España, de ese pacto de silencio”.
Y sobre el lugar en que está rodada: “Hemos atrapado como mucho un 20% de las maravillas que hay allí”.
Más información sobre la isla: 

Hasta el sábado 16 de enero 2016

http://centrodelasartesdesevilla.org/exposicion-giral-dj-fotomontajes-obra-grafica-remezcla-visual-daniel-alonso/

Más información:
http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/2166755/los/mundos/posibles/daniel/alonso.html

jueves, 31 de diciembre de 2015

394. 80 metros de redes solidarias


¿Se puede medir la solidaridad? Si no medir, sí diferenciar. Este año en Sevilla la navidad ha llegado a los barrios periféricos. Un proyecto comisariado por NomadGarden, que se ha podido llevar a cabo gracias a el ICAS y el arduo trabajo de un grupo de jóvenes.


Acercarse a la inmigración siempre nos enseña y demuestra como los colectivos se ayudan entre sí. En el parque Amate son los paraguayos y ecuatorianos los que día a día tejen una red de apoyo mutuo entre ellos para ayudar a personas que lo necesitan.


Por ser el barrio más cercano de todos los que conforman el proyecto, traigo esta celebración bajo las Tipuanas, árboles procedentes de Bolivia y Argentina, donde con ilusión se reúnen, festejan y bailan en este parque-hogar fuera de casa.  


Y con estas luces os deseo lo mejor para este nuevo año. El resto de intervenciones se puede ver en:

Añado la dirección del vídeo que he recibido y que explica mejor este proyecto ilusionante:

domingo, 13 de diciembre de 2015

393. Exilios. Hacia el azul


El jueves pasado asistí a la presentación de este poemario de Miriam Palma Ceballos en un lugar acogedor del centro de Sevilla: La imprenta.
No soy yo quien para hablar de poesía y mucho menos hacer una reseña. No lo pretendo.
Pero sí, por la libertad que da el blog, decir, como otras veces, la impresión que me produce lo que escribe.
¿Tienen color las palabras? Yves Klein lo tiñó todo de azul. ¿Es el azul un lugar donde habitar? Parece que sí, al menos el título nos muestra el camino. Y es también hacia ese color, lugar o entorno al que me dirigieron sus palabras. Las que construyeron bellas imágenes en mi mente al escucharlas.

Me gusta bucear en su poesía, adivinar aquello que no entiendo. Me gusta encontrarme, adentrarme en ese espacio propio. Y traer aquí y ahora dos versos suyos de este libro, aunque pondría más.
Y encontrar el equilibrio en el poema en un mundo cada vez más caótico e inestable:

SILENCIOS

No sé si existirá el manual
para descifrar los silencios
de unos ojos velados
por escrutar
generaciones de tierra pedregosa
resquebrajada de aullidos.

Y poder habitarlos.


UMBRAL

Allí,
en ese umbral
en el que las cosas
no se desdoblan,
en el que los poemas
no se prenden en las máscaras
con la cantinela hipócrita
de mejorar el mundo,
allí quiero pararme
y dejar que me inunden
las palabras.

Me gusta cohibirme con cada nuevo verso, y estremecerme, y asombrarme, y emocionarme. Y ponerme a escribir. Yo no sé por qué escribo, pero sí por qué leo a unxs autorxs y no a otrxs: porque son los que me empujan a la escritura. Por todo eso: gracias, Miriam, siempre.

