
¿Tiene derecho a hacer esto?
Después de todo no es el único que ha puesto en pie la obra, no se debe a él exclusivamente el trabajo que ha invertido en ella.
En un empeño así uno trabaja para todos y todos para uno”.
El hilo que conduce al costurero te llevará al lunes 10 de Septiembre de 2007.




Lo que de verdad me interesaba de este Parque Natural eran muchas cosas y he encontrado aún más, porque no he contemplado la aridez que lo caracteriza, sino unas montañas vestidas de una vegetación autóctona abundante y diversa por las abundantes lluvias de este invierno. Algo que los lugareños hacía muchos años que no veían. También el aire se aplacó y pudimos recrearnos en sus miradores de la calma y transparencia de sus aguas y ver en sus fondos las sombras de las praderas de Posidonia que oxigenan el Mediterráneo; disfrutar de sus espacios vacíos de un turismo masivo; paisajes sólo transitados a pie o bici por senderistas amantes de la naturaleza.
Sus 63 Km. de costa están preservadas por su orografía, la carretera sólo llega a los núcleos de población, escasos en toda su extensión, aunque más poblados que hace años, como San José.
El joven vulcanismo del Cabo de Gata, aún objeto de numerosos estudios, se originó dentro del mar hace unos 30 millones de años, cuando la placa africana se subduce por la europea y eleva las sierras béticas y el rif africano. Otros movimientos se sucedieron hasta hace unos 7 millones de años. El magma que afloró desde el interior de la tierra a la superficie generó numerosos edificios volcánicos como las chimeneas del Cabo o los aglomerados de arenas piroclásticas de Monsul,
que el embate de las olas ha transformado en la llamada, Peineta, por los marineros que llegaban a sus costas.
O la originales formas de las dunas fósiles de Los Escullos, que al mirarlas al trasluz me parecieron tortillitas de camarones con sus flecos bien fritos.
La flora parece unirse a la resistencia y determinación de los habitantes de esta zona.
Me sorprendió la finura de la planta del esparto, que se alza vistosa, cubriendo los montes con sus raíces en horizontal. 
Sus hojas se redondean para guardar el agua condensada en las noches frías del desierto y evitar que se sequen los estomas del envés.
Conquistados antaño desde el mar y tierra, sus habitantes han sabido reconvertir su economía a lo largo de la historia en la lucha por su supervivencia.
Igual que brotan invernaderos brotan flores en cualquier oquedad de la duna oolítica fósil para embellecerla más, si cabe.
Si avanzamos al sur del cabo, estos acantilados se suavizan dando lugar a las salinas. Estos humedales salinos albergan en sus ramblas de agua dulce a una avifauna numerosa y variada. Pero no quiero cansaros, todo esto lo podéis averiguar si vais, y las últimas lluvias invitan a recorrerlo nuevamente para no tener que describirlo como Carmen Laforet en su novela La insolación “Era como viajar al centro del sol. Pasaban pitas, chumberas...”
A la vuelta buscamos el contraste al pasar al pie de Sierra Nevada y es que en Andalucía tenemos casi de todo.
Ayer me propuse escribir, llevo días intentando resumir un viaje, interesante para mí y quería compartirlo, pero no consigo plasmarlo. La actualidad me desconcentra cuando lo intento, bueno, más que desconcentrar me preocupa. Quisiera verla desde el punto de vista irónico o humorístico para no hundirme, pero no puedo.
Hoy esperaba sin desesperar a una persona. Después de tan largo invierno, el retraso de una cita se compensa si luce el sol y el aire huele a perfume de azahar.
Distraída, ojeaba la prensa. Sin querer escuché una frase: “...no puedo lavarme la cabeza y no secármela, me la tengo que secar con el secador sólo un poquito...”
Pensé, “un par de amigas”, pero no, levanto la vista del periódico y con sorpresa veo una madre bien vestida que pasa delante de mí con su hijo de unos trece años, cargado con mochila y con andares cansados.
A veces, no sólo escuchas frases mal construidas, insulsas. A veces, como hoy, también ves adolescentes que repiten gestos insistentemente, como acariciarse sin parar el filo del pantalón corto. Me acordé de esos corredores de olimpiadas que repiten sus manías para concentrarse antes de iniciar la carrera. Y, también, de lo pronto que las crías de golondrinas echan a volar.