martes, 8 de diciembre de 2015

392. La invasión de los picapiedras

Salgo del estudio para que me de el aire y veo a una amiga que viene hacia mí.
-Pero, bueno, ¡qué sorpresa! Por lo que veo tú tampoco te has ido de puente, me dice al abrazarme.
-Qué va, con la que está cayendo, si me voy me despiden seguro. Además tengo que terminar un reportaje sobre los “oficios”.
-Coge tu cámara y vente a mi casa mañana. Pero eso sí, a primera hora que vas a tener buenas fotos.
Y allí estaba yo a las ocho en punto, cámara en mano, intrigada, y también temiendo que fuera otra treta de Carmela que me abre de esta guisa: cabeza cubierta por pañuelo a la cubana, guardapolvo hasta los pies y aspiradora de mano en su izquierda. Con la derecha me coge la cara por la barbilla y me besa.
-Pasa a mi cueva. Llevo días guardando libros.
Espero que para guardarlos no les limpie el polvo hoja por hoja como hace otra amiga, todas más pulcras que yo, pero no. Les pasa el plumero por encima, los introduce con rapidez en bolsas, y éstas en un armario. Mientras, me comenta de pasada la historia de cada uno (adora su trabajo de bibliotecaria), como si ellos, los libros, no encerraran ninguna.
-¿Estás de mudanza? Aunque no parece, en vez de sacar, envuelves y guardas.
-Peor, a ti si antes se te rompía una ventana o querías cambiarla la encargabas, y, otro día, venía el montador con el albañil y te la colocaba una a una cuando eligieras.
Ahora no, querida, ahora te las quitan y ponen todas a la vez por una cuestión de salarios. Como me hablaste de oficios, aquí puedes filmar unos pocos.
La casa me sorprende, no es la misma, está toda recogida y arrinconada. Su marido quita una lámpara del rincón de lectura, la única que queda. Se baja de la escalera, me da un beso y se despide muy serio.
-Ya ves- sigue ella como en un monólogo mientras tira de mí hacia la cocina para tomar café - hemos estado a tope de trabajo. Y, claro, esto supone cabreo incluido.
El timbre de la puerta suena insistente como si fueran bomberos con la urgencia de apagar lo que sea. De pronto entran ocho hombres, gordos, delgados, altos, bajos, jóvenes y menos jóvenes. Para todos los gustos. Vienen con sus herramientas y vestidos de faena. Todo es un investigar y preguntar, secuestran a Carmela para pedir escoba, cogedor, bolsas, trapos viejos, etc. Yo no sé donde ponerme. En un ir y venir, uno me empuja y el café se derrama, -perdón- dice, lo miro y no está mal. Carmela de lejos me guiña un ojo. Con los golpes que empiezan a dar en las distintas habitaciones de la casa es imposible hablar si no es a gritos, y sin que, además, no te entre polvo en la boca. No sé donde meterme, voy al cuarto de baño y está ocupado. Oigo un golpe fuerte.
-Vaya, por lo menos este ha subido la tapa, -le digo a mi amiga que dice no saber dónde esconderse hasta que acaben- pues yo, mira, mejor me voy.
-Pero bueno, yo que creía que ibas a hacer un reportaje.
La entiendo casi por señas. Ahora grito yo:
-¡¡¡Odio el polvo!!!
Le doy la cámara y me marcho.
Y esto fue lo que me mandó por WhatsApp.

domingo, 29 de noviembre de 2015

391. Y, sin embargo...


la alegría,
esa
que
no debemos
abandonar.
Para que
no ganen,
no dominen,
no engañen,
no destruyan.
Y todo eso
que
tanto
esfuerzo
cuesta
conseguir,
perdure.

domingo, 15 de noviembre de 2015

390. Más cine

No lo puedo remediar, pero mi vena de actriz (qué más quisiera yo), me empuja a escoger entre tanto cine las películas que van de eso “de cine o de teatro”. Y menos mal, porque son las únicas con las que he acertado en el festival de cine de mi ciudad.
Hay tanta oferta sugerente, que suelo dejar las que se presentan con más trayectoria porque luego las pasan a salas y hay otra oportunidad de verlas. Pero esta vez no pude resistir ver “El tiempo de los monstruos”. A Feliz Sabroso lo conocí en TV, en el programa Versión española. En él habló del trabajo que estaba haciendo con Dunia Ayaso, su mujer, antes de fallecer.

Y ha sido estreno mundial aquí en Sevilla. Nos gustó mucho, desde el cartel de la película que es un loops que se va repitiendo. Y la peli, bueno, hasta han dicho que no tiene género. Su director, al presentarla junto con los principales protagonistas, aseguró que se entendía. Y se entiende, claro, incluso el tema remite a otras pelis. O como leí que dijo Carmen Machi: “cine en estado puro”. En palabras de Sabroso: “Una especie de comedia-legado de nuestra visión de la vida, muy coral y en clave muy irónica, con un toque de humor surrealista con un grupo de personajes que se reúnen para rodar una pretendida película y acaban elucubrando sobre lo humano y lo cinematográfico”.
Y para terminar las pelis de actores, “Olmo&The seagull” (Olmo y la gaviota) Aquí es el documental (aunque éste no es muy explícito, se intuye cuando la narradora interrumpe en la escena), dentro del teatro. No me gusta contar nada, pero como el festival terminó, voy a sugerirla. El teatro es es la vida de la pareja, ensayan “La gaviota” de Chéjov y ella se da cuenta que está embarazada de un hijo esperado.
Tiene que hacer reposo renunciando así a su vida: el teatro. A través de primeros planos nos vamos introduciendo en el mundo interior y el entorno de una mujer, de sus emociones, del asombro, expectativas, miedos, de sus renuncias, de la incomprensión que existe ante ese periodo de la mujer tan complicado. Hay una escena que me gusta. Su pareja se queja de que está cansado después de un día de ensayo, ella protesta porque no tiene tiempo para ella, y él pregunta: y tú, ¿qué has hecho hoy? Pues yo he terminado unas orejas, intentado las pestañas, y el hígado.


Interrumpí este post ayer al enterarme de los horribles atentados de París, y, al escuchar que había un periodista herido, me vino a la cabeza la escena de otra película que vi hace un tiempo “Mil veces buenas noches”. Juliete Binoche es una fotoperiodista en zonas de conflicto. Como mujer tiene acceso para grabar cómo se prepara a una joven para inmolarse. El director Erik Poppe que con su cámara recorrió los conflictos más salvajes del mundo cuenta en el film gran parte de su experiencia: el número de personas muertas en estos lugares o las fotografías que, a pesar del riesgo que corren, muchos medios no les dejan publicar. La película abarca también otros temas muy interesantes, os la recomiendo.

Contemplar el horror, que también nos tocó, da miedo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

389. Cine, cine, cine...

Para ir abriendo boca, cine visto en televisión, y ya veré si tengo suerte con las pelis elegidas para el festival de Cine de este año en Sevilla que empieza mañana.


La mejor oferta
A un hombre algo mayor, tasador de arte, solitario, excéntrico y exigente, se le viene abajo su mundo de rutina cuando una misteriosa mujer le encarga valorar la herencia de sus padres.
¿Os acordáis de Shine, El sastre de Panamá, La ladrona de libros...? Geoffrey Rush su protagonista está magnífico en esta cinta. Como el guionista y director Giuseppe Tornatore, el de Cinema Paradiso. Todo aderezado con la música de Ennio Morricone. Mejor no buscar en Internet que de alguna manera se filtra el misterio.

Dos días, una noche
Hay ya muchas películas que afrontan distintos aspectos de la crisis y el paro, generalmente suelen ser dramas. Esta no deja de serlo, pero el tema está tratado muy bien, con buenos diálogos, sin sentimentalismos y pone en cuestión, no sólo la crisis en sí, sino los valores y comportamientos de las personas cuando nos enfrentamos a una situación en la que hay que tomar una decisión difícil, pero no imposible.
Un buen tema es aquel en que a medida que lo lees o ves te haces preguntas, y este lo es.

Tape (La cinta)
Tres personajes encerrados en una habitación de un hotel más bien cutre. El encuentro de dos amigos. Y una Uma Thurman genial que da el toque final. Uno está consiguiendo su sueño, el otro transita en los límites de la vida. Un hecho ocurrido tiempo atrás será el conflicto sobre el que el autor de teatro Stephen Belber escribe un guión que te mantiene en tensión los 86 m. que dura. Es también autor del libreto de la película. Su director Richard Linklater, es el de Boyhood que triunfó en los Oscar el año pasado. Autor también de la trilogía "Antes de... el amanecer, atardecer y anochecer" con su autor fetiche Ethan Hawke. También se manifiesta el paso del tiempo, cómo se van transformando los hechos y cómo la memoria los modifica para adaptarlos a una situación actual. Tape trata también sobre la disculpa y de cómo un hecho mismo nos atrapa de manera diferente según la percepción de cada uno.
Os recomiendo este documental: 21 years richard linklater para conocer mejor a este director y su trayectoria de cine independiente.

lunes, 12 de octubre de 2015

388. No seguir...

la ruta que nos marquen.

Hay campo para andar y pensar cómo hacer

un buen corte de mangas a tanta maldad. 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

387. El derroche de las cosas

Estoy por asegurar que quien diga que no guarda nada miente. Si estamos cerca de ese quien descubrimos qué es aquello que guarda con tanto esmero, qué oculta a los ojos de los demás, qué significa esa cosa pequeña.
Miles de cosas nos acompañan y transitan nuestras vidas. Con cada cambio de temporada o arreglo de armarios, algo olvidado, de pronto, se hacen presente y vuelve a nosotros como instantes vividos, felices o no. La vida que habita en las cosas se traduce en cómo esa cosa era utilizada, para qué y por qué. Las personas solas acumulan cantidad de cosas, quizás para acompañarse, darse el gusto que otros no les dan...
Me hablaron de unas personas que al mudarse de vivienda y lugar, por dejar cosas atrás, dejaron hasta las fotos de su familia. Y me pregunté: ¿qué lugar ocupa una fotografía? ¿mide eso el cariño que les tenía? ¿qué busca quien quiere olvidar todo? ¿qué espera encontrar allá donde va?
Guardar objetos a lo largo de nuestra vida ¿no es querer congelar los recuerdos?
Incluso quien siente que pierde la memoria le da por guardar algo en exclusiva y sólo encuentras esa cosa en todos los rincones de su casa. Como si al verla continuamente, la cosa misma le restituyera alguna imagen olvidada y esa vida que se escapa; como si esos recuerdos que se diluyen pudieran tomar vida.
Ese acumular o vaciarse de determinadas cosas, ¿no será porque ponemos demasiadas expectativas que no se cumplen?
He visto a quien por el tremendo dolor de perder a un ser querido, ha arrasado con todo el continente y contenido (lenguaje de quien nos quiere asegurar toda una vida, ¡qué tontería!), y ha regalado, vendido, y, por último, rescatado algo ínfimo de una vida juntos.
Otros han recogido con mimo todos los recuerdos y han hecho exposiciones con ellos. Como el artista chino Song Dong que ha expuesto todos los objetos que pertenecieron a su madre. Al ver las imágenes de las distintas exposiciones en las que ha participado se descubre todo un mundo propio de alguien que ya no está.
Vivimos con demasiadas cosas y me pregunto: ¿qué lleva consigo un exiliado?

martes, 15 de septiembre de 2015

386. ÉXODO

Ya sabéis que una imagen vale más..., pero hay tantas y tan dolorosas que prefiero las palabras de esta gran poeta que también tuvo que exiliarse.
Éxodo
Una mujer corría.
Jadeaba y corría.
Tropezaba y corría.
Con un miedo macizo debajo de las cejas
y un niño entre los brazos.

Corría por la tierra que olía a recién muerto.
Corría por el aire con sabor a trilita.
Corría por los hombres erizados de encono.

Miraba a todos lados.
Quería detenerse.
Sentarse en un ribazo y con su hijo menudo.
Sentarse en un ribazo y amamantar en paz.

Pero no hallaba sitio.
No encontraba reposo.
No lograba la pausa sosegada y segura
que las madres precisan.
Ese viento apacible que jamás se interpone
entre el pecho y el labio.

Buscaba cerca y lejos.
Buscaba por las calles,
por los jardines y bajo los tejados,
en los atrios de las iglesias,
por los caminos desnudos y carreteras arboladas.
Buscaba un rincón sin espantos,
un lugar aseado para colocar una cuna.

Y corría y corría.
Dio la vuelta a la tierra.
Buscando.
Huyendo.
Y no encontraba sitio.
Y seguía corriendo.

Y el niño sollozaba débilmente.
Crecía débilmente
colgado de su carne fatigada.
Ángela Figuera Aymerich http://amediavoz.com/figuera.htm

jueves, 10 de septiembre de 2015

385. Escribir año tras año

Y es que mantener un blog lleva su tiempo. Me gusta escribir en él y me encanta entrar en otros blogs en mi tiempo libre. Aprendo en ellos más que en otras páginas, pero a veces no puedo haceros una visita a todxs y lo siento de veras, por eso os quería agradecer una vez más vuestras opiniones.
Hace ocho años que comencé este cajón de sastre y sólo me ha dado alegrías, ¿quién si no me iba a leer sin publicar? Escribo por placer, pero es más el placer de encontraros en esta “mesa de camilla”, como dice una amiga mía, a quien le gusta leer vuestras opiniones casi más que las entradas, es broma, Vir, me encantan tus comentarios.

Y hablando también sobre las cosas, las que nos mueven y las otras. “El cuidado de las cosas”, pensé sería el título de esta entrada-aniversario, porque las cosas nos sobreviven si no las tiramos, claro, pero ¿cómo tirar algo que perteneció a un ser querido, si ellos permanecen en ellas? Yo no puedo, por eso quería deciros que el costurero que sirvió de inspiración lo sigo usando porque era de mi madre, como el aro que soporta las pinzas de la ropa que hizo mi padre, que sigue extrañando y dando juego a los peques nos visitan.

Es muy curioso este mundo-blog y cómo nos ocultamos sobre todo al principio. 
¿Alguna vez buscáis quién hay detrás de las palabras?  He estado leyendo mis primeras entradas y me han sorprendido. A propósito, tengo que cambiar mi foto de perfil, porque este año he dejado de teñirme el pelo, qué tontería el tinte ¿verdad? ¡Lo que cuesta desterrarlo! Más o menos como dejar de fumar, así que me dije: si tú no fumas a qué esperas, y decidí ir soltando lastre, aligerar la mochila de cosas vacías que me ocupan tiempo, en definitiva, sentirme más libre.

Abrazos agradecidos por estar aquí.

domingo, 6 de septiembre de 2015

384. Los ojos de la piel


Uno de los libros al que vuelvo es este. Y siempre me extraña cómo puede decir tanto en sus 72 páginas. Este arquitecto nos habla de su profesión desde otros conceptos desde  la introducción “Tocar el mundo” 

Es evidente que la arquitectura “enriquecedora” tiene que dirigir todos los sentidos simultáneamente y fundir la imagen del yo con nuestra experiencia en el mundo. El fundamental cometido mental de la arquitectura es el alojamiento y la integración.

Explica Juhani Pallasmaa, cómo desde antiguo se le ha dado a la vista la supremacía sobre los otros sentidos de que disponemos, a lo que contrapone:

El ojo es el órgano de la distancia y de la separación, mientras que el tacto lo es de la cercanía, la intimidad y el afecto. El ojo inspecciona, controla e investiga, mientras que el tacto se acerca y acaricia. Durante experiencias emocionales abrumadoras tendemos a cerrar el sentido distanciante de la vista; cerramos los ojos cuando soñamos, cuando escuchamos música o acariciamos a nuestro seres queridos, pg. 47.
En los estados emocionales, los estímulos sensoriales parecen derivar desde los sentidos más refinados a los más arcaicos, de la vista al oído, al tacto y al olfato, y de la luz a la sombra.
Un método eficiente de tortura mental es el uso continuado de un alto nivel de iluminación que no deja espacio para un retiro mental o para la privacidad; incluso se deja expuesta y se viola la oscura interioridad del yo.
Una cultura que trata de controlar a sus ciudadanos es probable que promueva la dirección opuesta de la interacción... Una sociedad de vigilancia es necesariamente una sociedad del ojo voyeur y sádico. pg. 50

Nuestros oídos han sido cegados. La música grabada y programada de los centros comerciales y de los espacios públicos elimina la posibilidad de captar el volumen acústico del espacio.

El eco de los pasos sobre una calle pavimentada tiene una carga emocional porque el sonido que reverbera de las paredes circundante nos sitúa en relación directa con el espacio; el sonido mide el espacio y hace que su escala sea comprensible. Con nuestros oídos acariciamos los límites del espacio.  La experiencia auditiva más primordial creada por la arquitectura es la tranquilidad. En última instancia, la arquitectura es el arte del silencio petrificado. pg. 52

La piel lee la textura, el peso, la densidad y la temperatura de la materia. El sentido del tacto nos conecta con el tiempo y la tradición; a través de las impresiones del tacto damos la mano a innumerables generaciones.